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Luis Miguel Modino, camino de Cachoeira

"En América Latina Dios no es una idea; es un compañero de camino"

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Luis Miguel Modino: "Ser misionero es estar entre los últimos, estar en las periferias del mundo"

"Nuestro papel es hacernos presentes entre aquellos que nadie se hace presente"

Cameron Doody, 03 de septiembre de 2017 a las 18:10
No vamos a ser tan ingenuos de pensar que el Papa Francisco va a cambiar todo, si el resto de la Iglesia no quiere cambiar nada
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Luis Miguel Modino, misionero, en una celebración litúrgica

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Modino en una iglesia en Brasil

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Modino y la vida sin prisas en Brasil

  • Luis Miguel Modino
  • Luis Miguel Modino, misionero, en una celebración litúrgica
  • Modino en una iglesia en Brasil
  • Modino y la vida sin prisas en Brasil

(Cameron Doody).- Luis Miguel Modino, misionero y periodista muy querido por los lectores de Religión Digital, vive y trabaja con comunidades indígenas en la frontera entre Brasil, Colombia y Venezuela. Si es que "trabajar" es la palabra mas adecuada para definir aquello a lo que ha dedicado su vida. Hacerse presente "entre aquellos que nadie se hace presente": en esta entrevista describe mejor y en voz propia qué forma toman las luces y sombras de sus días en la Amazonia.

Hoy nos acompaña Luis Miguel Modino, misionero en Brasil. Bienvenido.

Muchas gracias.

Vamos a hablar de muchas cosas: de tu papel de misionero, de tu trabajo como periodista, de la situación política en Brasil y de o que está pasando con la REPAM. Así, que si te parece empezamos con Brasil, en general.

¿Cómo están las cosas allí, en este momento?

En Brasil, actualmente, las cosas están un poco complicadas. El golpe de estado parlamentario que sucedió el año pasado en el que fue dimitida la presidenta Dilma Rousseff, ha provocado una situación de grave crisis política y económica en el país. De la cual, quienes están pagando las consecuencias son los más pobres, que cada vez ven más recortados los derechos sociales conquistados durante mucho tiempo y esto hace que la situación empeore cada día para buena parte de la población brasileña.

¿Qué papel está jugando la Iglesia en el conflicto?

La Iglesia Católica, en este momento está teniendo un papel importante. Un papel profético, porque en estos últimos meses ha emitido una serie de notas surgidas de la Asamblea Plenaria y del Consejo Permanente de la conferencia Nacional de los Obispos de Brasil. En ellas han dejado clara cuál es su postura: la defensa de aquellos que más están sufriendo las consecuencia de esta crisis, que no es simplemente económica, sino que es una crisis social, de valores.

Repetidas veces han mostrado su postura los obispos brasileños; todos ellos, pero sobre todo el presidente, el cardenal de Brasilia don Sergio da Rocha y el actual secretario de la Conferencia Episcopal don Leonardo Steiner, que una y otra vez, en diferentes ámbitos, han dejado claro que esta situación es algo intolerable y que la Iglesia no puede estar de acuerdo con aquellos que pretenden beneficiar a las grandes corporaciones empresariales, inclusive a los propios políticos.

La mayoría de los congresistas y senadores de Brasil están envueltos en grandes escándalos de corrupción. Hasta el actual presidente, que fue denunciado recientemente y al que el mismo Tribunal Supremo ha absuelto con argumentos que podemos calificar de poco válidos, hasta de irrisorios. La situación a nivel político y judicial en Brasil está muy deteriorada.

Y a la Iglesia, ¿todavía se la escucha, o ha perdido un poco de prestigio en los últimos años? Estoy pensando en el avance de las Iglesias evangélicas en la política, por ejemplo. Me parece que el alcalde de Río es evangélico.

La Iglesia Católica en Brasil todavía tiene un peso bastante grande. Y, de hecho, es escuchada. La postura de la Iglesia recientemente ha provocado las iras del Gobierno, y los obispos no se están dejando convencer por argumentos que no tienen ningún peso.

Es verdad que el avance de las Iglesias Pentecostales en Brasil es evidente y ellos han apostado claramente por entrar en la política; buena parte del Congreso y del Senado está ocupado por cristianos evangélicos pentecostales. Y eso está influyendo en la vida política. Pero también es verdad que el peso moral de estas Iglesias no es tenido muy en cuenta, porque a veces entran en escándalos de corrupción que resta un poco su legitimidad como Iglesia y como cristianos.

¿Y qué papel puede jugar un misionero como tú allí, en Brasil? ¿Entras en este escenario de la política, de los escándalos, o te mantienes un poco a raya?

En la medida de lo posible, yo entro. Siempre he dejado claro que el papel del misionero es un papel de evangelizador. Y evangelizar no es algo que solamente se da dentro de la Iglesia. También fuera.

Recientemente, participé del Seminario Nacional de Fe y Política. Y se insistía mucho en ese papel de las Iglesias. Porque no solamente es la Iglesia Católica la que participa en este movimiento de fe y política. Hay varias Iglesias evangélicas que está participando y que nos lleva a ser conscientes de la gravedad de la situación política y social del país.

Como periodista también intento denunciar eso, porque creo que es un papel nuestro hacer visibles a los invisibles. No podemos dejar pasar las cosas y pensar que todo está bien. No podemos dejar de ser voz, por ejemplo de los pueblos indígenas.

Yo, ahora vivo con los pueblos indígenas de la Amazonia brasileña y la situación cada vez es peor. Los ataques del Gobierno a los indígenas en Brasil han sido denunciados en diferentes tribunales internacionales y cuando uno está allí dentro, se da cuenta del abandono que sufren estos pueblos. De cómo ellos están siendo cada vez más victimados en sus derechos y cómo eso hace que, como misioneros, como Iglesia, como cristianos y como católicos nos pongamos del lado aquellos que realmente sufren.

Cuéntanos un poco cómo es tu día a día.

Yo vivo con una comunidad indígena que está en la frontera entre Brasil, Colombia y Venezuela. Estoy en territorio brasileño, pero llegar a los otros dos territorios supone 5 o 10 minutos subiendo por el Río Negro.

Es una región bastante aislada, donde los desplazamientos implican mucho tiempo y mucho dinero. Juntamente con esa comunidad, acompaño a otras veinte comunidades indígenas en las que uno se hace presente en la medida de lo posible. No siempre tanto como nos gustaría. Pero precisamente por eso; por la dificultad en llegar. Aun así, pienso que ese es nuestro papel, nuestra principal labor: hacernos presentes entre aquellos que nadie se hace presente.

Los diferentes organismos gubernamentales difícilmente llegan a estas comunidades. Estamos hablando de comunidades donde uno tarda dos días en llegar y con muchas dificultades, pero que realmente vale la pena porque es ahí donde uno descubre la esencia de la misión.

Creo que ser misionero es estar entre los últimos, estar en las periferias del mundo, como nos dice el papa Francisco. Y esa región en la que yo vivo, realmente es una región de periferia, donde las dificultades de acceso hacen que las personas vivan en condiciones, no voy a decir precarias -aunque desde un punto de vista occidental y capitalista se podría decir- pero viven con lo puesto. Y sobreviven con lo que cae del cielo; con cosas básicas. Y eso, nos ayuda mucho a entender que uno puede vivir de otra forma.

¿Sentís la presión de lo que está ocurriendo en Venezuela, estando en esta zona fronteriza? ¿O de lo que está pasando en Colombia? ¿Influye en la situación, o es algo aparte?

Influye mucho en el día a día; la presencia de venezolanos en Brasil es cada vez mayor. A veces, simplemente para comer. La escasez hace que a estas zonas de Venezuela, que también son zonas muy aisladas, no lleguen casi alimentos. De hecho, allí no hay ese sentimiento tan grande de frontera, es fácil pasar de un sitio al otro. Y para cosas básicas. Incluso hay brasileños casados con venezolanos, y van y vienen constantemente comerciantes brasileños, que van a vender a Venezuela y a Colombia. Es una cosa bastante natural.

Pero es verdad que la presencia de venezolanos en Brasil es cada vez mayor. No solo donde yo vivo, sino también en Manaos. La llegada de venezolanos a Manaos o a Boavista que es la capital del estado de Roraima, en la frontera con Venezuela, es constante y se está convirtiendo en un problema que, por otra parte, el gobierno brasileño no quiere ver. Pero la Iglesia Católica está cada vez más presente entre estos inmigrantes venezolanos, que muchas veces vienen sin nada.

Otra parte de tu trabajo es lo que haces con la REPAM. Cuéntanos un poco, para los que no lo conozcan, qué es y qué hacéis desde la REPAM.

La REPAM es la Red Eclesial Panamazónica. Surgió en 2014, y uno de los que más insistieron en su creación fue el papa Francisco. Para él, la Amazonia se ha convertido en un lugar muy importante, e incluso ha llegado a decir que es un lugar decisivo para la evangelización actual de la Iglesia Católica.

La REPAM es una red que está presente en los nueve países que forman parte de la Amazonia. Es verdad que la REPAM Brasil, por el hecho de que su región amazónica es mucho mayor, tiene un papel más importante. Pero, por ejemplo, en estos días está siendo realizado un seminario de la REPAM en Colombia. Justo en una ciudad que se llama Leticia, en la frontera de Brasil-Perú, Perú-Colombia.

La REPAM intenta hacer visibles los pueblos de la Amazonia y los problemas que están presentes en la Amazonia, tanto a nivel religioso como a nivel social. El presidente de la REPAM es el cardenal Claudio Hummes, una de las personas más próximas al papa Francisco y que ha recorrido muchas de las regiones de la Amazonia, para conocer, in situ, cómo se lleva a cabo ese trabajo evangelizador en la Iglesia amazónica. También, para conocer las diferentes realidades y los diferentes problemas por los que pasan hoy los pueblos indígenas y los diferentes pueblos que están presentes en la Amazonia.

A tu juicio, ¿cuánto está influyendo en la situación de estos pueblos la crisis ecológica que estamos experimentando en el mundo? Porque es un factor muy importante.

La crisis ecológica en la Amazonia, cada vez es un problema más grave. Y un problema que está aumentando con el gobierno actual de Brasil que, presionado por los grandes terratenientes que han financiado las campañas de muchos congresistas y senadores, están permitiendo, por ejemplo, la deforestación de la Amazonia.

La región sur de la Amazonia brasileña está cada vez más deteriorada. Y quien más sufre con ello son los que viven allí; eso está claro. Porque, a veces, decimos que quien sufre es el planeta y es verdad. Pero quienes más sufren y pagan las consecuencias de ese deterioro son las personas que viven allí, los pueblos que forman parte de la realidad amazónica.

Yo vivo en una región donde la preservación todavía es bastante grande: las estadísticas dicen que solamente ha sido deforestado el 3% de la superficie de la región. Pero eso está cambiando, porque están entrando más empresas madereras y empresas mineras que están contaminando los ríos, provocando mayor deforestación y haciendo que la vida de las personas, cada vez, sea peor. En teoría, se ofrecen muchas cosas; pero en la práctica esas promesas nunca se hacen realidad.

El cuidado de la Casa Común al que nos llama la "Laudato si" es un desafío serio. No podemos continuar con este sistema de desarrollo que nos lleva al fin, que va a hacer que la vida de los más pobres sea cada vez más difícil y pase por situaciones cada vez más catastróficas. Eso se ve constantemente; las catástrofes naturales que tienen lugar en diferentes puntos de la Amazonia y del planeta son consecuencia de la falta de cuidado con la Casa Común.

¿Tú crees que el Papa puede hacer más, decir más -ya ha dicho mucho-, o ya depende de nosotros? Lo pregunto porque el Papa va a viajar este año al continente, y quisiera saber si tú esperas que lance otro mensaje en este sentido, insistiendo en este llamado del cuidado de la "Casa Común".

Yo creo que el papa Francisco es imprevisible y nadie sabe lo que va a hacer. Generalmente, sorprende a todos. Y a muchos nos sorprende positivamente. En el viaje que ha anunciado a Chile y a Perú, él va a llegar a una diócesis de la Amazonia peruana, a Puerto Maldonado. Eso ya es un signo bastante visible de que él quiere conocer lo que está pasando en la Amazonia, y quiere formar parte de esa Amazonia. De que apuesta por soluciones que todavía son posibles para que la situación cambie y pueda mejorar.

Vamos a ver lo que nos dice y lo que nos propone. Pero él ya ha dicho muchas cosas. Los discursos del papa Francisco no dejan a nadie indiferente, y la propia "Laudato si" debe llevarnos a pensar y a reflexionar más. El problema, es que mucha gente critica al Papa sin saber lo que él dice, sin entender, realmente, cuáles son sus propuestas, su forma de entender el mundo y a las personas; su forma de entender a Dios.

Trump incluido: el Papa le regaló una copia de "Laudato si", pero no creo que la abriese.

Y si la abrió, no le hizo mucho caso porque a los pocos días de recibir la encíclica firmó en contra de los acuerdos de la cumbre de París.

Qué pena.

Y ¿qué significa el Papa para ti? ¿Qué destacarías de su figura? ¿Qué ha supuesto en tu trabajo?

Pienso que el papa Francisco nos da a entender una forma de ser Iglesia, diferente. Diferente de la Iglesia europea. Tradicionalmente, los papas han sido europeos y han querido instaurar en toda la Iglesia una visión europea del cristianismo. El papa Francisco es alguien que nos muestra una forma de entender el cristianismo a partir de América Latina. Eso, para mí es lo más decisivo.

En Europa, mucha gente no le entiende. Pero en América, se entienden muchas de las posturas y de las decisiones que el papa Francisco está tomando.

O sea, que estando allí se le entiende mucho mejor.

Sí, porque la realidad del catolicismo en América Latina es muy diferente, y eso es una característica que ha sido asumida claramente por el papa Francisco.

Creo que uno de los documentos que más ha marcado su pontificado es el documento de Aparecida. Se cumplen ahora diez años de su creación, en el que el papa Francisco fue su relator. Y se empeñó mucho en hacer documento a partir de la realidad de América Latina.

Él universalizó este documento en el "Evangelii gaudium". Uno lee los documentos y ve muchas cosas que son similares, y que nos muestran esa forma de entender la Iglesia a partir de categorías diferentes a aquellas que habían estado presentes, en el pensar y el actuar de la Iglesia Católica, desde hace varios siglos. Y recoge, también, la tradición de las conferencias episcopales latinoamericanas que desde los años 60 han intentado llevar el espíritu del Concilio Vaticano II a una realidad concreta. Una realidad en la que se ha intentado evangelizar y mostrar a ese Dios que se hace presente y que acompaña la vida de las personas. La gente le siente realmente presente en su vidas. En América Latina Dios no es una idea; es un compañero de camino, podríamos decir.

Otro motivo para la esperanza: he leído que, últimamente, el Papa ha llamado a su secretario en Aparecida al Dicasterio de Desarrollo Humano, como secretario. Eso da señales de que va por buen camino.

Lo que el papa Francisco quiere, está más o menos claro. Lo que pasa es que no siempre es fácil llevar a cabo lo que uno tiene en la cabeza. También hay que entender que el papa Francisco se enfrenta con una tradición de muchos siglos que no se cambia en tres o cuatro años, pero que quiere sentar las bases para, en la medida de lo posible, ayudar a las personas a entender el catolicismo, el cristianismo, de una forma diferente. Y está claro que para eso se tiene que rodear de personas que le pueden ayudar.

No vamos a ser tan ingenuos de pensar que el papa Francisco va a cambiar todo, si el resto de la Iglesia no quiere cambiar nada.

Hablando de las resistencias al Papa, tú dices que no podemos ser tan ingenuos como para pensar que vaya a cambiarlo todo. Pero ¿tú ves posibilidad de que aguante a las resistencias a las que se está enfrentando? ¿De que pueda hacer algunos cambios, al menos, si no todos?

Algunos cambios ya se han hecho, sobre todo de cara a fuera de la Iglesia: la visión de la Iglesia católica que tiene hoy el mundo, creo que es diferente y eso es algo que le debemos al papa Francisco.

¿Y podemos esperar más cambios en el futuro?

La esperanza está ahí.

No ha terminado con las reformas, ¿verdad?

Pero, es que no se puede pretender reformar la iglesia en poco tiempo. Es un proceso que tiene que ser asumido, y que no puede salir de la cabeza una persona solo. Alguien puede indicar el camino o cómo poder llevarlo a cabo, pero los cambios se van producir en la medida en que todos nos convenzamos. O no llegaremos muy lejos.

Depende de nosotros, del pueblo de Dios.

Depende de nuestras actitudes, no solamente de nuestras palabras. Y, en este sentido pienso que nos encontramos con situaciones que nos dan señales de esperanza dentro de la propia Iglesia católica. Son personas concretas o instituciones que nos dicen que vivir el cristianismo en el siglo XXI requiere actitudes nuevas, diferentes; estar más cerca de aquellos que más sufren. De aquellos que hoy la sociedad considera descartables y que los hace invisibles. Y, en este sentido, hoy hay mucha gente empeñada en que sea una realidad.

Pienso, por ejemplo, en personas concretas allí en la Amazonia, en Brasil. La REPAM, que ya hemos mencionado, creo que es una cosa muy válida y que debe ser cada vez más impulsada. La vida religiosa en Brasil tiene iniciativas fantásticas. Por ejemplo, La red "Un Grito por la Vida" está ayudando a personas concretas a salir del mundo de la trata de personas.

Hay que darse cuenta de que los cambios se producen cuando hay cambios concretos en la vida de personas concretas. Y eso, se convierte en el mejor testimonio que podemos dar como Iglesia: cuando uno va cambiando la vida de las personas. Porque no podemos pretender cambiar la vida del mundo de una vez.

Desde ese cambio, podemos ver que a partir de personas concretas y de instituciones, Dios se está haciendo presente hoy en la vida de muchos.

Quedémonos, entonces, con esa esperanza. Muchas gracias por acompañarnos.

A ti.

Otros titulares:

En Brasil, actualmente, las cosas están un poco complicadas... la situación empeora cada día para buena parte de la población brasileña

[La Iglesia brasileña ha dejado claro que] no puede estar de acuerdo con aquellos que pretenden beneficiar a las grandes corporaciones empresariales

Siempre he dejado claro que el papel del misionero es un papel de evangelizador. Y evangelizar no es algo que solamente se da dentro de la Iglesia. También fuera

Como periodista... creo que es un papel nuestro hacer visibles a los invisibles.... No podemos dejar de ser voz, por ejemplo de los pueblos indígenas

Los ataques del Gobierno a los indígenas en Brasil han sido denunciados en diferentes tribunales internacionales y cuando uno está allí dentro, se da cuenta del abandono que sufren estos pueblos

La Iglesia Católica está cada vez más presente entre los inmigrantes venezolanos [en Brasil], que mucha veces vienen sin nada

[El Papa] incluso ha llegado a decir que la Amazonia un lugar decisivo para la evangelización actual de la Iglesia Católica

La crisis ecológica en la Amazonia cada vez es un problema más grave. Y un problema que está aumentando con el gobierno actual de Brasil

El cuidado de la Casa Común al que nos llama la "Laudato si" es un desafío serio. No podemos continuar con este sistema de desarrollo que nos lleva al fin

El Papa Francisco es imprevisible y nadie sabe lo que va a hacer. Generalmente, sorprende a todos, y a muchos positivamente

Los discursos del Papa Francisco no dejan a nadie indiferente, y la propia "Laudato si" debe llevarnos a pensar y a reflexionar más

El problema es que mucha gente critica al Papa sin saber lo que él dice, sin entender, realmente, cuáles son sus propuestas, su forma de entender el mundo y a las personas; su forma de entender a Dios

Pienso que el Papa Francisco nos da a entender una forma de ser Iglesia diferente. Diferente de la Iglesia europea

En Europa, mucha gente no le entiende [al Papa]. Pero en América, se entienden muchas de las posturas y de las decisiones que está tomando

[El Papa] quiere sentar las bases para, en la medida de lo posible, ayudar a las personas a entender el catolicismo, el cristianismo, de una forma diferente

Alguien puede indicar el camino o cómo poder llevarlo a cabo, pero los cambios [en la Iglesia] se van producir en la medida en que todos nos convenzamos

Hay que darse cuenta de que los cambios se producen cuando hay cambios concretos en la vida de personas concretas. Y eso, se convierte en el mejor testimonio que podemos dar como Iglesia



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