Baleares
"Que sepas que las dos te queremos mucho"

Pocos se explican la conducta de Raquel M., canaria de 34 años de edad, y lo que parece ser a todas luces una venganza en toda regla urdida contra su desesperado marido. Para el mallorquín, su pequeña Alicia, de 18 meses de edad, lo era todo en la vida, y jamás se imaginó que una fría mañana, este miércoles 5 de abril de 2017, la iba a encontrar colgando de una cuerda en un establo situado a 100 metros de la finca rústica familiar -Can Granada- ubicada en el municipio mallorquín de Llucmajor. Junto a ella, también ahorcada, estaba su mujer.

Y es que esta última había decidido la tarde anterior, -tras una feroz pelea del matrimonio desencadenada porque el joven le había comunicado recientemente su intención de separarse-, desaparecer con su hija, lo que puso en alerta al padre, que inició una frenética búsqueda por la zona que se alargó hasta las 7,30 de la mañana, hora en que las encontró sin vida.

El cochecito de su hija estaba en la puerta de la dependencia. Julio, patrón de yate, descolgó al bebé y corrió campo a través con el cuerpo en brazos, enloquecido de dolor y gritando: "¡Mi niña, has matado a mi niña! ¿Por qué ella?".

LLAMADA TELEFÓNICA

Se da la circunstancia, -según testimonios cercanos a la familia a los que ha tenido acceso este medio-, que la trastornada telefoneó esa noche a su esposo, diciéndole: "Que sepas que las dos te queremos mucho". Luego desconectó el móvil.

La Guardia Civil da por hecho que la mentada mató a su hija y que se suicidó, y descartan la intervención de una tercera persona en la muerte de la madre y la infortunada niña.

Los investigadores que se han hecho cargo del caso consideran que la muerte de ambas se produjo en la noche del martes, aunque el dato está pendiente de confirmación en tanto no se practique la autopsia.

El Tribunal Superior de Justicia de Baleares ha confirmado que en los juzgados de violencia de contra la mujer de Palma, no consta ninguna denuncia por maltrato entre la pareja. 

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