Política
Pablo Casado, presidente del PP. EF
El ‘Open Arms’ llega a Cádiz para con los 87 migrantes rescatados, 12 de ellos menores de los cuales seis no acompañados, ante la imposibilidad de desembarcar en otros puertos europeos

Al Gobierno de Pedro Sánchez le ha durado la propaganda con la inmigración tanto como ha tardado en darse de bruces con la realidad.

A los inmigrantes del buque español Open Arms desembarcados en Algeciras no se les va a conceder ninguno de los beneficios que, a bombo y platillo, se reconocieron a los del Aquarius.

El asalto a la valla de Ceuta y los cientos de inmigrantes rescatados por Salvamento Marítimo -que no da ruedas de prensa ni hace juicios políticos con los rescates- han desmontado la artificiosa política de inmigración del Gobierno, consistente en no tener política de inmigración.

La sanidad universal, la supresión de concertinas sin plan alternativo y otros mensajes por el estilo han desatado la llegada de inmigración ilegal, saturando la capacidad de atención de los administraciones directamente afectadas.

Los anuncios del Gobierno han sido el complemento perfecto a los exabruptos del Ejecutivo italiano, que ha conseguido descargar en España el peso de las rutas del tráfico ilegal de personas en el Mediterráneo.

El socialista Sánchez debería explicar por qué siguen las concertinas en su sitio, se mantienen las devoluciones «en caliente» y se han acabado los permisos masivos de residencia a los recién llegados.

Y a la espera de que lo explique, lo que seguramente no hará, Pablo Casado ha afirmado este 9 de agosto de 2018 que el PSOE le ha dado la razón»:

"Porque no es posible la política de papeles para todos, sino que la inmigración debe abordarse desde la solidaridad con las personas que arriesgan su vida, pero con una política responsable de defensa de las fronteras".

Tras asistir en Santa Pola a un homenaje a las víctimas de ETA, el flamante presidente del PP ha subrayado el 'giro' de Sánchez, al ser preguntado por las declaraciones del vicepresidente de la Diputación de Alicante, el ‘popular' Alejandro Morant, quien pidió «un plan de deportaciones masivas».

 "En apenas dos semanas el partido socialista me ha dado la razón porque no era posible la política de papeles para todos".

"Lo está diciendo el Gobierno respecto a la condición que van a tener los inmigrantes que vinieron en el Aquarius".

"También la Ley de Seguridad Ciudadana y el establecimiento de medidas de protección en la valla de Melilla eran necesarias. Se están dando cuenta de que el efecto llamada era problemático".

El presidente del PP, se ha referido también a la política penitenciaria del Ejecutivo socialista.

Su partido se opondrá «frontalmente» al acercamiento de presos de ETA al País Vasco, ya que «no han pedido perdón a las víctimas», tras conocerse el traslado de los presos Olga Sanz y Javier Moreno a Basauri (Vizcaya) en régimen de tercer grado.

"Esmuy lamentable que el expresidente del PP vasco Carlos Iturgaiz –cuyo asesinato planearon los etarras acercados- haya tenido que dirigirse al ministro del Interior para recordarle que no le han pedido perdón".

Ha comentado la liberación del asesino etarra Santi Potros:

"No toleraremos ningún homenaje y menos a un criminal sanguinario que mató sin arrepentimiento a 38 personas y mostró su chulería en los juicios".