Política

Joan Tardá cumplió con su derecho democrático de preguntar al presidente del gobierno en la Sesión de Control de este 25 de octubre de 2017, porque afortunadamente el Congreso de los Diputados no está cerrado a cal y canto como sí el Parlament de Cataluña por sus amigos los golpistas de ERC y PDeCAT.

Lo que ocurre, es que si abres la boca con tus fábulas independentistas en la Cámara que representa a todos los españoles, corres el riesgo de que te den revolcón tras revolcón, y así acometió Mariano Rajoy:

  • Señor Tardá, me pregunta cuál es la respuesta del Gobierno ante la posición de ls insituticiones catalanas, me dice que han pedido diálogo y mi respuesta ha sido el 155. Es verdad. Conoce usted muy bien la respuesta. Es la única posible, cumplo con mi obligación al poner en marcha el 155 y lo hago ante el desprecio a nuestras leyes, a nuestra Constitución y al Estatuto de Cataluña. Ante el desprecio a millones de ciudadanos de Cataluña que ven cómo su gobierno ha liquidado la ley, y donde no hay ley, ni hay democracia ni hay diálogo.
  • El objetivo del 155 es restaurar la legalidad -supongo que usted querrá vivir en un país donde se aplique la ley-, apostar por la convivencia rota en Cataluña y atajar las consecuencias económicas que sus decisiones están provocando.
  • Es una decisión excepcional la del 155, y queremos que dure poco; por eso el final es la convocatoria de unas elecciones.

Metido en harina, Rajoy le explicó muy clarito al independentista Tardá la razón principal por la que no ha podido negociar nada con el presidente de la Generalitat en estos meses; porque Puigdemont solo ha querido negociar una cosa:

  • Quisiera hacer algunas consideraciones en relación al tema del diálogo: con absoluta franqueza, le voy a decir lo que yo como presidente del Gobierno he vivido en los últimos tiempos. El único diálogo que yo he tenido con el señor Puigdemont, lo único que Puigdemont quiso negociar conmigo fueron los términos y los plazos de la independencia de Cataluña. Y yo no puedo negociar ni los términos ni los plazos de esa independencia. El señor Puigdemont no quiso hablar de nada más: no quiso ir a la conferencia de presidentes, ni hablar de la financiación autonómica, ni venir al Congreso, vamos a ver si ahora tiene a bien acudir al Senado.
  • En España llevamos 40 años dialogando; en los ayuntamientos, en las diputaciones y aquí. Donde no se puede dialogar es en el Parlamento de Cataluña porque lo han cerrado y la oposición no puede ejercer su función. ¡Es es el diálogo que ustedes quieren!