Política
Mariano Rajoy, Pedro Sánchez, Pablo Iglesias y Albert Rivera.
Borrar todo residuo de corrupción, renovar su organización y cerrar la fractura del discurso con los jóvenes es vital para el PP y clave para la estabilidad de España

Todo su gozo en un pozo. Si Pedro Sánchez pretende formar una alianza con Pablo Iglesias para echar de La Moncloa a Mariano Rajoy, ya puede esperar sentado.

Los ciudadanos le siguen dando la espalda y la estimación de voto avanza en un sentido contrario.

En este momento, el bloque de centro derecha formado por el PP y Ciudadanos supera a los dos partidos izquierdistas por 21 escaños, ocho más que la diferencia obtenida en las elecciones generales de junio de 2016.

Según la última encuesta de GAD3, que publica ABC este domingo 10 de septiembre de 2017, la grieta entre los dos bloques se ha hecho mayor.

Los datos coinciden en los esencial con los que arroja el sondeo de Sigma Dos que publica 'El Mundo' este domingo.

En esa encuesta, tanto Unidos Podemos como Ciudadanos embarrancan en sus aspiraciones electorales, precisamente en un contexto político de máxima tensión y complejidad por el desafío independentista de Cataluña.

La tesis de 'El Mundo' es que la sociedad deposita su confianza en momentos como el actual en los partidos constitucionalistas clásicos.

Así, Podemos y Ciudadanos bajan en su intención de voto. La formación morada, con un 19,5%, y los naranjas, con un 12,7%, pierden terreno respecto a la última encuesta ofrecida por este diario en mayo -21,6% y 14,3%, respectivamente-.

Frente a este retroceso de las formaciones de Pablo Iglesias y Albert Rivera, el PP se mantiene con un 30,8% de intención de voto -en mayo contaba con un 31,1%- y el PSOE registra una importante subida, pasando del 23,5% al 26,4%.

Los grandes partidos consolidan su posición ante los nuevos, justo cuando más consistencia demanda la sociedad para solucionar el problema de Cataluña.

LA ENCUESTA DE 'ABC'

Antes de verano, los partidos de Mariano Rajoy y Albert Rivera sumaban 168 diputados y un 46,1 por ciento de estimación de voto. El PSOE subía con fuerza y compensaba la caída de Podemos.

La «alternativa de izquierdas» pisaba los talones al centro derecha, solo 2,4 puntos por debajo y 12 escaños menos, mientras la corrupción seguía pasando factura al PP en la opinión pública.

Como subraya Mariano Calleja en 'ABC', el periodo estival ha sentado mejor al PP y Ciudadanos que al PSOE y Podemos. Con vistas al futuro, sin embargo, el PP está llamado a revisar su estrategia de comunicación con la sociedad y su agenda política.

Algo falta en una y otra cuando el partido que ha sacado a España de la crisis y está haciendo frente al desafío separatista con la prioridad de dar respuestas prudentes y proporcionales, no recibe un apoyo superior en las encuestas.

Borrar todo residuo de corrupción, renovar su organización y cerrar la fractura del discurso con los jóvenes es vital para el PP y clave para la estabilidad de España.

Desde la última encuesta, Rajoy ha superado una moción de censura, ha declarado como testigo en la Audiencia Nacional por el caso Gürtel y ha aprobado los Presupuestos de 2017, a lo que hay que sumar la respuesta que ha dado en la última semana al desafío independentista catalán.

El resultado es que el PP sube en estimación de voto y recupera parte del terreno perdido, con un 31,9 por ciento y 131 escaños. Aún está lejos de los resultados de las elecciones de junio de 2016 (33 por ciento y 137 escaños), pero lo compensa con la subida de su socio «preferente», Ciudadanos, que se sitúa en un 15,8 por ciento y 41 escaños, nueve más que un año antes.

Entre PP y Ciudadanos suman 172 diputados, a solo cuatro de la mayoría absoluta, con un 47,7 por ciento de estimación de voto entre los dos. Mientras, el PSOE se deja dos puntos desde mayo y seis diputados, y Podemos sigue muy por debajo del resultado que obtuvo en las urnas, con 14 diputados menos. Entre los dos llegan a un 42,2 por ciento de estimación de voto y 151 diputados.

Esta recaída del PSOE se produce después del regreso de Pedro Sánchez como secretario general del partido, tras las primarias de finales de mayo. A la vista de la encuesta, su proyecto sigue sin ganar adeptos, y los socialistas se mantienen en las cotas más bajas de su historia.

La subida de ERC

En el tablero político hay otra batalla especialmente cruenta, y que se centra en Cataluña.

En esta Comunidad se ha producido en muy pocos años uno de los vuelcos más espectaculares de España. El desafío independentista le está saliendo muy caro a la antigua Convergencia, hoy PDECat, que está viendo cómo se hunde en la insignificancia electoral mientras que ERC no para de subir.

El partido de Oriol Junqueras se sitúa ya en los 14 diputados, un resultado que no ha obtenido nunca en las elecciones generales, y que le convertiría en el quinto grupo parlamentario del Congreso.

Su subida es simultánea al descalabro del PDECat, que se quedaría con cuatro diputados, la mitad de los obtenidos en junio de 2016 en las urnas, y que ya quedaron muy lejos de los 16 que registraron en los comicios generales de 2011. Eran otros tiempos, cuando Duran Lleida era el tercer portavoz del Congreso. Ahora el partido que encabeza Puigdemont no saldría del Grupo Mixto.

El conjunto de los españoles suspende a todos los líderes políticos, pero hay matices. El mejor valorado es el presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, con un 4,3. Pero el que tiene mejor estima entre sus propios votantes es el líder del PP, Mariano Rajoy. La nota media general de Rajoy es un 3,8, y los electores del PP le dan un 7,1. Eso sí, los votantes populares aprueban también a Rivera, al que conceden un 5,6.

Pedro Sánchez obtiene un 3,8 de nota media, y es el que recibe la calificación más baja de sus propios votantes:un 5,4. Pablo Iglesias es el peor valorado por el conjunto de los ciudadanos, con un 3,3. Sus votantes suben su valoración hasta el 5,8.
Choque entre PP y Ciudadanos

En la relación que PP y Ciudadanos sellaron el verano del año pasado, y que permitió la investidura de Rajoy, ha surgido otro punto de discordia, ahora por una cuestión que estaba incluida en los puntos del acuerdo inicial: la limitación de mandatos. La mayoría de los españoles ve bien que un presidente del Gobierno no repita más allá de dos mandatos (ocho años).

Pero aquí también hay matices:los votantes del PP no lo ven tan claro, y esa medida obtiene el respaldo de menos de la mitad. Sin embargo, si se formula la misma pregunta a los electores de Ciudadanos hay unanimidad: el cien por cien quiere limitar los mandatos.

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