Política
El expresidente de Cataluña Carles Puigdemont en Copenhague EFE

El juez Llarena no ha atendido la petición del Ministerio Público, ya que la orden de arresto del ex president podría acabar convirtiéndose en una baza para sus planes de una investidura a distancia.

Quería matar dos pájaros de un tiro, pero el escopetazo en Dinamarca le ha salido torcido y con rebote. Carles Puigdemont pretendía ser detenido con la excusa de su mitin en Copenhague, ya que estaba muy bien asesorado. (El viaje le sale 'gratis' a Puigdemont: el Supremo no activa la euroorden de detención).

Y es que si se reactivaba la euroorden, como ha pedido la Fiscalía, y la Justicia danesa acordara por ejemplo que no puede abandonar el país mientras se tramita la solicitud de España, su situación cambiaría y podría entrar en una de las causas legales que le facultarían para poder delegar su voto en la sesión de investidura, acogiéndose a la doctrina del propio Tribunal Supremo. (El soberano repaso de una profesora danesa a Puigdemont: "¿Quiere una limpieza étnica?).

El juez Lamera lo ha visto venir, y no ha caído en la trampa:

"La jactancia del investigado de ir a desplazarse a un concreto lugar, no tiene otra finalidad que buscar la detención para subvertir la finalidad de un instrumento procesal que está previsto para garantizar la observancia del ordenamiento jurídico, convirtiéndolo en un mecanismo que le posibilite burlar el orden legal que rige la actividad parlamentaria".

Al no poder salir de Dinamarca si es arrestado, el ex president tendría limitada su capacidad de movimiento y podría esgrimir una "incapacidad por condiciones legales" que el propio juez Llarena contempla en el auto en el que rechazó que Oriol Junqueras y los otros encarcelados acudieran al Parlament pero que les permitió delegar su voto.

El escrito del juez instructor señalaba que en base al reglamento de la Cámara catalana la limitación de los diputados

"podía aminorarse mediante el instrumento de la delegación del voto que contempla su propio estatuto, y la minoración resulta obligada precisamente por la especial relevancia de la función parlamentaria encomendada".

Cómo le molesta a los indepes que les digan que Puigdemont es un problema hasta para ellos