Política
Gabriel Rufián (ERC). EF

Si funciona eso que llaman 'lenguaje corporal', parece claro que a Gabriel Rufián le dieron la del pulpo, porque salió con la cabeza gacha y gesto de perro apaleado.

La presidenta del Congreso llemó a su despacho al díscolo diputado de Esquerra con una clara advertencia. Este 22 de noviembre de 2017 tiene un nuevo cara a cara con Rajoy. Y se la juega.

La presidenta del Congreso, Ana Pastor, no quiere ni un circo más en el hemiciclo. Y dado que este miércoles el Congreso va a acoger un nuevo cara a cara entre el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y el portavoz de ERC, Gabriel Rufián, ha decidido tomar cartas en el asunto.

Pastor se ha reunido este martes por la tarde en su despacho con Rufián, para reconvenirle por su último episodio en el pleno, con unas esposas y después de haber tenido ya con él tres encontronazos en el hemiciclo en lo que va de legislatura, según confirmaron fuentes parlamentarias.

El pasado miércoles, el independentista catalán volvió a protagonizar una polémica al acusar a la Policía de "moler a palos" a los catalanes, retar al ministro Juan Ignacio Zoido a que le mirara a la cara y sacar unas esposas en el hemiciclo y manifestar su deseo de que el presidente Mariano Rajoy acabe detenido.

Entonces no recibió una llamada de atención, pero portavoces del PP y de Ciudadanos pusieron de manifiesto su desagrado por este tipo de episodios. Ya por la tarde, Ana Pastor anunció su intención de apercibir en privado al diputado de ERC para tratar de frenar más polémicas de estas características.

Finalmente, la presidenta de la Cámara ha recibido en su despacho al parlamentario de ERC, con el que ha estado conversando durante aproximadamente media hora, según precisaron las mismas fuentes.

Pastor le ha llamado la víspera de una nueva sesión de control, en la que Rufián tiene previsto dirigir una pregunta al presidente del Gobierno para pedirle que se pronuncie si respetará los resultados de las elecciones del próximo 21 de diciembre en caso de ganar el independentismo.

La intención de la presidenta era recordar a Rufián la importancia de guardar el debido respeto y las formas en sede parlamentaria con el fin de preservar la imagen de la institución. Preguntado sobre los términos de esa charla, el dirigente de ERC se ha limitado a contestar con un "todo bien".

La impresora y el "miserable"

Además del de las esposas, Rufián acumula otros shows. Dos semanas antes del referéndum del 1 de octubre, el diputado catalán aprovechó otra pregunta de control al Gobierno para sacar, en esta ocasión, una impresora con el fin de pedir al Ejecutivo que dejase de "perseguir" a los organizadores de esa consulta. Tampoco en esa ocasión, Pastor le llamó al orden.

Sí lo hizo en los dos episodios anteriores protagonizados por el mismo diputado en el hemiciclo.

Uno de ellos tuvo lugar hace poco más de un año, durante el debate de investidura de Mariano Rajoy, cuando utilizó duras palabras para atacar a los socialistas, a los que acusó de "judas" y "traidores" y de doblegarse a los intereses de los grandes consejos de administración.

Pese a la invitación que le hizo Pastor para que retirara las gruesas palabras que utilizó, Rufián hizo caso omiso, al igual que en otra reciente intervención en el pleno, en la que llamó "miserable" el titular de Interior por los obstáculos que estaba poniendo el Gobierno a nuevas plazas para Mossos d'Esquadra.

En esta ocasión, la presidenta del Congreso le invitó a retirar la palabra, pero ante la negativa del diputado catalán, la presidenta decidió que ordenaría el borrado de ese insulto del Diario de Sesiones.

La última payasada de Rufián para no reconocer la destrucción de pruebas del independentismo