Política
Pedro Sánchez, sin corbata, en la capilla ardiente de Manuel Marín. EF

Una mamarrachada más. Y todo por ir de 'moderno'.

Pedro Sánchez se convirtió este martes 5 de diciembre de 2017 en la comidilla entre quienes desfilaron por la capilla ardiente de Manuel Marín, y todo por su atuendo.

El secretario general del PSOE, que hace unos años no se quitaba el traje de ejecutivo ni para dormir, se presentó a un acto tan solemne con una vestimenta del todo inapropiada: sin corbata y con un jersey granate que fue objeto de todo tipo de comentarios en voz baja.

Y así se plantó delante de la viuda y las hijas del político socialista para presentar sus respetos.

A la despedida del expresidente del Congreso acudieron el Rey, Mariano Rajoy (nada más aterrizar procedente de Londres), representantes de toda la clase política y excompañeros como Felipe González, José Luis Rodríguez Zapatero y María Teresa Fernández de la Vega.

Todos lo hicieron vestidos de luto para la ocasión salvo Sánchez, algo que fue criticado por varias de las periodistas que habitualmente cubren la información del PSOE.

Marín presidió el Congreso en una legislatura -la primera de Zapatero- en la que no existía Podemos y habría sido impensable que un diputado acudiera a un Pleno sin corbata, ya no digamos a una capilla ardiente.

Con la llegada de la nueva política al hemiciclo las cosas han cambiado mucho.