Política
Ladrón, robo, delito. PD

La ley, según explica el profesor de Derecho Penal de la Universidad de Sevilla, Miguel Polaino-Orts, nos permite reaccionar frente al agresor siempre que nuestro acto resulte necesario para defendernos a nosostros o a nuestros bienes (o la persona o los bienes de otro).

Así, pueden darse varios casos. Por ejemplo, si agredimos con un cuchillo o un arma al ladrón o al intruso que entra en nuestra casa para robarnos las joyas o para violar a nuestra hija, actuamos de manera lícita y permitida, incluso, si llegamos a matar, caso de que fuera necesario, al agresor, según recoge Amalia F.Lérida en ABC.

Otro ejemplo. Si el delincuente entra en nuestra casa para herirnos y huir a continuación, ya no podemos dispararle por la espalda. Ya no puede evitar nada ni defenderse legítimamente frente a una agresión actual. Sería pura venganza y seríamos castigados por un juez.

«De modo que -dice el profesor- la agresión ha de ser actual o inminente. Y el ataque de repulsa ha de ser necesario para evitarlo. El Código Penal exige tres condiciones para que la defensa sea legítima: que seamos víctimas de una agresión ilegítima, una cierta proporcionalidad entre nuestra defensa y la agresión que sufrimos y que no hayamos provocado nosotros la situación».

El letrado termina concluyendo :

«si la persona actúa en defensa de su morada o sus dependencias sufriendo la agresión ilegítima que supone la entrada indebida y si además, se da una necesidad racional del medio empleado para impedirla o repelerla, siempre que no haya habido provocación suficiente por parte del defensor, estará exento de responsabilidad penal».

Fuente original: ABC/Leer más

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