Política

No falla. Igual que Arturo Pérez-Reverte tiene un idilio con Twitter los domingos por la tarde, Gabriel Rufián saca cada sesión de control al Gobierno en el Congreso de los Diputados su lado más circense y bufonesco.

El independentista de ERC es incapaz de limitarse a hacer una pregunta y su discurso y cada miércoles perpetra su circo de tercera categoría en la Cámara Baja.

Este 13 de septiembre de 2017, a Rufián no se le ocurrió otra cosa que sacar una impresora para decirle al Ejecutivo nacional que, por mucho que intervengan o registren rotativas en Cataluña, al final los catalanes podrá imprimirse en su propio hogar o en sus puestos de trabajo las papeletas.

El político separatista aprovechaba sus segundos de gloria desde su escaño para soltar su monólogo a la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, al tiempo que sacaba una impresora:

Esto es lo que están persiguiendo. Este es el cuerpo del delito. Entiendo que sus amigos de la prensa ya le habrán avisado. No se preocupe porque es una humilde Samsung republicana. No es peligrosa como una Ricoh o una Epson o una HP. No imprime billetes de 500 euros y, en todo caso, los imprimiría en blanco y negro. Lo que sí que le pido es que dejen de hacer el ridículo y de perseguir impresoras y persigan a corruptos y ladrones. ¡Hagan campaña por el no! Le hago una confesión, espero que no me detenga; yo tengo una papeleta pero le juro que es para consumo propio. ¡Nos vemos en las urnas!

La respuesta de Soraya Sáenz aún resuena en las paredes del Congreso, porque dejó al independentista compuesto con su impresora para referéndum de andar por casa. El horripilante mensaje oculto en la camiseta del cateto de Rufián

Mire Señor Rufián, ésta ha sido su actuación de hoy: usted puede venir hoy aquí con la camiseta que quiera, puede venir con eslogan, puede usted hacer un resumen de los mejores tuits de la semana o incluso traer la impresora para enseñarnos a hacer manualidades para fabricarse el referéndum en casa. Puede hacer lo que quiera porque esto es un referéndum democrático. Este Estado que tanto le molesta y esta democracia que tanto le asfixia, le permite a usted sus teatrillos semanales.

 

BARCELONA ADORABA AL GENERALÍSIMO FRANCO