Política
Mariano Rajoy, líder del PP y presidente del Gobierno de España. David Mudarra.

Mariano Rajoy hizo este domingo 19 de marzo de 2017 una clara advertencia a la oposición para que se avenga a pactar y no vuelva a dejar solo al PP en votaciones importantes, al señalar que aunque él quiere agotar la legislatura sólo podrá hacerlo si hay "algo de estabilidad".

Un mensaje, el del presidente del Gobierno, que ha ido dirigido sobre todo a Ciudadanos -"los que están, porque han querido, en la oposición", ha dicho sin citarlos- pero también al PSOE, cuando al referirse a la votación del decreto de la reforma de la estiba ha reprochado la posición tomada por partidos que deben de ser "responsables".

La 'gracia' de derrotar al Gobierno, echando abajo el real decreto para reformar el sector de la estiba, además de resultar carísima para todos los españoles, ha vuelto a despertar el fantasma de un adelanto electoral, ante la falta de compromiso de Ciudadanos para dar estabilidad a la legislatura.

La amenaza permanece latente y, aunque no es un escenario que esté en las previsiones de Mariano Rajoy, una nueva convocatoria electoral permitiría a los populares mejorar los resultados que obtuvieron el 26 de junio.

Nueve meses después, según la última encuesta de NC Report para 'La Razón', el PP volvería a ser el partido más votado y aumentaría entre 16 y 21 escaños su representación.

Por el contrario, los principales partidos de la oposición, que se han ocupado de demostrar al Gobierno que existe una mayoría alternativa a la del Ejecutivo, pierden entre 13 y 25 diputados respecto a junio y entre 32 y 28 respecto a diciembre.

El PSOE sigue a la cabeza de las formaciones que más acusan el desgaste con entre 6 y 10 parlamentarios menos. Además, el margen que gana Rajoy durante estos meses le permitiría rebasar la mayoría absoluta, si volviera a suscribir el pacto de 150 compromisos que ya rubricó con Albert Rivera para su investidura.

El año de bloqueo y los primeros meses de legislatura le han sentado bien al PP. El partido de Mariano Rajoy ha crecido 8,3 puntos desde el 20-D -lo que se traduce en hasta 35 escaños- y un 4% desde junio. Si hoy se celebrasen elecciones los populares obtendrían el 37% de los votos y entre 153 y 158 diputados, lo que supone, a su vez, un incremento de entre 16 y 21 escaños, respecto a los 137 que consiguió el 26-J.

Esto colocaría al Ejecutivo en una posición de fuerza respecto a sus rivales directos, pues aumenta su distancia sobre el PSOE hasta los 79 parlamentarios y sobre Podemos hasta los 90. Ni siquiera la suma de ambos (139-147) supera el resultado del PP.

Los populares cuentan, además, con el electorado más fiel. Un 92,6% de quienes confiaron en Rajoy en junio, volverían a hacerlo ahora de ser llamados a las urnas. La principal fuga de votantes del PP se encuentra en la abstención (5,4%) y en menor medida se canalizan hacia Ciudadanos (1,1%).

Por edades, el PP se impone en todos los rangos generacionales a partir de 30 años y obtiene su mejor dato entre los mayores de 65: un 30% de apoyos.

La falta de liderazgo sigue lastrando al PSOE. Los socialistas proyectan su particular via crucis interno en el marco electoral.

El Comité Federal del 1 de octubre marcó un punto de inflexión en las expectativas de voto, hasta caer a su peor dato en diciembre: con un 19,3% de intención directa. Con la gestora a los mandos y con las primeras iniciativas legislativas en el Congreso, el PSOE ha conseguido remontar casi un punto y, si hoy se celebrasen elecciones, obtendría el 20,8% de los apoyos, esto es, entre 75 y 79 diputados.