Política
Mariano Rajoy (PP) y Pablo Iglesias (PODEMOS). PR

Le ha dado Mariano Rajoy la 'del pulpo' a Pablo Iglesias. A su estilo, sin subir la voz, dejando para el final el zasca más doloroso. Y el líder de Podemos estiraba los labios en un amago de sonrisa, que parecía más una mueca de dolor, porque que esta comprado por el chavismo venezolano es una verdad como un templo.

La última sesión de control al Gobierno del verano se ha saldado este miércoles con un tenso cara a cara entre el presidente del Ejecutivo y el secretario general de Podemos.

Pablo Iglesias ha intentado cercar al primero de nuevo con los casos de corrupción que rodean al PP exigiéndole cuentas por el dinero público que se ha perdido entre todas las tramas populares.

Pero Rajoy le ha respondido con toda crudeza acusándole, literalmente, de estar comprado por regímenes extranjeros, Venezuela en concreto.

«Esa es la corrupción de los valores. La que ustedes practican. Porque a ustedes les han pagado y no son libres».

Siguiendo el mismo guión que utilizó durante el debate de moción de censura, Rajoy ha vuelto a acusar a Iglesias de necesitar que el país vaya mal para poder mantener su discurso, así como de «magnificar y exagerar».

Y le ha echado en cara de nuevo un uso electoralista de la corrupción al estar quedándose sin contenido político por la mejora de la situación económica.

«Lo suyo fue protestar».

En la misma línea, ha subrayado que la lucha del Estado contra la corrupción funciona y que lo que resta es perveserar en esta línea. Pero no solo en los casos de corrupción que rodean al PP sino en todos, incluyendo los que afectan a otros grupos.

«Combato la (corrupción) de todos, la suya también».

Hacía alusión así a los presuntos pagos que la fundación que dio origen a Podemos percibió de Venezuela e Irán.

Iglesias, previamente, había realizado una enumeración del dinero público perdido en cada caso de corrupción que afecta al PP, para asegurar que «mientras ustedes estén en el Gobierno los españoles van a pagar de su bolsillo los casos de corrupción».

Como viene siendo habitual, el duelo parlamentario entre Rajoy e Iglesias se ha comido a los otros debates que ha mantenido el presidente del Gobierno.

El primero con la portavoz del PSOE, Margarita Robles, y el tercero con el presidente de Ciudadanos, Albert Rivera sobre los autónomos.

La corrupción también ha sido el tema central de la pregunta de Robles, pero centrando el tiro en las consecuencias de la reprobación de dos de los ministros, Justicia y Hacienda. Al respecto, Rajoy ha dejado claro que no piensa dar la razón a la oposición y mantendrá a ambos en su puesto.

«Como no me obligan (las reprobaciones) a tomar ninguna decisión, pues eso es lo que voy a hacer».

La portavoz socialista le recordó entonces que según la Comisión Europea el control político corresponde al Parlamento y le reprochó que el Gobierno esté haciendo uso del veto presupuestario para paralizar leyes «que importan a los ciudadanos» y le acusó de gobernar con «arrogancia» y «autoritarismo».

«Más respeto a la soberanía nacional», le pidió al final de su turno.

Rajoy, sin arrugarse, le replicó que la competencia exclusiva de nombrar y cesar a ministros corresponde al presidente del Gobierno y no a las Cortes y le pidió «un poco de equilibrio, sensatez y mesura a la vida política».

Rivera, por su parte, ha preguntado al jefe del Ejecutivo cómo va a hacer compatible el cobro de la pensión y el mantenimiento del trabajo en el caso de los autónomos.

Rajoy le ha recordado que ya es posible percibir la mitad de la pensión y ha confiado en que el Senado tramite la nueva Ley de Autonómos a la mayor celeridad para que pueda entrar en vigor este año.