Política
Josep L. Trapero y las bombonas de Alcanar.

La titular del Juzgado de Instrucción número 2 de Amposta, partido judicial al que pertenece Alcanar (Tarragona), apuntó en la inspección ocular tras la explosión en la casa «okupada» que las bombonas «podían estar preparadas para un atentado». L respuetsa de los agentes de los Mossos d´Esquadra presentes la desmintieron: «Señoría, no exagere», le contestaron, según confirman a ABC fuentes conocedoras de la escena. --La juez avisó a los Mossos de que las bombonas de Alcanar podían estar preparadas para un atentado--

La juez Sonia Nuez Rivera se inclinó hacia la posibilidad de un atentado yihadista cuando vio que allí habían acumulado decenas de bombonas de butano, pero los La titular del Juzgado de Instrucción número dos de la localidad tarraconense trasladó esta información a sus superiores después de la comisión de los atentados.

Estos datos fueron analizados en una reunión a la que asistieron varios magistrados destinados en Cataluña, tal y como aseveran a este diario fuentes jurídicas. La juez se encuentra «psicológicamente muy afectada».

La explosión se produjo a las 23:17 horas del pasado miércoles y los Mossos creyeron que el motivo había sido una fuga de gas, algo fortuito. Después se apuntó a que allí podría haber un laboratorio de fabricación de drogas, lo que a la juez «no le cuadraba» por el tipo de materiales.

LA 'CAJA NEGRA' DEL ATENTADO

En la primera explosión fallecieron al menos dos terroristas -Youssef Aalla y el líder de la célula, el imán Abdelbaki es Satty-, y resultó herido un tercero, Mohamed Houli, que se salvó porque se encontraba en el porche de la vivienda okupada.

Los documentos intervenidos demuestran que la célula de Ripoll acumuló en la casa de Alcanar 500 litros de acetona, además de agua oxigenada y bicarbonato, ingredientes necesarios para preparar el explosivo usado por los yihadistas y denominado «la madre de Satán».

También gran cantidad de clavos, para ser utilizados como metralla, y pulsadores para iniciar la explosión. Además, tenían fundas de almohadas y bridas que se iban a usar para amarrar el material explosivo, encargado de hacer estallar las decenas de bombonas de butano que pretendían cargar en las tres furgonetas alquiladas.

La explosión truncó sus planes y derivó el terror -sin oposición- hacia los atropellos de las Ramblas de Barcelona y Cambrils (Tarragona).