Política
Los expresidentes socialistas de la Junta de Andalucía Manuel Chaves y José Antonio Griñán. EF
La palabra Junta era prohibida para los sindicatos, que me crucificaron por moverme y porque no les interesaba que denunciara

Si en España hay Justicia y todo somos iguales ante la ley, este 23 de mayo de 2018 se le habra empezado por fin a 'caer el pelo' al socialista José Antonio Griñan, expresidente de la Junta de Andalucía y del PSOE

"Jamás fui alertado de las irregularidades", dijo durante su declaración en el juicio de los ERE el socialista Griñán.

Sin embargo, este miércoles, en el momento mas inesperado, su coartada ha saltado literalmente por los aires.

Una testigo, prejubilada en uno de los ERE fraudulentos, ha relatado en la fase testifical del proceso que Griñán sí que estaba al tanto de las graves irregularidades. "Él lo sabía todo", ha confesado esta testigo, Manuela Hurtado.

Es más, ha confesado al tribunal que ella misma le envió al ex presidente andaluz varios escritos en los que le advertía de las anomalías.

Hurtado era empleada de la empresa Surcolor cuando los dueños de la firma, un año después de tomar el control de la misma, impusieron un expediente de regulación de empleo que iba a afectara toda la plantilla.

Para tal fin, el gobierno de Griñán concedió ayudas por un importe de 2.516.135,77 euros para el pago de indemnizaciones por despido improcedente de 24 trabajadores de Surcolor y Surcolor Óptica, aunque la póliza se terminó suscribiendo para 26 personas. Los dos añadidos eran dos "intrusos" vinculados al PSOE de la localidad sevillana de Camas.

La prejubilada ha insistido, a preguntas del fiscal, en que el ex presidente "lo sabía todo" merced a esas cartas que le envió. Logró reunirse-ha explicado-, ella y una representación de los trabajadores de Surcolor, con algunos altos cargos, incluido el entonces exvicepresidente Diego Valderas (IU) y el ex director de Trabajo, Daniel Alberto Rivera. Sin embargo, ha denunciado la testigo Hurtado, "todos nos decían que era muy complejo".

Valderas le trasladó que haría llegar la carta a otro departamento. Más tarde, Manuela Hurtado logró reunirse con Rivera, quien inicialmente también estuviera encausado en este procedimiento, pero le dijo que "el proceso era complejo, pero que nos iba a pagar".

"La palabra Junta era prohibida para los sindicatos, que me crucificaron por moverme y porque no les interesaba que denunciara".

"Si yo llego a saber todo esto lo denuncio desde primera hora. Me he encontrado muchas barreras porque los sindicatos no querían que me moviera".