Política
Abdelbaki es Satty. PD
El imam de Ripoll cumplió dos tercios de condena en la prisión de Castellón I y aprovechó que el juez De la Rubia no vio en su presencia en España ninguna «amenaza real para el orden», para organizar los atentados que provocaron 15 muertos y 150 heridos.

No le pasará nada al juez Pablo de la Rubia. Sus colegas cerrarán filas y él, a pesar de las terribles consecuencias que ha tenido su 'comprensiva actitud' hacia el facineroso, seguirá tan pancho, prosperando en la carrera y disfrutando de la vida.

En eso, lo suyo no será distinto a lo que ocurrirá con Ada Colau, a la que hasta los timoratos del PP respaldan frente a un alcalde que ha puesto el dedo en la herida en Twitter, a pesar de que alguna responsabilidad tiene en la masacre de La Rambla por haberse negado a poner bolardos, o a las autoridades de la Generalitat que no hicieron caso de los avisos que llegaban hasta de Bélgica.

Lo del juez se las trae, cuando uno repasa el sumario.

Abdelbaki es Satty -posteriormente iman de Ripoll- intentaba introducir en España 121 kilos de hachís a través de Algeciras el 1 de enero de 2010 cuando fue sorprendido por un perro de la Guardia Civil, y detenido.

Ése fue el delito de tráfico de drogas que, tres años después, no le pareció suficientemente grave al juez Pablo de la Rubia, quien revocó la decisión de la Subdelegación del Gobierno en Castellón de expulsarle por cinco años.

Según la sentencia por tráfico de drogas, a la que han tenido acceso QUICO ALSEDO y PABLO HERRAIZ y que publicacn en 'El Mundo' este 24 de agosto de 2017, Abdelbaki es Satty intentaba introducir una cantidad de droga valorada en 176.000 euros en España,.

A las 18.15 horas, Es Satty, procedente de Marruecos, se halla en el puerto de Ceuta antes de embarcar en el ferry en dirección a Algeciras, en una furgoneta matrícula 0807DRX, con otras tres personas.

"Es entonces cuando un can detector de narcotráfico perteneciente a la Compañía Fiscal de la Guardia Civil muestra claros síntomas de la presencia de sustancias estupefacientes en el interior del vehículo».

Su abogado pidió para él el atenuante de colaboración con la Justicia, pero el juez dice que en su declaración primera ante la Guardia Civil no aportó dato alguno. El 5 de enero de 2012 entró en prisión, donde, según los expertos, se aceleró su proceso de radicalización.

El que sería imam de Ripoll y organizador de la masacre de La Rambla y del acuchillamiento de Cambrils, entre otras fechorías, cumplió dos tercios de condena en la prisión de Castellón I, se instaló en Cataluña aprovechando que el juez De la Rubia no vio en su presencia en España ninguna «amenaza real para el orden», y organizó los atentados que provocaron 15 muertos y 150 heridos.


Ningún seguimiento.

El seguimiento de las autoridades a Abdelbaki es Satty en la cárcel de Castellón I no detectó ninguna radicalización, según fuentes de la lucha antiterrorista, lo que resulta mosqueante, si se tiene en cuenta que había tenido relación con alguno d elos asesinos del 11M.

Como no se observaron síntomas que llamaran la atención, las autoridades decidieron no abrir una investigación ni, por lo tanto, se hizo seguimiento alguno a su actividad fuera de prisión.