Política
La importancia de llamarse Rajoy. ME
En la última encuesta de GAD3 realizada para ABC se observa cómo el PP sufre un desgaste por los casos de corrupción, pero volvería a ganar las elecciones

EL sondeo de GAD3 para ABC vuelve a revalidar este 5 de junio de 2017 la mayoría parlamentaria para el PP (127 escaños) en el caso de que se celebraran elecciones generales, con un notable crecimiento para el PSOE (100 escaños, 15 más que ahora), un aumento sustancial para Ciudadanos hasta los 41 diputados y un desmoronamiento demoledor para Unidos Podemos, hasta los 56 escaños.

Sin duda, el PP sigue acumulando un progresivo desgaste que en ningún caso puede ser atribuible ni a su capacidad negociadora para cerrar los Presupuestos Generales del Estado, ni a la mejorada y optimista percepción sobre nuestra situación económica.

En realidad, la constante aparición de dirigentes del PP en casos de corrupción política es lo que está dañando de nuevo la imagen del partido hasta un límite peligroso para sus intereses. De hecho, Rajoy vuelve a perder lo que ganaba porque los méritos que consigue contraer mediante la gestión económica de la salida de la crisis, se convierten en frustraciones a la hora de ofrecer sensación de firmeza frente a la corrupción.

El problema del PP ante su propio electorado es que deje de ser creíble ante los abusos porque es lo que más indignación causa entre la ciudadanía.

En cuanto al PSOE, es razonable que ese partido entre al fin en un estado más favorable de convalecencia después de meses en coma, por muchas dudas que siga generando Pedro Sánchez.

Y es lógico que Unidos Podemos y su abusiva y demagógica concepción de la política como un burdo espectáculo empiece a sufrir una crisis de credibilidad. Su moción de censura será el mejor ejemplo.

Pablo Iglesias no solo ya no sorprende a nadie, sino que agota con sus numeritos de falso antisistema en beneficio de Albert Rivera y su prudente pragmatismo. El PP debe rectificar parte de su rumbo.