Política
El momento en que la Guardia Civil impide que la gente agreda a Ana Julia, la asesina del pequeño Gabriel. TV

Escalofriante. El único consuelo, si existe, es que la asesina ha terminado quebrándose a la presión de la Guardia Civil y ha confesado (La impactante pelea de la sospechosa Ana Julia con el padre de Mari Luz Cortés).

Ana Julia Quezada, detenida este domingo 11 de marzo de 2018 cuando transportaba en el coche que conducía el cuerpo de Gabriel, ha confesado que mató al niño desaparecido en Níjar (Almería) después de una discusión: le dio un un golpe en la cabeza con la parte plana de un hacha y le asfixió.

Eso ha relatado entre lágrimas la facinerosa a la Guardia Civil (Ana Julia: de un ‘puticlub’ en Burgos al ‘sueño español’ en Almería).

Según fuentes de la investigación, Ana Julia, de 43 años y origen dominicano, se ha derrumbado este martes 13 nde marzo y ha confesado que salió de casa de la abuela de Gabriel poco después del niño, que le dijo que le acompañara a la finca de Rodalquilar.

Dice que allí discutieron, lo que es difícil de aceptar teniendo en cuenta que el chiquillo tenía apenas 8 años de edad, y le asestó el golpe con el hacha que le dejó sin conocimiento. Asustada, dice, le cortó la respiración: lo estranguló.

Una vez muerto, desnudó el cuerpo del niño y lo enterró cerca de la alberca. La ropa la tiró a un contenedor lejano donde este martes la han encontrado los agentes.

La detenida ha contado esta versión después de llevar 48 horas sin decir una palabra a los investigadores y se ha mostrado colaborativa, por lo que los agentes le han llevado de nuevo a la finca para hacer otra reconstrucción de los hechos.

La investigación se centra en tres focos a resolver: las circunstancias de la muerte, si la autora confesa actuó sola y dónde ocultó su ropa y el cuerpo durante los días de búsqueda.

Los restos fueron hallados en el maletero del coche que conducía 12 días después de la desaparición y la autopsia preliminar reveló que Gabriel, despedido hoy en un multitudinario funeral, murió el mismo día que desapareció.

De momento, el cuerpo de Gabriel no podrá ser incinerado por orden del juez que instruye el caso para favorecer la investigación por si pudiera aportar más pruebas o fuera necesaria una segunda autopsia.

Sospechosa y de pasado turbio

Ana Julia fue sospechosa en la investigación casi desde los primeros momentos. Fue ella la que acudió a los agentes con la única prueba encontrada durante las batidas en las que se buscaban pistas sobre Gabriel.

Presentó una camiseta interior que elevó las sospechas sobre la novia del padre por el estado de la prenda, muy limpia para las condiciones climáticas de ese momento. Su sobreactuación también marcó la dirección de las averiguaciones.

Los padres de Gabriel también sospecharon de ella, sobre todo en los últimos días pero la Guardia Civil les pidió discreción para facilitar el avance del caso. Tras seguirla el domingo, Ana Julia fue vista sacando el cuerpo de Gabriel del pseudo pozo donde le había escondido y trasladándolo en coche hacia el aparcamiento de la vivienda del padre en Vícar. Fue entonces cuando se procedió a su detención.

Desde entonces, varias informaciones han dibujado un complejo perfil de la autora confesa de la muerte de Gabriel.

Ana Julia es la madre de una niña de cuatro años que murió en Burgos en 1996 tras caer por una ventana a un patio interior, un caso cerrado entonces que ahora vuelve a revisarse. Además, la hija de una expareja de esta mujer ha declarado que vació las cuentas de su padre enfermo mientras éste estaba ingresado y que le tuvo en casa un día tras darle una trombosis sin llamar a la ambulancia.

Ana Julia, nacida en República Dominicana, llegó a España en 1991 con 21 años dejando atrás a una hija fruto de una relación de adolescencia y que no trajo a España hasta 1995, cuando tenía tres años.

Vivió en Burgos hasta 2014, cuando se trasladó a Almería, a las Negras concretamente, con su pareja de entonces. En España tuvo una hija, aún cuando su primogénita seguía en República Dominicana, que tiene ahora 24 años y que vive con su padre en tierras burgalesas, el hombre que conoció a Ana Julia en un club de alterne.

Con el padre de Gabriel llevaba en torno a año y medio y se conoce por fuentes próximas a la familia que la relación con Gabriel no era buena. La investigación baraja dos hipótesis de móvil: el económico -habría insistido al padre de Gabriel con que ofreciera dinero por su rescate- y el de los celos -que serían provocados por el cariño que padre e hijo se tenían mutuamente y por la buena relación entre los padres de Gabriel, separados.