Política
Jaime Peñafiel y los reyes eméritos. PD

Jaime Peñafiel cuenta sus verdades cada semana en La Otra Crónica de El Mundo y este 28 de abril de 2018 lo hace con una bronca de enjundia a la prensa alemana y destapando una espeluznante escena protagonizada en 2013 por los hoy reyes eméritos:

El 8 de este mes de abril que se va, España entera se sorprendía con la mise en scène en la puerta del Hospital Sanitas La Moraleja de Madrid, para lavar la deteriorada imagen de la Familia Real, tras el bochornoso espectáculo de Letizia humillando a la Reina Sofía en la catedral de Palma de Mallorca. Fue un paripé infantiloide que nadie creyó. Ignoro de quién fue tal ridícula idea. Dicen que de Felipe intentando atajar los efectos del tsunami mallorquín. Sólo habían pasado 17 días cuando el paripé se repite con otra mise en scène, en este caso en la escalinata del palacio de La Zarzuela. También para atajar y desmentir un ridículo rumor made in Germany. Una prestigiosa revista de ese país publicaba, con un gran despliegue de caracteres, que Felipe y Letizia... se divorciaban.

Los periodistas alemanes habían oído campanas sin saber dónde sonaban, que era en ningún sitio. Con motivo de la reciente crisis familiar, se habló, se escribió y se especuló, posiblemente en demasía, sobre la actual situación sentimental de la pareja real, que no pasa por su mejor momento. Cierto es que los ha habido peores. Como en aquel mes de agosto de 2013 en Marivent cuando Letizia, llevada por ese genio y carácter tan endiablado, dejó plantado a Felipe, a sus hijas y a los reales suegros para regresar en solitario a Madrid. Fue entonces cuando se dijo, ante la situación del matrimonio, eso tan vulgar y espontáneo de "¡Divórciate!". Este incidente matrimonial se ha recordado con motivo del enfrentamiento catedralicio. Y, posiblemente, de ahí debe haber salido la información de la que ha bebido la prensa alemana.

Aclara Peñafiel que:

De todas formas, me parece ridículo que Felipe y su esposa hayan decidido protagonizar un posado en la escalinata de La Zarzuela, aprovechando la llegada del presidente de México y su frívola esposa, aquel que se permitió corregir a Letizia en su visita oficial al país azteca, para demostrar su buena sintonía matrimonial con amorosos gestos, sobre todo, por parte de la inefable consorte. ¡Eran la imagen del amor más tierno! Si es tan perfecto, tan fuerte ¿por qué olvidan su propio contento con ese paripé para contentar al personal? Viéndoles, no he podido evitar recordar otra escena, en las mismas escaleras, el l8 de septiembre de 2013, protagonizada por Don Juan Carlos y Doña Sofía, mientras esperaban, también, la llegada de otro Jefe del Estado. En aquella ocasión el rey Guillermo de los Países Bajos y su esposa Máxima, esa reina que para nosotros hubiéramos querido.

Y cuenta lo sucedido en esa recepción:

La situación sentimental entonces de los Reyes se encontraba tan a la deriva que ni se veían ni se hablaban aunque compartían el mismo techo, no así el mismo lecho. Ese día le habían comunicado a Don Juan Carlos que iba a ser sometido, seis días después, exactamente el 24, a otra importante intervención quirúrgica para cambiarle la prótesis de la cadera por una grave infección que le producía terribles dolores. Cuando el Rey se encontraba en la escalinata esperando la llegada de los regios invitados, apareció Doña Sofía que acababa de enterarse de tan mala noticia. Tímidamente, se aproximó al Rey pero, temiendo uno de aquellos gestos tan poco cariñosos que empleaba entonces con su esposa, le musitó unas palabras muy tristes: "No me rechaces", según un lector de labios.