Política
Anna Gabriel (CUP). EP

Todo pasa factura en esta vida, y algunas son más caras que otras. Vivir en la costosa Suiza no es moco de pavo, y menos cuando uno no tiene trabajo y le abandonan los amigos. Es la dramática situación por la que atraviesa la exportavoz de la CUP, Anna Gabriel, quien está viendo en Ginebra cómo merma sin remedio el dinero que se llevó en su loca huida. (El liberado novio de la elegante Anna Gabriel agacha las orejas y pasa por el aro).

Los nervios le están provocando, incluso, que su frondosa y cambiante cabellera esté empezando a tener algunos claros debido al estrés. Y no es para menos.

Poco la consuela el hecho de que este lunes 12 de marzo de 2018 la Fiscalía haya confirmado que no activará contra ella la euroorden hasta que el juez Llarena dicte auto de procesamiento contra ella. Se está quedando sin pasta.

Según su declaración de bienes de 2015, la mentada afronta desde enero de ese mismo año al pago de un crédito de 10.000 euros que pidió para adquirir un Seat Ibiza. En total 228 euros a lo largo de cuatro años. Es decir, hasta enero del próximo año. (El pelo de Anna Gabriel vuelve a su sitio porque la ocasión la pintan calva).

Además, reconoció disponer de 36.363 euros en depósitos o cuentas corrientes.

La exparlamentaria antisistema no encuentra hueco como profesora de Derecho, su titulación; y por si fuera poco la formación de un gobierno independentista -que podría subvencionar de alguna forma su estancia en el país helvética a través de los fondos del creado Espacio Libre de Bruselas- está más lejos que nunca. Y, en parte, por culpa de su propio partido. (La CUP se pone a vender pinchos morunos para que Anna Gabriel no se muera de hambre).

Según da cuenta 'EsDiario', Cabe recordar que Gabriel está fugada oficialmente desde el pasado 20 de febrero, cuando no acudió a declarar ante el juez del Tribunal Supremo, Pablo Llarena, que le había imputado por rebelión, sedición y malversación de fondos públicos. Sin embargo, se cree que al menos fue una semana antes cuando la exportavoz cupera había salido de Cataluña. Desde entonces, hace frente a los gastos de residir en Suiza, a su manutención y a los costosos honorarios de su abogado, Oliver Peter.

Mientras tanto Endavant, la corriente anarquista a la que pertenece, ha puesto en marcha una campaña de recogida de fondos para financiar la estancia de su exlíder en Suiza. Pero no está teniendo el éxito planeado. En parte por la grave crisis económica que padece la CUP desde su debacle electoral el 21-D y en parte por la guerra civil que enfrenta a Endavant con Poble Lliure, la otra gran corriente de la formación. (El ayuno de una semana por Anna Gabriel en un convento capuchino que atraganta de la risa).

Tampoco está contando Anna Gabriel con el apoyo de la llamada caja de resistencia de la ANC, muy mermada por los pagos de las fianzas que los tribunales han ido imponiendo a las decenas de imputados por el 1-O. Las últimas a la secretaria general de ERC, Marta Rovira (60.000 euros), y este mismo viernes al exnúmero dos de la Consejería de Interior, César Puig (100.000).