Política
Mariano Rajoy (PP) con Albert Rivera (CIUDADANOS). PD
La confirmación por parte del diputado de Nueva Canaria, Pedro Quevedo, de un inusitado interés para allanar el camino de la aprobación de los Presupuestos de 2017 confirma el positivo estado de ánimo del Gobierno, ahora ya sin necesidad del PSOE

"Disponibilidad".

Esa es la palabra mágica y más repetida que recorre estos días los pasillos del Congreso, del Palacio de La Moncloa y, cómo no, siendo cuestión de máximo interés, del Ministerio de Hacienda.

La revelación de una cita secreta entre el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y el lehendakari, Íñigo Urkullu, para este próximo fin de semana en Vitoria, así como la confirmación por parte del diputado de Nueva Canaria, Pedro Quevedo, de un inusitado interés para allanar el camino de la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado (PGE) de 2017 confirman el positivo estado de ánimo del Gobierno, ahora ya sin necesidad de llamar a la puerta del PSOE.

El primer signo público del cambio de rumbo quedaba este miércoles constatado en el encuentro entre el PNV y el Partido Popular de Euskadi.

En este caso, el objeto de la reunión no fue otro que el de establecer un preacuerdo para que los populares presten sus votos a los Presupuestos del lehendakari, pues la suma con el PSE es insuficiente, y las peticiones de Podemos y Bildu se alejan de las políticas de los nacionalistas.

A la espera de que dichas negociaciones, las del País Vasco, se cierren antes del 24 de marzo, el nuevo clima de las relaciones entre Sabin Etxea y Génova ha dejado su sello. De momento, el compromiso firme del Tren de Alta Velocidad y su entrada soterrada a las ciudades.

Además, la retirada de recursos de normativas municipales vascas. Y pasando casi desapercibido, las gestiones del Ministerio de Economía para la reforma del calendario para dotar el fondo de reserva de las fundaciones bancarias que tengan posiciones dominantes en los bancos procedentes de antiguas cajas de ahorros, como es el caso de la histórica Kutxabank.

Desde el PP de Euskadi insisten en "desligar el acuerdo" presupuestario territorial del nacional. Eso sí, reconocen que las conversaciones "se han dulcificado, se ha establecido un nuevo marco, y la interlocución es cada vez más fluida gracias a la participación de nuevos actores, entre los que se encuentran Alfonso Alonso y la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría".

En Madrid las cosas se ven "con tranquilidad". No se habla de sumas, de números concretos como los 176 escaños imprescindibles para aprobarlos (que, sin PSOE y nacionalistas catalanes, salen con PP, C's, CC, NC y PNV). De hecho, "sólo se tiene en cuenta un escenario, el de que las cuentas generales de 2017 saldrán adelante".

"Las negociaciones van bien. Se está hablando con todos los partidos [subraya una fuente acreditada del Ministerio de Hacienda]. Se acuerdan cosas, y los Presupuestos, aunque no lo parezca, se están elaborando de una manera normal. Otra cosa es lo que digan las distintas fuerzas políticas".

Los números de Rajoy -abundan desde Hacienda- dan pie a ello. Tenemos una realidad. Hay que cumplir con la UE. Si no se aprueban los PGE, las CCAA no podrán financiarse bien, no podrán sacar adelante sus ofertas de empleo público.

A todos nos conviene, y más ahora que España, como ha anunciado el presidente del Gobierno, ha logrado reducir el déficit y cumplir al 4,6% en 2016, y el crecimiento es imbatible. Además, añaden desde el Ministerio, "¿a quién le interesa que se celebren elecciones si no prosperan las Cuentas? No nos engañemos, sostienen. Nadie va a pedir locuras. Todos los partidos saben lo que hay, el dinero que hay, y los compromisos que tenemos con Europa. Y, por qué no decirlo, hasta CCAA del PSOE admiten que hacen falta los PGE".