Política
Anna Gabriel en Ginebra FOTO: Laurent Guiraud/Tamedia

Sin miedo al viento que le arrebata su cuidada melena, moviendo con gracia sus vaqueros de lujo Diesel a 200 euros la pieza, con su plumas negro y sosteniendo con cara de buena una gorrito de Nudie Jeans, marca de la diseñadora sueca Maria Erixsson. Así va Anna Gabriel paseando por las calles de Ginebra, haciéndole confidencias al fotógrafo francés Laurent Guiraud. (El trabajo que mendiga Anna Gabriel en Suiza tras disfrazarse de pija).

Pero su novio no tiene por qué desconfiar de la fugitiva. Es solo una sesión de fotos, y espera paciente su regreso, cerca de allí, tras haberse embarcado juntos en esta aventura y haber cambiado también su look por si cuela.

Es Joan Teran, el privilegiado liberado de la CUP, documentalista él, que se ha visto obligado, tal vez por su novia, a cambiar su habitual aspecto de proetarra por otro más suave y dulce. (El tajante rechazo de los emigrantes en Suiza a la pija Anna Gabriel: "¡Es una cobarde!).

A falta de flequillo del que olvidarse, ha optado por arrancarse de cuajo los pendientes gigantes que antaño lucía. (El aviso de Alfonso Ussía a la 'fofa' Anna Gabriel: "¡Cuidado con el chocolate suizo!").

De todas estas vicisitudes da cuenta 'Crónica' este domingo 25 de febrero de 2018, que apunta a que Anna Gabriel va a por todas, lo mismo que sus 'numerosos' simpatizantes a los que dio plantón este sábado ante el edificio de las Naciones Unidas en Ginebra done se reunieron. Ella tiene que dar un paso más. Estudió Educación Social, se licenció en Derecho y cursó un máster en Derechos Sociolaborales. Todo en la Universidad de Barcelona, donde también ha dado clases como profesora asociada. (El cacareo de Anna Gabriel: "La persecución al independentismo toma nuevas formas").

Y es que en Suiza necesita un doctorado si no quiere pasarlas canutas, como nos comentan profesores españoles que han trabajado allí.

"Planeo retomar mi tesis doctoral sobre el derecho de los pueblos a la autodeterminación",

dice, mientras busca apoyos locales a diestra y siniestra. Uno de los más notorios es el de Mathias Reynard, miembro del parlamento suizo por el partido socialista. Eso sí, ir al despacho de su abogado es misión imposible para ella. Esta semana ha habido cámaras enemigas por doquier, no como la que nos ocupa. (La CUP se pone a vender pinchos morunos para que Anna Gabriel no se muera de hambre).

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