Política
Hermann Tertsch.

No por ser conocido deja de ser menos cierto. Hermann Tertsch escribe una columna soberbia en el ABC titulada 'Que el fuego consuma a mi enemigo' en la que advierte las falacias comunistas hechas verdades oficiales y que "convierten los pogromos anticristianos en actos incontrolados de un pueblo justiciero".

Las hordas reaccionarias están aquí entre nosotros. No hay que ir a buscarlas muy lejos, solo basta con encender laSexta para ver a los camaradas de Pablo Iglesias escupir belenes y navidades adoctrinando odio y resentimiento:

No habría culpa de las autoridades republicanas pero no merecerían condena por ser expresión de la ira colectiva por la opresión de la Iglesia en su alianza con los «poderes reaccionarios». Esta reflexión no es un ejercicio académico sino la constatación de una realidad que demanda una reacción. Porque con la rehabilitación general de los asesinos del Frente Popular se multiplica el peligro de una emulación. Unos tienen abuelos ejemplares y otros buscan ejemplo de los abuelos milicianos de los demás. Pero a los jóvenes les dicen y ellos creen que las sacas y asesinatos o incendios de iglesias eran actos antifascistas dignos.

Grupos de escolares menores de edad se manifiestan al grito de que «la mejor iglesia es la que arde». «Quemar iglesias me parece una barbaridad si no hay nadie dentro», dice un comunista uruguayo colaborador de Pablo Iglesias y de la televisión La Sexta del Grupo Planeta. Ridiculizar las Navidades ya es tan común como banalizarlas y se hace hasta en los medios oficiales. La ofensa a los cristianos es gratis y aplaudida. Ayer, hasta Gaspar Llamazares, exdirigente de IU lamentaba el mensaje de sus excamaradas. Pero abunda y cunde el odio anticristiano como alimento para estas camadas de nuevos redentores totalitarios. Que nos avisan que disfrutarán del fuego que consuma a su enemigo, nosotros.