Política
Carles Puigdemont. CT

Lo de la pseudoconsulta independentista patrocinada por movimientos sociales en el año 2014 les salió rana. Por entonces, Mas envió a los Mossos para requisar las urnas de la discordia, y pocos entienden ahora cómo la Generalitat pone el grito en el cielo mientras los protagonistas del desafío secesionista del 1 de octubre tienen puesta su mirada en los 17.000 agentes que integran los Mossos

Está por ver si la Policía catalana cumplirá las resoluciones del Tribunal Constitucional e impedirá la colocación de esas urnas. El relevo de Batllé por Pere Soler; y el del exconsejero de Interior, Joan Jané, por Joaquín Forn, lo complica.

Mientras tanto, como recoge 'Es Diario', la dirigente de Ciudadanos, Inés Arrimadas, ha difundido la imagen de la actuación de la Policía catalana por esas fechas.

Aquella jornada los Mossos retiraron las urnas ilegales e impusieron infracciones por la colocación de las mesas electorales.

Para evitar posibles actuaciones similares, la Generalitat lleva semanas jugando al gato y al ratón sobre la adquisición de las urnas para el 1-O. El propio Puigdemont negó este domingo en La Vanguardia que estas estuvieran depositadas en el consulado de Lituania en Barcelona, tal como algunos medios habían publicado.

En concreto, los Mossos d'Esquadra suscribieron aquel 25-M un total de 146 actas administrativas en diferentes puntos de Cataluña por la instalación de urnas. El entonces consejero de Interior, Ramon Espadaler (Unió Democrática), explicó entonces que fueron identificaron 500 responsables de las mesas y se denunciaron a los representantes de 9 mesas por desobediencia, ya que se resistieron a acatar la prohibición.