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El presidente de Brasil, Michel Temer

Agencias

Steiner, auxiliar de Brasilia: "Lo que está en juego es nuestro futuro"

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Los obispos brasileños proponen denunciar en las misas las reformas del Gobierno Temer

"El Estado debe cuidar de los más frágiles y asistir a las personas. Es una cuestión de humanidad"

Luis Miguel Modino, 11 de abril de 2017 a las 17:46
Una vez más, como ya sucedió en tiempos de la Dictadura Militar, la Iglesia brasileña se ha decantado por los crucificados
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Grito de los Excluidos en Brasil

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(Luis Miguel Modino, corresponsal en Brasil).- En una nueva actitud profética, la Conferencia Nacional de los Obispos de Brasil (CNBB), a través de su Secretario General, Monseñor Leonardo Ulrich Steiner, ha llamado a los católicos a tomar conciencia y postura ante las graves consecuencias de las reformas propuestas por el Gobierno Temer.

Tras emitir una nota recientemente, en la que se posicionaban contra la Reforma del Sistema de Pensiones, el Secretario General de la CNBB, en entrevista publicada este último domingo, 9 de abril, por el Portal brasileño UOL, dice expresamente que "sugerimos a los obispos que se lea la Nota de la CNBB en las misas".

Las consecuencias de esta actitud sin duda deben preocupar al actual gobierno brasileño. No en vano, la Iglesia Católica todavía es una de las instituciones más respetadas en el país y el contenido de la nota, ya divulgada en diferentes ámbitos, puede tener una repercusión todavía mayor, especialmente en estos días de Semana Santa, en que la presencia de fieles en los templos se incrementa.

La nota de la CNBB se ha visto respaldada por otras emitidas por algunos obispos en sus diócesis, así como por diferentes regionales, que siempre se han expresado contrarios a unas reformas que favorecen el mercado y se posicionan contra los ciudadanos, especialmente los más pobres, pueblos indígenas, pequeños agricultores..., que se van a ver todavía más excluidos de la sociedad. Junto con esto diferentes diócesis han organizado manifestaciones en las calles en contra de las políticas gubernamentales.

El Obispo Auxiliar de Brasilia no duda en afirmar que lo que está en juego y de lo que se está hablando es este momento es "de nuestro futuro", criticando que las decisiones sean tomadas, única y exclusivamente, por los diputados y senadores, representantes de grandes grupos económicos y que viven amparados por privilegios que el ciudadano de a pie nunca sueña en alcanzar y que se ve privado hasta de opinar sobre una decisión que va a marcar su futuro como ciudadano.

Nadie puede olvidar, en opinión de Monseñor Steiner, que "el Estado debe cuidar de los más frágiles y asistir a las personas" y que "eso es una cuestión de humanidad". Ante esa situación, los obispos pretenden "crear conciencia y llevar a las personas a percibir las dificultades de esta reforma y proponer, por otro lado, soluciones".

El actual gobierno debería tener memoria histórica y no olvidar lo que sucedió con el Gobierno Militar de la Dictadura, de quienes muchos brasileños le consideran heredero. Una de las voces más críticas vino de la Iglesia católica, encabezada por el recientemente fallecido, Cardenal Paulo Evaristo Arns.

La gota que colmó el vaso fue el asesinato por parte de los militares del periodista Vladimir Herzog y que provocó que fuese emitida, con gran valentía y sentido profético, una nota en la que se denunciaba la perversidad de la Dictadura y la muerte del periodista, que fue leída en todas las misas de la Archidiócesis de São Paulo, que pastoreaba el Cardenal Arns. Muchos dicen que ese fue el inicio del fin de la Dictadura brasileña.

Roberto Malvezzi señala en su blog que "el Gobierno anterior tenía problemas éticos, políticos y económicos, pero nunca atacó los derechos del pueblo. Este tiene el doble de problemas éticos, políticos y económicos, pero tiene el detalle de querer destruir todo lo que el pueblo brasileño construyó en términos de civilidad".

Estoy de acuerdo con Malvezzi en que mostrar "claramente la intención de este Gobierno de crucificar nuevamente nuestro pueblo, sea el primer paso de reacción a ese golpe". Una vez más, como ya sucedió en tiempos de la Dictadura Militar, la Iglesia brasileña se ha decantado por los crucificados.

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