Política
María Jesús Moreno y Antonio Navarro ABC

Desde el primer día la Policía sabía que el móvil del crimen no había sido el robo, como había intentado hacer creer ella, y que detrás del mismo estaba Maje y su deseo de librarse de su marido. S

abía, además, que ella no había sido la autora material, porque el asesinato se cometió a primeras horas de la mañana y Maje se preocupó de pasar esa noche con su último amante, José, publicista, que se convirtió en sospechoso.

Pero desconocía que Salva, un celador que trabajaba con ella en la Casa de Salud de Valencia y con el que había mantenido una intensa relación sentimental, era la persona que buscaban para encajar todas las piezas del puzzle.

La conversación, de seis minutos, demostraba que Salva estaba celoso porque su amada le era «infiel» con otro hombre y se iba a ir de viaje con él.

A ella, en cambio, solo le interesaba saber si la estaban investigando porque dedujo que tendría el teléfono intervenido. Y eso era peligroso, según recoge Cruz Morcillo y Pablo Muñoz en ABC.


Atléticos y guapos

A la Policía le llamó la atención que Salva no tuviera el mismo perfil que el resto de amantes de Maje. Ella, de solo 27 años, coqueta y juerguista, solía buscar jóvenes atléticos y guapos. Su amigo, en cambio, celador, tenía 47 y no se ajustaba a sus gustos. «He mantenido alguna relación sexual con él, pero de manera muy esporádica y solo sexo oral, porque no me atrae físicamente», contó a los investigadores tras su detención.

La personalidad de esta mujer se trasluce a través de las páginas del sumario. Era capaz de jugar su papel de viuda triste ante el círculo más próximo -memorable la carta que entre sollozos dedicó a su marido en pleno funeral-, y luego mostrarse feliz con sus amistades íntimas por haberlo perdido de vista.

A su amiga Rocío le escribió: «Rocío, nosotras tenemos tres puntos que nos definen a la perfección: 1. Estamos muy locas. 2. Nos gusta la movida, la movida con tíos buenos. Yo la movida con Antonio que en paz descanse no la quería y ése (en referencia a un mosso con el que tuvo una relación en Barcelona) me va a follar como me folló en el baño».

De todo ello, concluye la Policía, se desprende que la muerte de su marido fue, para ella, «una liberación», hasta el punto de que en muchas de las conversaciones que mantiene con su amiga se muestra eufórica. Eso sí, en otras conversaciones se aprecia que junto al móvil de liberarse de su marido hay otro económico. Así se ve en esta conversación con Rocío, tras una reunión con su cuñado por la herencia

Fuente original: ABC/Leer más

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