Bartomeu Muñoz.
EFE
La situación es tal, que el diario ABC ha pedido que se ponga un freno a la corrupción “si no se quiere malgastar el capital democrático acumulado en la transición
Tras la borrachera de la especulación inmobiliaria, España sufre ahora la resaca de la corrupción. La prensa italiana no ha dudado en comparar a los chorizos la Operación Pretoria catalana con la Tangentópolis, el escándalo por corrupción que en 1993 arrasó en Italia con una clase política entera. "Concluido el auge económico, salen a relucir los esqueletos que hasta ahora se habían quedado en el armario", dice Il Giornale en un artículo titulado Tangentopoli affonda la Spagna.
En aquellos días fue el arresto del director de una entidad pública que denunció los sobornos, abusos de poder, extorsiones y desfalcos protagonizados por numerosos políticos lo que desencadenó el proceso de Manos Limpias en Italia. ¿Ocurrirá lo mismo en España? Difícil decirlo aunque una cosa está clara: Garzón no es Antonio di Pietro, el célebre fiscal anticorrupción de la Operación Manos Limpias (Mani Pulite) que desafió a la casta política italiana en los '90.