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El teólogo y biblista Ariel Álvarez Valdés

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"Siempre fue el Vaticano quien estuvo detrás de mi silenciamiento"

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El biblista Ariel Álvarez confirma el levantamiento de su sanción por parte del Vaticano

"No volveré al ministerio, porque pienso que ahora, como teólogo laico, puedo aportar más"

Redacción, 01 de agosto de 2016 a las 23:40
El Vaticano reconoció que yo no tenía ningún error teológico. Sólo me sancionaban porque había gente que se escandalizaba al leer mis obras
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Ariel Álvarez

Nuevo libro de Ariel Álvarez sobre Juan Bautista/>

Nuevo libro de Ariel Álvarez sobre Juan Bautista

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Ariel Álvarez Valdés

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  • Nuevo libro de Ariel Álvarez sobre Juan Bautista
  • Ariel Álvarez Valdés

Ariel Álvarez Valdés es un teólogo y biblista argentino que enseñaba en el Seminario Mayor de Santiago del Estero hasta que fue suspendido en sus funciones académicas, en agosto del 2008, por el entonces Secretario de Estado del Vaticano, cardenal Tarcisio Bertone.

Hace una semana trascendió la noticia de que el Papa Francisco personalmente le había escrito al Dr. Álvarez Valdés para informarle que en el Vaticano, "después de estudiarlo todo, habían dejado el asunto en manos del Obispo local", lo que vino a significar que Roma ya no mantiene ninguna causa contra él.

Ante las sospechas de que se hubiera tratado de un mero rumor, Álvarez Valdés confirma a Religión Digital, en la entrevista que publicamos a continuación, que la noticia es cierta: que el Vaticano ha levantado la sanción que pesaba contra él por supuestamente haber provocado perplejidad y escándalo entre el pueblo de Dios.

¿Cómo recibió la noticia del levantamiento de la sanción por parte del Vaticano?

En realidad fui yo quien le escribí al Papa, pidiéndole el levantamiento de mi sanción. En 2008, cuando él era arzobispo de Buenos Aires, hablé con él. Y en esa oportunidad se solidarizó conmigo, pero me dijo que no podía hacer nada. Por eso después, cuando asumió como Papa, le escribí para decirle que ahora sí podía hacer algo.

¿Cuándo tuvo lugar tu sanción?

El proceso de mi sanción duró doce años. Comenzó en 1997, cuando llegaron las primeras cartas de Roma a mi obispo de Santiago del Estero, diciéndole que habían recibido denuncias contra mí, y que debían hacer analizar mis obras para ver si tenía errores. Y terminó en 2008, cuando Roma le ordena a mi obispo que me prohibiera enseñar.

¿De quién fue la prohibición de enseñar?

Todo mi conflicto fue pura y exclusivamente con el Vaticano. Nunca tuve problemas con ningún obispo de la diócesis. Más aún: mi problema con Roma comenzó, como dije, en el año 1997, y terminó en 2008. Y durante ese tiempo pasaron tres obispos por la diócesis de Santiago del Estero, que no me dijeron nunca nada de mi doctrina ni de mis escritos. Jamás recibí queja alguna de ellos. Siempre fue el Vaticano quien estuvo detrás de mi silenciamiento, y me mandaba cartas pidiéndome retractaciones.

¿Qué novedad aporta ahora la carta del papa Francisco?

Que Roma ha dejado toda la cuestión en manos del obispo diocesano. Lo cual significa que Roma no tiene causa alguna conmigo. Y que es precisamente la noticia que fue publicada. Ésta no dice que me levantaron la sanción, sino que "el Vaticano levantó la sanción". Lo cual es absolutamente cierto, al dejarla en manos del obispo diocesano. Aclaro que el obispo actual de Santiago del Estero no es ninguno de los tres que estuvieron durante el proceso de mi sanción, sino uno nuevo.

Pero monseñor Polti, cuando le notificó la sanción, ¿no le dijo que ésta venía de él?

Sí. Pero monseñor Polti llegó a la diócesis en el año 2006. Y mi proceso había comenzado en 1997, nueve años antes. Así que él se encontró con un proceso ya armado hacía mucho tiempo. De todos modos, si nos atenemos a ese escrito de Polti, se confirma una vez más lo que digo: que el Vaticano no tiene ninguna causa conmigo, sino sólo la diócesis. Lo cual es importante decirlo, porque muchos piensan que yo estoy sancionado por Roma.

Esta decisión del papa Francisco, ¿es para usted una reivindicación?

En realidad no. Porque el Vaticano ya había reconocido, durante todo el proceso, y por escrito, que yo no tenía ningún error teológico. Que sólo me sancionaban porque había gente que se escandalizaba al leer mis obras. Así que no se trata de una reivindicación de mis obras, sino una aceptación de que los nuevos estudios bíblicos no deben escandalizar a nadie, y que se puede aceptar lo novedoso que el Espíritu Santo va enseñando a las Iglesias, como dice el libro del Apocalipsis.

¿Sus enseñanzas realmente escandalizaban a los creyentes?

Puede haber habido gente que se escandalizaba. Pero eso no significa que yo estaba equivocado. En los evangelios Jesús muchas veces aparece escandalizando a los fariseos y autoridades religiosas de su época, y eso no significa que Jesús estaba equivocado. Cuando en Pentecostés los apóstoles salieron a predicar en lenguas, dice el libro de Los Hechos que la gente quedaba "perpleja", que es exactamente el término que usaron para sancionarme a mí. Pero causar perplejidad no necesariamente es malo.

Después de este levantamiento de su sanción, ¿piensa regresar al ministerio sacerdotal?

Quiero aclarar que yo no he dejado en ningún momento la Iglesia. Sólo he dejado la jerarquía. Pero sigo formando parte de la Iglesia, la sigo amando y sigo trabajando por ella cada día. Pero no volveré al ministerio porque pienso que ahora como teólogo laico puedo aportar más.



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