Política
El rey Felipe VI y Pedro Sánchez. EF

Corren malos tiempos para la monarquía española. El boicot institucional del independentismo, es casi pecata minuta en comparación con la andanada de acusaciones que han aflorado durante la últimas horas, y el sospechoso silencio del Ejecutivo socialista no augura nada bueno para Casa Real. (Ferreras pide el VAR para los supuestos delitos del Rey Emérito pero se olvida de hacer lo mismo con Jaume Roures).

Las acusaciones al rey emérito don Juan Carlos a raíz del comprometido audio de Corinna vía José Villarejo, suponen nuevo torpedo a la línea de flotación de la institución que representa, la Jefatura del Estado. (El cabreado familiar de Urdangarin que tiene asustada a toda la Zarzuela).

La ministra de Justicia, Dolores Delgado, ha sido la única que se ha referido a la familia real, pero no para defenderla, sino para poner aún más de los nervios en Zarzuela: "el rey Juan Carlos "tiene aforamiento, pero no inviolabilidad". (El acojonante mensaje de la ministra Delgado al rey Juan Carlos tras las revelaciones de Corinna).

Según da cuenta 'EsDiario', con un nuevo y débil Gobierno que se sostiene gracias al apoyo de todas la fuerzas políticas más antimonárquicas del Congreso de los Diputados, en el Palacio de la Zarzuela se ha instalado una creciente preocupación.

Podemos mete más cizaña, por boca del diputado morado, Rafael Mayoral:

"La relación de los Borbones con la corrupción es histórica, como lo demuestra que el pueblo español echó al último Borbón no por Rey, sino por ladrón, según decía Valle-Inclán".

Por su parte, siempre en primera línea de combate a Felipe VI, el líder de Izquierda Unida, Alberto Garzón, presentó este miércoles 11 de julio de 2018 una nueva ofensiva parlamentaria en el Congreso. Exige que Hacienda investigue las supuestas cuentas en Suiza, y las comparecencias del director del CNI, Félix Sánz Roldán, y de la ministra de Defensa, Margarita Robles, para que expliquen las escuchas a la antigua princesa Corinna.

Para contentar a sus socios de moción de censura, Pedro Sánchez parece dispuesto a abrir el melón de la reforma Constitucional, en la que Podemos, IU y ERC exigen ya un referéndum sobre la continuidad de la Monarquía.

Además, el entorno de Felipe VI -siempre en privado- lamenta la "tibieza" con la que el Gobierno ha actuado tras los ataques y anuncios de boicot institucional de la Generalitat al Jefe del Estado, al que insólitamente ha dejado de invitar a sus actos.

Sánchez no ha dicho una palabra en las última semanas en apoyo al Rey. Y su vicepresidenta, Carmen Calvo, se limitó el lunes a declarar lo obvio: que Felipe VI representa a la primera institución de España.

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