Política
Iñaki Urdangarín en Palma de Mallorca. EP

Pasaban unos minutos de las 7:30 de la mañana cuando Iñaki Urdangarin se personaba en el módulo de ingresos de la prisión de Brieva (Ávila) para cumplir la condena más sonada de los últimos tiempos en España. El ex Duque de Palma había pasado la noche en vela y, por decisión personal, ningún miembro de su familia le acompañaba en el trámite más duro de su vida.

Urdangarin pasaba así a ser el único preso masculino de una cárcel de mujeres en la que ya había cumplido pena otro "ilustre", el ex director general de la Guardia Civil, Luis Roldán.

Lo últimos meses han sido un auténtico calvario para el cuñado del Rey Felipe VI. A sus evidentes problemas judiciales hay que sumar un auténtico bache en sus relaciones conyugales. Diversos capítulos familiares han dejado al ex duque al borde de la separación de la Infanta Cristina, tal y como han asegurado a Periodista Digital fuentes próximas al matrimonio.

Además, los Urdangarin están dispuestos a dar batalla contra su familia política y su distanciamiento con los Borbón ha pasado de ser un hecho a llevar todo el camino de convertirse en toda una guerra...

Pero lo realmente preocupante, y que no se ha contado hasta ahora, es el estado de salud de Iñaki Urdangarin. El ex duque de Palma lleva meses en tratamiento psicológico y su entrada en presidio puede acarrearle graves consecuencias. Así lo creía su gabinete de psicólogos en Ginebra -que también tratan a la Infanta Cristina- y así lo ha certificado el facultativo psiquiátrico de Instituciones Penitenciarias, tal y como han apuntado a PD fuentes cercanas a la institución carcelaria.

La elección de la prisión abulense no es ninguna casualidad y es fruto de una reflexión porque Urdangarin ha desarrollado una especie de pánico y fobia a la gente. Tiene miedo y el aislamiento le puede venir bien porque no se cruzará con ningún recluso.

Pero tiene una contrapartida, esta situación hace más dura la condena y en Instituciones Penitenciarias hay verdadera preocupación por el estado de salud del reo. Más aún cuando no tiene un "preso de confianza" al lado que cuide todos sus actos.

La vigilancia es ahora extrema para evitar males mayores y así será al menos en los dos primeros meses hasta que se tengan más datos sobre cómo ha encajado Iñaki su nueva vida. De momento, saldrá a visita diaria al psicólogo de la prisión. En este facultativo recae la responsabilidad de hacer un seguimiento del estado de la salud mental de Urdangarin.