Política
Pablo Iglesias ahora y cuando era piadoso monaguillo. ET

Muy comentado ha sido el reportaje de Gonzalo Súarez en el suplemento Crónica de El Mundo titulado El monaguillo Pablo Iglesias dentro de un serial sobre Las caras del éxito de Podemos.

El éxito de la pieza reside en la genial fotografía que ilustra el texto, de cuando el chaval tenía 5 años, procedente el álbum familiar de los Iglesias y de la que se detalla que la pipa era de su padre, comunista, y que se trataba de un disfraz y que no se le pegó nada durante el reto que llevó los hábitos ("Fue un publirreportaje magnífico").

Y con sentido del humor, Gonzalo Suárez señala que "aquel niño quiero hoy fumarse a la Casta".

Los padres de Pablito, ya más conocido con el cariñoso apelativo de Pablemos, se conocieron ante la tumba de Pablo Iglesias original un Primero de Mayo de 1972 junto a medio centenar de militantes celebraban su homenaje anual al fundador del PSOE en el cementerio de la Almudena (Ignacio Camacho: "Quién les iba a decir al PSOE que acabarían temiendo a un Pablo Iglesias").

Javier Iglesias y Luisa Turrión, dos universitarios, se enamoraron, se casaron y, finalmente, parieron un hijo sobre cuyo nombre de pila no hubo ni debate ni primarias: se llamaría Pablo en homenaje al pope del socialismo (El expresidente Bono llama al 'coleta' Pablo Iglesias para felicitarle y horas después le dice cuatro cosas).

Gonzalo Suárez reproduce este diálogo con Pablemos:

--Vaya homenaje de sus padres...

--La casta que gobierna el PSOE actual no tiene nada que ver con aquel Pablo Iglesias. Él fundó el partido de mis abuelos, de la gente humilde, no de los que acaban en los consejos de administración del Ibex 35.

Nadie está más orgulloso del tribuno que Javier, su padre. Veterano comunista, esgrime complacido su foto favorita de Pablo en su piso de Zamora.

En ella, su hijo aparece vestido de monaguillo a los cinco años, con la pipa y las gafas del padre (La novia por la que Pablo Iglesias toca las campanas es una izquierdosa de aúpa).

¿Acaso el rojísimo Iglesias fue monaguillo en su infancia?, le pregunta Suárez.

--Nooo, qué va, no estoy ni bautizado. Soy ateo-, aclara él.

--¿Anticlerical?

--Al contrario. Tengo muchos amigos sacerdotes. Y admiro mucho a la monja Teresa Forcades o al antiguo párroco de Entrevías.

Cuando se tomó la foto, Pablo Manuel Iglesias Turrión (Madrid, 17-10-1978) vivía en Soria. Ávido lector de Verne y Salgari, se crió allí hasta que le picó el veneno de la política.

A los 13 años, sus padres se separaron, él se mudó con su madre a Vallecas y se afilió a las Juventudes Comunistas, así que cambió sus autores de cabecera. «Le dio por Lenin, Marcuse, Hegel, Allende... ¡Los devoraba!», cuenta su madre, abogada de CCOO de una estirpe izquierdista que se remonta al siglo XIX.

La 'operación coleta'

Flaco, ojeroso, semizombi... Iglesias parece apabullado por el éxito de la Operación Coleta, explica el reportaje de El Mundo. Así bautizó la izquierda anticapitalista el plan para que liderara una candidatura (Antonio Miguel Carmona pone en evidencia y deja 'planchado' a Pablo Iglesias en 'La Sexta Noche').

Tales eran las cautelas de sus promotores que, en aquellos emails de tanteo, sólo usaban las iniciales de su futuro cabeza de lista: «P. I.». No querían que una filtración inoportuna frustrara las opciones de una figura con influyentes detractores dentro del movimiento antisistema.

La Operación Coleta salió aún mejor de lo previsto. El día de reflexión, la cúpula de Podemos degustó un asado argentino en casa de Ariel Jerez, otro profesor de Políticas. Los cautos auguraban dos o tres escaños; los optimistas, cuatro.

«Nadie se atrevía a soñar con cinco», admite a El Mundo Carolina Bescansa, una de las tres personas que registraron el partido el 11 de marzo 2014.

Tampoco predijo el éxito Jorge Verstrynge, ex número dos de AP, reciclado como gurú izquierdista y padrino ideológico de Iglesias. Ahora, sentado en su despacho de la Complu, sí que le cuadran las cuentas.

«Cuando una clase se siente desprotegida ante las elites, siempre surge un protector».

«En Francia ha triunfado Marine Le Pen; aquí tenemos a Pablo Iglesias. Es el tribuno de la plebe, el único que se pone de lado de la gente indefensa».

Inspirado por sus padres, se licenció en Derecho (2001) con notas mediocres. No acababa de encajar en una facultad donde le apalearon por arrancar un cartel con loas a Pinochet. Su verdadera vocación era la carrera de Políticas, que completó con premio extraordinario (2004).

Luego llegaría el doctorado, dos másteres, clases con maestros anticapitalistas como Slavoj Zizek, cursos en Cambridge, California, Suiza... Su currículum, tan despampanante como su retórica -y su ego- abarca 23 páginas, incluida su plaza de profesor interino en la Complu (Pablo Iglesias llama "rastrero" a Eduardo Inda por recordarle sus elogios a ETA y que cobra de la dictadura venezolana).

En Políticas pulió su ideario de extrema izquierda. Admirador confeso del populismo latinoamericano -Chávez, Evo Morales-, amparó el boicot de sus estudiantes a un acto de Rosa Díez en la facultad.

Hoy, sostiene que el eje «izquierda-derecha ha perdido importancia» respecto al eje «democracia-dictadura» (Pablo Iglesias: "Felipe González ha quedado reducido de forma patética a una caricatura de sí mismo").

Gonzalo Suárez continúa con sus preguntas:

-¿Definiría España como una democracia?

-(Titubea) Sí... Pero una democracia formal, muy limitada. Las principales decisiones no las toma el pueblo, sino la Troika.

-¿Es Venezuela más democrática que España?

-Es difícil comparar países... Pero Venezuela tiene aportaciones interesantes como el referéndum revocatorio, que aquí no existe.

La pregunta no es caprichosa: el modelo de Iglesias es la revolución bolivariana. Allí pasó un mes, redactando informes sobre política internacional para una fundación afín al chavismo ('Podemos' de Pablo Iglesias se alía con los proetarras de Bildu en una marcha independentista).

El dato le ha valido acusaciones de que Venezuela ha financiado la campaña de su partido.

«Sólo cobré las dietas. Es como si acusan al Ejército español de estar financiado por Maduro porque vende armas a Venezuela».