Política

Tras el despropósito de convocar un Pleno extraordinario en el Congreso para echarle el muerto de la corrupción al PP, todas las fuerzas políticas deberían meditar y dejar de un lado sus intereses electoralistas para trabajar en conjunto por mantener la unidad de España.

El editorial de La Razón de este 31 de agosto de 2017 acierta de pleno: comienza el curso político de la misma manera como término: situando a Rajoy ante los focos. Lo que quiren es desgastarle porque le ven como un adversario superior. Temen que haya Rajoy para rato.

El «caso Gürtel» es la mejor munición, la única, con la que cuenta el actual líder socialista, Pedro Sánchez, para desgastar a Rajoy, como demostró su empeñó personal en esta comparecencia: fue el primer acuerdo alcanzado con Pablo Iglesias tras su vuelta a la Secretaría General del PSOE.

Limitar toda la tarea de oposición a la misma cuestión bajo la idea de que por encima de los resultados positivos que está teniendo el Gobierno en materia económica el relato que debe imperar es el de un país víctima de la una corrupción masiva comporta riesgos.

Por lo tanto, el pleno extraordinario sólo sirvió para desgastar a Rajoy, aun sin lograrlo. Se ha malgastado la oportunidad de abrir el curso parlamentario reclamando unidad para dos verdaderos desafíos: la amenaza yihadista y el plan de ruptura con la legalidad de la Generalitat.

También sirvió para ver a una Margarita Robles nerviosa e insegura, a la que la portavocía del PSOE le queda demasiado grande. A un Albert Rivera que confuden 'curso político' con 'curso escolar' y a un cómico Joan Tardá diciendo que quiere la independencia para... librar a Cataluña de la corrupción. ¡Qué Dios nos coja confesados!