Política
Carle Puigdemont, alias 'Cipollino'. PD

Un chasco en toda regla. Ni era Puigdemont, ni eran sus exconsellers colándose en España aprovechando que el aeródromo de Ocaña no cuenta con una base de control aéreo, ni oficina aeroportuaria. (Los tres 'dignos' diputados fugados con Puigdemont que renuncian a sus actas).

Eran unos cazadores belgas que llegaban a Toledo desde el aeropuerto de Charleroi Bruxelles Sud de Bruselas, para pasar unas vacaciones, y que este domingo 28 de enero de 2018 se llevaron un susto de espanto al encontrarse nada más aterrizar con un gran despliegue policial: unos 100 efectivos entre Policía y Guardia Civil.

Según da cuenta 'OkDiario', se tenía la sospecha de que Carles Puigdemont podía llegar en un avión privado procedente de Bruselas.  La gran mayoría de agentes iban de paisano para que el dispositivo no levantase sospechas.

El plan estaba claro si Puigdemont y los ex consellers llegaban: detenerlos en el aeródromo situado a 64 kilómetros de Madrid y trasladarlos al cuartel de Ocaña para después ponerlos a disposición del Tribunal Supremo.

La llegada del vuelo ha provocado la lógica expectación y ha puesto a todos los efectivos policiales en alerta. En cuanto el avión ha aterrizado, varios agentes han comprobado que los ocupantes nada tenían que ver con los golpistas fugados.

El aparato en el que supuestamente podía llegar Puigdemont es un avión ligero, con un monomotor turbohélice de ala baja, con capacidad para llevar a bordo nueve pasajeros y un parámetro STOL (de sus siglas en inglés Short Take-Off and Landing), es decir de despegue y aterrizaje cortos.