Política
Ana Julia Quezada, posando frente al mar Mediterráneo. TT

Los investigadores de la UCO no han intercambiado demasiadas palabras con Ana Julia Quezada desde su abrupta detención este domingo 11 de marzo de 2018 (El brutal mensaje de la madre de Gabriel sobre la asesina de su hijo: "Ella va a pagar, pero no puede manchar lo que ha levantado mi hijo" ).

Los agentes de la Guardia Civil la mantienen en el calabozo a la espera de iniciar los exhaustivos interrogatorios a lo largo de este lunes (Nuria Roca a Ana Julia, la homicida del pequeño Gabriel: "¡Ojalá te pudras hija de puta!").

"Prefieren agotarla psicológicamente antes", explica una fuente próxima a la investigación a Periodista Digital.

En la agenda del día está la visita al lugar de los hechos. Los agentes creen que la asesina de Gabriel Cruz no arrojó a un pozo al niño almeriense sino que lo semi enterró en la finca del padre.

Modus operandi al margen, los investigadores tratan ahora de adivinar el móvil del brutal crimen y en este punto todo señala, según las fuentes consultadas, a una motivación económica.

Ana Julia tiene una obsesión por el dinero. Apenas tiene gastos y hace algo menos de una década obtuvo un "cuantioso premio" en la Lotería Nacional, dinero que invirtió en la compra de un bar.

Ese mismo negocio que después traspasó y del que también sacó rédito económico. Pero quería más.

Tal y como señalan fuentes próximas a la investigación a PD, durante los 12 días de desaparición de Gabriel los agentes recogieron varias grabaciones de Ana Julia Quezada en las que "recomendaba" a Ángel Cruz, el padre del niño, a que estableciese una recompensa para cualquier información sobre el paradero del niño e incluso como una especie de "rescate".

La cifra propuesta rondaría los 30.000 euros, a los que habría que sumar los otros 10.000 que llegó a ofrecer el jefe de Ángel.

Lo que hay que determinar ahora es cómo pretendía cobrar Quezada esa cantidad de dinero asignada a la resolución del caso, cuestión que investigan los agentes por si hubiese participación o colaboración de terceros.

Los agentes no descartan otros móviles, como el de los celos o animadversión al menor, porque la investigación sigue en fase inicial y muy abierta.