Política
Las mujeres hemos aprendido a luchar, a crecer, a saber y a esconder toda nuestra sabiduría y capacidad

Más allá de un movimiento feminista esta es una historia de consciencia y de integración del mundo emocional y mental. A lo largo de la historia de la humanidad las mujeres hemos desempeñado múltiples funciones desde las laborales de carga y logística, a las de cultivo y recolección, pasando por las maternales y del cuidado y organización del hogar al desarrollando los ámbitos más científicos, intelectuales y artísticos.

A estas alturas del conocimiento de la historia, es irrefutable el papel fundamental y decisivo que las mujeres hemos tenido en todos y cada uno de los acontecimientos cotidianos e históricos a lo largo de la evolución de la humanidad. Siempre a la zaga de las oportunidades y en un segundo plano por el veto de la cultura católica y patriarcal, las mujeres hemos aprendido a luchar, a crecer, a saber y a esconder toda nuestra sabiduría y capacidad. Sin embargo, el paso de los años y con ello el desarrollo de una conciencia social más objetiva y crítica van dando paso a una época de descubrimiento, trasparencia e igualdad.

Las mujeres somos capaces de desarrollarnos en todos y cada uno de los planos intelectuales, emocionales y físicos con resultados extraordinarios y cualitativamente únicos. Nuestra fisiología e impronta genética nos hace únicas. Somos fruto de una evolución obligada a autosuperarse a pesar o a costa de las circunstancias y ha llegado el momento de capitalizar toda esta herencia, experiencia, capacidad y tenacidad acumulada a lo largo de miles de años la más de las veces en silencio y a escondidas. Entender que esta es nuestra herencia y nuestra realidad objetiva es fundamental para situarnos con nosotras mismas, en nuestro entorno familiar y social sin miedo, sin culpa, sin vergüenza con una profunda conciencia de automerecimiento y de autorespeto.

A estas alturas de siglo las mujeres hemos demostrado toda nuestra capacidad, nuestra valía y la necesidad que la sociedad tiene de nosotras y de nuestro rol. El gran reto actual no es tanto demostrar sino capitalizar e integrar en la parte más profunda de nuestra identidad la sensación de ser suficiente en todos los niveles y grados así como en todos los ámbitos. El punto de aprendizaje que queda pendiente es por tanto el caminar por la vida sin miedo, sin vergüenza, sin sentimiento de infravaloración pero tampoco de frustración ni rencor. La lección que nos queda por integrar a las mujeres y a toda la sociedad es que tan simple como aceptar que somos capaces de todo y además de la grandeza de albergar y dar la vida, jamás la naturaleza depositaría un legado tan preciado en una fisiología y una capacidad que no fuera perfecta, fuerte, autosuficiente, capaz, inteligente, tenaz, resistente, versátil, acogedora, flexible, empática, bondadosa, astuta, audaz...

Me invito e invito a todas mis compañeras a celebrar el día de la mujer integrando todos estos aspectos en nuestra identidad de género dándonos cuenta de que nada debemos a nadie y que somos capaces de todo, que tenemos una luz intrínseca que ilumina la vida y la creacción en todo su más amplio sentido artístico, intelectual, emocional, emprendedor y pionero.

Hoy quiero invitar a los hombres a la mutua colaboración en vez de a la rivalidad, a la sociedad al reconocimiento y a mis hijos e hijas a vivir y sentir en equilibrio y complementariedad.

Celebro ser mujer. Felicidades compañeras.