Política
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La elevada fuga de votos tanto a los partidos independentistas como a los constitucionalistas reflejada en el último CIS ha avivado el temor en Podemos de que su coalición con Catalunya En Comú empeore los resultados de 2015.

La preocupación a falta de dos semanas para el 21-D es obtener menos de los 11 escaños de hace dos años, ya que entonces no contaban con el teórico valor añadido de los comunes de Ada Colau.

Las contradicciones en el discurso y la ambigüedad de la alcaldesa de Barcelona en la crisis catalana justifican la volatilidad de su electorado.

Como subrayan José Marcos y Àngels Piñol en 'El País' este 6b de diciembre de 2017, los frentes se multiplican en todas las direcciones para Pablo Iglesias y sus aliados catalanes.

Salvo el PP, el resto de partidos atrae a más de un 40% de los votantes de Catalunya Sí que es pot (CSQP), formada por Podem, Iniciativa y Esquerra Unida, en 2015.

El CIS les otorga nueve escaños frente a los 11 del 27-S (11 en Barcelona, uno en Tarragona y otro en Girona).

La intención de voto es del 8,6%, tres décimas por debajo de hace dos años. Pero con un matiz importante: esta vez marcan la pauta en la coalición los comunes de Ada Colau, que, según el CIS, estarían lejos de disputar la victoria.

La portavoz de Unidos Podemos en el Congreso, Irene Montero, rechazó valorar los sondeos. Las encuestas les auguran un declive pero Xavier Domènech, cabeza de lista, le dio la vuelta al calcetín y subrayó en el mitin de arranque de campaña que tendrán la "llave de la gobernabilidad" y serán decisivos.