Política

La comparecencia del gerente de Ciudadanos, Carlos Cuadrado, ante la Comisión de Partidos del Senado ha terminado este 22 de febrero de 2018 abruptamente, tras una monumental bronca con el portavoz del grupo popular, Luis Aznar, a cuyo partido ha acusado de ocultar al Tribunal de Cuentas subvenciones de 25 millones de euros anuales.

Apenas una hora ha durado el tenso interrogatorio de Aznar al secretario de Finanzas de Cs, plagado de interrupciones, reproches mutuos, respuestas airadas e incluso un grito de "Al Capone" al senador del PP emitido desde los puestos donde se han sentado el senador de Ciudadanos Francisco Javier Alegre y los diputados de esta misma formación Miguel Gutiérrez y Toni Cantó.

Los intentos de Luis Aznar por poner de relieve el "cúmulo de irregularidades" en que habría incurrido Cs en sus finanzas de 2015, a tenor de último informe emitido por el Tribunal de Cuentas, han sido contestados por Cuadrado con recriminaciones a la falta de transparencia del PP por ocultar "cada año" 25 millones de euros de subvenciones recibidas por sus grupos parlamentarios y municipales.

 Cuadrado ha aprovechado uno de sus turnos de respuesta para anunciar que el grupo parlamentario de Ciudadanos formalizará próximamente en el Congreso una proposición de ley para obligar a todos los partidos a presentar al órgano fiscalizador las cuentas de todos sus grupos parlamentarios autonómicos y municipales.

"Cacao mental"

Muestra de la tensión que ha alcanzado la declaración del gerente de Cs ante la comisión desde la que el PP investiga en solitario las finanzas de los demás partidos son algunas expresiones empleadas por Aznar, quien ha dicho del compareciente que "o se está riendo de nosotros o tiene un cacao mental que mejor se dedique a otra cosa", manifestación que después ha retirado a petición de Cuadrado.

"Creo que quienes tienen una empanada mental son ustedes, porque están queriendo ensuciar el nombre de Ciudadanos y no lo van a conseguir", ha replicado el gerente para indignación del senador del PP, que a su vez ha solicitado, sin éxito, que retirara sus palabras.

Carlos Cuadrado se ha reafirmado porque según él sólo decía lo que pensaba, ha preguntado a su interlocutor si le estaba "amenazando" por recordar que todo quedaría en el Diario de Sesiones y, como en varias ocasiones anteriores, ha tenido que intervenir la presidenta Rosa Vindel, del PP, para apaciguar los ánimos.

Las palabras del gerente han impulsado a Luis Aznar a concluir la comparecencia ante la convicción de que no iba a lograr aclarar nadas sobre las cuentas de Cs, no sin antes recordarle que le iba a pedir por escrito los documentos que el Tribunal de Cuentas no recibió sobre traspasos de fondos de grupos municipales al partido.

Cuadrado se ha comprometido a enviárselos "en un disco duro", y con ironía le ha advertido de que no lo rompa "a martillazos", en alusión a los discos usados por el extesorero del PP Luis Bárcenas.


Las explicaciones de Cuadrado

Antes, pese a las interrupciones y la tensión que han imperado en toda la comparecencia, el gerente ha dado una explicación técnica sobre los motivos que llevaron al Tribunal de Cuentas a considerar desfavorable la contabilidad de su partido en 2015, ya que computó un millón de euros de las subvenciones de ese año cuando las cobró, es decir, al año siguiente, y no en el ejercicio correspondiente.

También ha dicho que si consignó como ingresos por asesoría y servicios el traspaso de fondos de los grupos municipales al partido es porque en 2014 y 2015 utilizó un plan contable antiguo que sólo permitía reflejar así estas aportaciones, que según ha recordado hacen todos los partidos y que a partir de 2016 se han corregido porque es obligatorio aplicar otro plan que sí las anota como tales.

Del mismo modo, ha defendido el esfuerzo de "transparencia" de Cs por consolidar las cuentas de 250 grupos municipales, mientras que el PSOE sólo lo hizo con 90 y el PP con ninguno, partido al que ha reprobado por querer "poner el ventilador" en marcha cuando "no hay ventilador que pueda parar el tsunami de la transparencia".

Luis Aznar le ha contestado advirtiéndole de que "el último de la clase, el que tiene un cero en las notas, no va a dar lecciones a los demás".