Política

Ahora ya comienza a cuadrar todo: la falta de bolardos, las declaraciones de las CUP contra el rey Felipe VI, la comprensión de los asesinos como 'víctimas' de la opresión capitalista...

Átense los machos: el diputado antisistema Benet Salellas, se encargó de la defensa de los 11 terroristas que intentaron atentar en el Metro de Barcelona en 2008 --El diputado de la CUP que calificó a los yihadistas de «gente trabajadora de Cataluña»-- y el tercer teniente de alcalde de Barcelona, Jaume Asens (Barcelona en Comú), defendió al marroquí Mohammed Mrabet, gerente de la mezquita de Vilanova i la Geltrú y maestro del cerebro de los atentados de Barcelona y Cambrils. --Un teniente de alcalde de Barcelona, abogado del adoctrinador del cerebro de los atentados--

Vayamos por partes. Salellas es licenciado en Filología Clásica y Derecho, viene dedicándose al derecho Penal desde 2003 y ejerce a través del bufete Salellas i Asociats S.L. Lo que cuenta La Razón sobre este antisistema de las CUP, defensor de okupas pero con un patrimonio inmobiliario de dos casas, seis fincas rústicas y tres locales comerciales, es escalofriante:

La Guardia Civil abortó entonces el ataque casi en el último momento y la Audiencia Nacional condenó a los terroristas (10 pakistanies y un hindu) a seis años de prisión y a la deportación. A pesar de que el Supremo confirmó la sentencia -modificando las condenas en algunos casos-, Salellas describió la acción de la Justicia como «cínica» y como una prueba de la «inseguridad jurídica» que padecían los yihadistas. «Los acusados son gentes trabajadoras que tienen hijos nacidos en Cataluña. Todo es mentira», afirmó entonces Salellas. Sin embargo, el juez instructor Ismael Moreno consideró probado que los condenados pertenecían a Teirik e Taliban Pakistan (TTP) un grupo terrorista originario de la región de Waziristán, en Pakistán.

La Guardia Civil desactivó la célula terrorista gracias al testimonio de uno de los terroristas, que colaboró al enterarse de que debía inmolarse en el Mertro de Barcelona durante el atentado. Se encontró en poder de los terroristas un vídeo en el que el TTP reivindicaba un atentado que, a diferencia del de jueves en Barcelona, no llegó a producirse. A pesar de que se evitó la tragedia en 2008, Salellas describió entonces el trabajo de la fuerzas de seguridad y de la Justicia como un ejemplo de «islamofobia».

En mucho peor lugar queda Jaume Asens, una de los hombres de confianza de Ada Colau. Asens, al igual que si amiguito Gerardo Pisarello, es abogado de okupas y manteros. En 2006 en el marco de la operación Chacal detuvieron a al marroquí Mohammed Mrabet.

Cuenta Javier Chicote en ABC que la Audiencia Nacional lo condenó en 2009 a siete años de prisión por un delito de integración en organización terrorista. Se le ofreció como abogado el activista Jaume Asens, actual cuarto teniente de alcalde del Ayuntamiento de Barcelona. Como letrado penalista, recurrió con éxito ante el Tribunal Supremo la condena a su cliente. 

La Sala Segunda de lo Penal, en una sentencia de febrero de 2011, absolvió a los cinco condenados de la operación Chacal, un caso que instruyó Baltasar Garzón.Según la Guardia Civil y la Fiscalía de la Audiencia Nacional, Mohamed Mrabet, gerente de la mezquita y propietario de una carnicería, «asumió el liderazgo de la célula catalana radicada en la localidad barcelonesa de Vilanova i la Geltrú». Se dedicaba a «captar jóvenes para la práctica de la yihad en Irak» y «creó un espacio ideológico de adoctrinamiento en torno a la mezquita», denominada «Al Furkan».

Según fuentes de la lucha antiterrorista consultadas por ABC, uno de los jóvenes que Mrabet contribuyó a radicalizar fue Abdelbaki es Satty, quien, a su vez, años después, se encargaría de radicalizar y dirigir a los jóvenes que cometieron los atentados de las Ramblas y Cambrils. Es Satty, que se convirtió en imán de la mezquita de Ripoll, murió en la explosión de la casa de Alcanar (Tarragona), donde preparaban los explosivos.

El caso paradigmático es el del ex etarra y socio de Nacho Escolar, Gonzalo Boyé. Tiene gracia que un ex condenado por terrorismo, hoy devenido abogado de podemitas y editor de la revista Mongolia, sea quien vaya a defender , por ejemplo, a Carlos Sánchez Mato y Celia Mayer, los dos concejales de Manuela Carmena imputados por tres delitos en el caso del Madrid Open de Tenis. --El ex etarra Gonzalo Boye, socio de Nacho Escolar, asesorará a los imputados Sánchez Mato y Mayer--

Gonzalo Boye, columnista y secretario del consejo de administración del diario digital que dirige Ignacio Escolar, fue condenado a 14 años de cárcel por su participación en el secuestro del industrial Emiliano Revilla, perpetrado por ETA en 1988.

Los etarras mantuvieron al empresario encerrado durante 249 días en un zulo de apenas dos metros de longitud, excavado en un chalé próximo a la calle Arturo Soria de Madrid. Lo liberaron el 30 de octubre de 1988 después de que la familia pagara un rescate de más de 500 millones de pesetas (unos tres millones de euros al cambio actual).

La banda terrorista había "subcontratado" algunas labores de apoyo logístico del secuestro a Gonzalo Boye y otros dos ciudadanos chilenos que eran miembros del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR).

En una sentencia dictada el 13 de junio de 1996, la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional condenó a Boye y sus dos compañeros a 14 años y ocho meses de cárcel, así como a indemnizar a Revilla con 200 millones de pesetas (1,2 millones de euros), como culpables de un delito de "detención ilegal".

La Sala aplicó a los tres condenados el agravante previsto en el artículo 57 del Código Penal de 1988, que prevé aplicar la pena en su grado máximo en "los delitos relacionados con la actividad de bandas armadas o de elementos terroristas". Gonzalo Boye sólo permaneció ocho años en prisión, que aprovechó para sacarse la carrera de Derecho.