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América
César Caro, misionero en la Amazonía peruana
A nosotros no nos han formado para este tipo de experiencia. No sabemos cómo iniciar un trabajo evangelizador de frontera... así que tenemos que inventárnoslas

(Jesús Bastante).- César Caro es uno de 'nuestros misioneros'. Este joven sacerdote de Mérida-Badajoz lleva varios meses en la triple fontera del Amazonas, entre Brasil, Perú y Colombia, al lado de los más olvidados.

En esta entrevista, nos muestra, y denuncia, la situación de los pueblos indígenas en la Amazonía, y sueña con que el próximo viaje de Francisco a Perú sirva para defender los derechos de las culturas originarias y "condenar la depredación del medio ambiente".

 

Diocesano de Mérida-Badajoz en una de las triples fronteras que hay en el Amazonas: la de Brasil, Perú y Colombia. Bienvenido a Religión Digital.

Gracias.

Con un blog muy leído en esta casa, donde cuentas las experiencias de una Iglesia muy distinta a la que estamos acostumbrados en una sociedad muy diferente. ¿Dónde estás?

Donde sale el Amazonas del Perú, en el trapecio amazónico, al noreste del Perú. Es un trozo de Colombia como que se mete en el Perú, hecha a mano la línea geodésica. En el vértice más al oriente hay una triple frontera donde coinciden Leticia, que es de Colombia, Tabatinga, que es de Brasil, y Santa Rosa, que es del Perú. Justo ahí, desemboca el río Yavarí, uno de los grandes afluentes del Amazonas. Y el Yavarí es la frontera con Brasil. Yo estoy en un sitio que se llama Islandia, justo donde el Yavarí desemboca al Amazonas. A unos 40 minutos en rápido desde el punto de la triple frontera.

 

 

Entiendo que en tu Islandia no hace el frío que en la Islandia europea...

Mi padre, al principio, buscó en Google y dijo: ahí donde tú estás hay mucho hielo. Y le dije no, papá, se llama Islandia yo creo que porque es una isla, nada más.

En mitad de ese océano en tierra, que es el Amazonas. ¿Cómo es el día a día de allí?

Pues la vida de nuestra zona está muy marcada por los ríos. Es un distrito que tiene una política administrativa. Hay como unos 65 lugares poblados.

Entiendo que no llegarán a ser poblaciones numerosas.

No. Hay varias categorías de población. Hay centro poblado, centro poblado menor, caserío... Yo mismo me lío un poco, pero se llaman lugares poblados y hay como 65, de los cuales núcleos de población medio grandes habrá como 5 o 6. Islandia tiene dos mil y pico habitantes, Sant Rosa mil y pico. Luego hay una Bellavista que tiene mil y un Santa Teresa que tiene setecientos y pico. Algo así.

Estamos hablando de una zona que no es pequeña.

Es una zona enorme, comprende el bajo Amazonas; donde el Amazonas llega a la triple frontera, y el Yavarí hasta...

¿Se podría comparar en tamaño con Castilla-León, por ejemplo?

Posiblemente sí. No solo por la extensión, sino por lo que demora uno en los desplazamientos, que son todos por los ríos Amazonas y Yavarí. El Amazonas es un río que tiene mucho más movimiento de personas y de mercancías y hay colectivos, se puede viajar. Pero en el Yavarí, no hay tantos transportes colectivos.

Nuestro compañero Luis Miguel Modino se está haciendo barquero para traspasar su zona. Antes comentábamos si estabais cerca o no. Porque aunque estáis en torno al mismo río hay una distancia casi continental.

Luis Miguel está, trazando una línea hacia el norte, como a dos veces España. No demasiado lejos, para lo que es aquello.

 

 

Es para que la gente sepa dónde están nuestros misioneros, que pensamos que están cerca. Porque para llegar donde está él, tardarías semanas.

Sí, claro.

¿Cómo llegas a esa comunidad?

Primero trabajé en la diócesis de Chachapoyas, porque mi diócesis tiene un acuerdo ahí desde hace treinta y cinco años. Pero luego nombraron obispo en el vicariato a un paisano mío, Javier Travieso, y la primera vez fui para acompañarle y por conocer lo que es la selva. Yo había trabajado en la sierra o en la ceja de selva, la selva alta, y era una oportunidad para conocer el Amazonas, la selva baja. Y ahí empezó todo.

Cuando llegué y vi cómo es aquello, cómo se vive y cómo es la Iglesia allí y las necesidades que tienen, me picó. Y Dominique me decía: ya te picó y no tienes cura. Luego regresé para ver con más calma, discerní y le propuse a mis obispos que quería quedarme, y todos dijeron que sí. Probablemente no estaba muy desencaminada la decisión. Llevo muy poco tiempo, desde febrero.

¿Cómo es la comunidad con la convives?

En la misión de Yavarí, el vicariato ha trabajado poco. Es un misión nueva que, canónicamente erigida, tiene solamente trece años. Antes, la capilla que había ahí la atendían unos frailes capuchinos que están en Benjamín Constant, una población brasilera que está como a diez minutos en bote y donde vamos constantemente, porque es mucho mas grande que Islandia, para comprar cosas.

Así han estado muchos años, hasta que se creó la misión. Pero, desde que se creó, la verdad es que el vicariato tiene muy poco personal, porque no ha dispuesto de equipos consistentes para trabajar, por lo que se ha trabajado poco. En Islandia está la iglesia, que ni siquiera es una parroquia todavía, donde hay un grupo de católicos. Luego, hay muchas comunidades, pero ninguna presencia de la Iglesia. No la ha habido nunca. Y otras, pocas, donde algunas personas dicen que están bautizadas, que les gustaría bautizarse, o que estarían interesadas.

Es una misión un poco peculiar, porque no hay mucha pastoral de mantenimiento ni demasiado que mantener, ya que no hay casi nada. Hay que empezar un poco de cero. En Islandia por ejemplo, convocamos a la catequesis y vienen doce muchachos de todas las edades. Hay una eucaristía a la semana si la pones en domingo, porque entre semana, nadie va a venir. Cuando hemos celebrado alguna eucaristía por un funeral, vienen cinco personas. La iglesia tiene un libro de bautismo que va por el número doscientos y pico y un libro de matrimonio que no se ha estrenado todavía.

¿En estos trece años?

Ese es el tipo de misión.

Muy distinta, supongo, a la que pensabas antes de salir de aquí.

La de Chachapoyas era más parecida a la de aquí. Era un parroquia enorme, que comprendía una provincia entera, con más de cien pueblos. Había muchas zonas que estaban como la de Yavarí, o sea, que habría que ir para iniciar cosas. Pero tenían una gran labor de mantenimiento de otras iniciadas hace muchos años en catequesis, pastorales, sacramentos..., en todo. Pero, en esta otra, es totalmente distinto, es nueva.

El Papa habla mucho de saber escuchar, de atender a los signos de alrededor, y de encontrar el Evangelio allí donde estemos. Supongo que habrás tenido que poner muchas dosis de creatividad en estos meses.

Estamos en ello. A nosotros no nos han formado para este tipo de experiencia. No sabemos cómo iniciar un trabajo evangelizador de frontera y no contamos con herramientas porque no nos las han enseñado. Así, que tenemos que inventárnoslas.

Hemos hecho unos primeros viajes a las comunidades para ver cómo podemos contactar con personas; yendo a las autoridades, explicándoles, convocando alguna reunión y visitando en sus casas a familias.

Esta es una parte del trabajo inicial. Otra, son los indígenas. Hemos ido a varios sitios y nos han recibido de forma dispar. Ha habido gente que nos ha recibido muy bien cuando les hemos explicado quiénes éramos. Cuando digo esto, me refiero a mis compañeras, que son religiosas brasileras. Son cinco de congregaciones diferentes, menos dos que pertenecen a la misma. Somo un equipo de seis y viajamos divididos.

Como te decía, hay gente que nos ha recibido muy bien y quiere que volvamos porque se quieren bautizar. Y otros, que nos han preguntado quienes somos y para qué venimos, y les hemos dicho que queremos volver, y que si no quieren que les hablemos de nada religioso, por nosotros ningún problema.

Porque, sobre todo en ciertos lugares, hay que encontrar cuáles son los puntos de la realidad en los que nosotros podemos ofrecerles un servicio junto con otras personas. Por ejemplo, hay varios problemas que requieren que nosotros nos pongamos las pilas: graves problemas de narcotráfico y de inseguridad.

 

 

 

En todas las fronteras, y más en una triple.

Tú ves enormes campos de coca, porque en todas las comunidades la gente la cultiva. Me acuerdo de una vez que veía campos enormes y pregunté al barquero qué era, porque se veían preciosos, de un vede intenso, y me contestó: "eso son las yucas padre, que yo tengo ahí". Yuca... (ríe) En el Perú, la coca no se procesa pero se cultiva y pasa fácilmente la frontera a Brasil. Y a Colombia más, y ahí es donde se cocina. Hay un problema de narcotráfico, con lo que esto lleva aparejado de violencia e inseguridad. Y un problema gravísimo de trata de personas, sobre todo de niños y de niñas.

Brasil es un sitio donde, lamentablemente, esa lacra está muy en boga.

Llega a las comunidades gente del río, a veces muy alejadas, unos señores, y hacen una reunión a través de alguien que conocen y que sabe que hay una familia que tiene ocho hijos y una hija que tiene catorce. Les proponen llevarse a la hija, dicen que nunca le va a faltar de nada, que va a estudiar. Les paga y se la llevan.

Hay capacitaciones allí para hacer entender a la gente que eso no se puede hacer. Que no se puede vender al gente.

Y otro gran problema es la destrucción de la Amazonía, la deforestación, los madereros ilegales.

Se está hablando mucho de cómo el gobierno Temer, está privatizando la Amazonía. Ha habido un escándalo hace muy poquito con la Renca, que no sé si os queda cerca.

Hay un proceso de inscripción de las tierras. Y, justo en el Yavarí el gobierno no quiere que las tierras se inscriban a nombre de la comunidad. No quieren que sean tierras comunales. Una comunidad puede inscribirse como comunidad nativa o como comunidad campesina. En las comunidades nativas, por estatuto, todas las tierras son comunales. Pertenecen a la comunidad y se dividen para su trabajo. Hay una parte comunal que trabajan todos y otra que cada uno trabaja para su familia.

Pero las comunidades campesinas pueden inscribir las tierras a nombre de la comunidad o haciendo lotes individuales. El gobierno quiere eso.

Claro, así va comprando.

Hace campaña e intenta convencer al gente, sobre todo a las comunidades campesinas. En las comunidades nativas, donde hay muchos campesinos y muchos mestizos que no tienen tan clara la identidad indígena, intentan convencerles también para que cambien la denominación a la comunidad y la pongan como campesina. Para que todas las tierras se dividan y luego se puedan comprar y vender más fácilmente.

¿Qué consecuencias tienen esos tres problemas para la vida diaria, la supervivencia de las comunidades y para tu trabajo? Porque supongo que vivir allí implica hacer tuyos los problemas, y que tu labor no solo es la cura de almas, sino también la de la denuncia.

Yo creo que, en este sentido, la Iglesia se tiene que posicionar y alinearnos con gente de la sociedad civil que trabaja luchando contra este tipo de problemas en plan positivo, y también, denunciando lo que haya que denunciar.

A veces no es nada fácil, porque también la administración pública está corrompida en gran medida, en todos los temas. El narcotráfico mueve mucha plata y estamos en una zona donde hay mucha plata potencial, porque hay mucho narcotráfico. Es una zona extremadamente pobre y es muy fácil comprar voluntades. Nos tenemos que meter a ver en qué medida, con la ayuda de la REPAM que está presente en la frontera, podemos colaborar para que la vida sea más humana. E incidiendo en la formación de las personas, ver qué proyectos podemos generar, con la ayuda otra gente, para que estos problemas vayan atenuándose.

La REPAM es un ejemplo de ese proyecto de Iglesia en salida, porque está haciendo cosas muy interesantes sobre el terreno y formando a los líderes y a las comunidades para que puedan dar una respuesta cuando vienen estos explotadores.

Una de las maneras es la de formación de la gente; ten en cuenta que es una zona en la que el índice de desarrollo humano no llega al 0,3. Es como si estuviéramos en Zimbabue, por ejemplo. Prácticamente, en todo el distrito nadie tiene luz eléctrica, agua ni desagüe. Donde vivimos nosotros sí lo tenemos porque vivimos encima del río; es una isla en la que las casas están encima de columnas de cemento o de madera, y si no, sería una porquería.

 

 

Una suerte de Venecia en el Amazonas.

Algo así, si ponen en Google: Islandia, Perú, van a ver qué fotos tan bonitas aparecen. Luego, cuando vives allí, no es tan poético; nosotros tenemos luz doce horas al día en varios tramos horarios. Pero luego, la gente que está en el Yavarí, donde la gente es todavía más pobre, no tienen nada de esto. El absentismo escolar es altísimo, la calidad de la enseñanza en las comunidades es bajísima, y la atención médica también es muy mala. Es una zona con pobreza extrema. Uno de los problemas que tenemos con la gente es su falta de formación, muchas veces no entienden las cosas. Nosotros no podemos, de repente, ir a un sitio y celebrar una misa porque nadie va a venir, o casi nadie es católico.

O casi nadie va a entender: hay muchas cosas que hacer antes del Evangelio.

Hay una comunidad donde sabemos que hubo un rapto de una chica y están muy sensibilizados con ese tema. Queremos ir, con la ayuda de otras personas que nos enseñen cómo proyectar una formación o una concienciación, para que la gente luche y se defienda ante este tipo de problemas. Allí llegan unas personas con un montón de plata, y a la gente le resulta difícil resistirse.

¿Se siente uno frustrado cuando ocurren estas cosas con tanta impunidad en nuestra sociedad? Ante cómo, en el mundo de hoy, pueda haber un sitio tan maravilloso pero donde cabe tanta miseria, y no solo económica.

La gente que cultiva la coca, muchas veces no saben qué significa eso ni a qué conduce. Es un aspecto del problema; la gente obtiene dinero fácil, a veces transportando también la droga. Algo hay que hacer. Porque estás cultivando una cosa que, a distancia tuya, mata y hace que la gente se mate.

Y el tema del medio ambiente da rabia. Es una cosa terrible, cuando ves el río tan sucio. Piensas en cómo puede la gente tirar todo en él y dar facilidades para que se corten los árboles. Y tú, te llevas las manos a la cabeza porque la gente no está concienciada, porque no tiene sensibilidad hacia el medio ambiente.

El Papa va a ir en enero a Perú. No va a ir en concreto a esta zona, pero va a estar cerca, en Puerto Maldonado. Tenemos un obispo que ha estado aquí en más de una ocasión, creo que también le conoces.

Sí, monseñor David.

¿Qué crees que puede decir el Papa en la Amazonía?

Quiere decir cosas que ya ha dicho en Laudato si, pero no solamente quiere que la lean, quiere decirlo personalmente allí. En Madre de Dios, además, tiene que hablar de ellas clarísimamente.

¿Qué esperas de esa parte del viaje?

Va a condenar mucho la depredación del medio ambiente y los intereses de las grandes multinacionales que, sin tener en cuenta nada, arrasan. De las empresas privadas. Del hecho de que la administración, además de mirar para otro lado, hace por incentivarlo. Le va a dar duro, seguro.

Y supongo que de la trata también.

Lo va a tocar porque ahí también hay un problema muy grande. Donde estamos nosotros, en Yavarí, también hay un montón de trata. Eso es lo que estamos esperando. Hablará también de los indígenas y del respeto a su cultura.

Sí, porque Laudato si no habla solo del cuidado del medio ambiente entendido como la flora y la fauna, que también, sino de nosotros como parte de esta creación. Como custodios de ella y como parte. Y ahí entra la justicia, la pobreza, la lucha contra la desigualdad, la trata de personas, etc.

Todos esos temas, el Papa los va a tocar muy directamente y es lo que nosotros estamos esperando. Y otra gente, lo teme.

¿Puede suponer algo? Porque una palabra dura del Papa, en un lugar determinado, puede contribuir a que cambien algunas cosas.

Al menos para que la Amazonía peruana se vuelva visible. Porque es una región que ocupa más de la tercera parte del Perú, que está muy despoblada y muy marginada respecto al resto. Porque económicamente, demográficamente y electoralmente es insignificante. Entonces, es como una especie de granero del país de donde se sacan un montón de materias primas, con una población en una situación de pobreza que es impresionante: no llega ni a la mitad del índice del desarrollo humano del Perú, que está a más del 0,7%.

¿Os sorprendió que el Papa decidiera acercarse a Puerto Maldonado?

A mí no. Cuando alguien me dijo que el Papa venía al Perú, yo pensé que algo sobre la Amazonía tenía que hacer o tenía que venir. Y efectivamente.

Te lo pregunto por eso, porque hay muchos Perús; no tiene nada que ver Lima o el sur con el desierto que linda con Chile en el norte, y la parte de la Amazonía. ¿Se note esta variedad, también en la forma de ser Iglesia?

Claro que sí. El Papa, cuando vaya en Puerto Maldonado a la Amazonía, va a tocar temas menos eclesiales y más sociales. Si es que lo pudiéramos dividir así. El encuentro que va a tener en Trujillo con los sacerdotes, será una parte de la visita más eclesial y en Lima será más político.

Vamos a ver qué le dice a la Iglesia en el Perú, a sus sacerdotes y religiosos. Yo también estoy esperando eso.

Además, en casi todos los viajes que hace, deja un hueco para echar la bronca o leer la cartilla intraeclesialmente. Y no solo a los sacerdotes, ojo, sino también a los que formamos parte de cualquier tipo de vocación en la Iglesia. El Papa, en ese sentido y en otros muchos, es bastante valiente. Incluso se lee la cartilla a sí mismo.

Y luego sabes que en la selva, con respecto del Perú, hay un enorme desequilibrio en cuanto a distribución de los recursos humanos dentro de la Iglesia. Es una cosa que no acabo de entender. Por ejemplo en Brasil, Luis Miguel lo tiene mejor. Es increíble cómo no tienen un mínimo sistema de redistribución, al menos de los sacerdotes. Porque hay una desproporción enorme.

 

 

Da la sensación, a veces, de que es un territorio que dan por perdido. O que no interesa.

Que nadie quiere ir. Pero que nadie se preocupa por ello tampoco. Yo creo, que a nivel de la Conferencia Episcopal, podría haber un mecanismo donde se pusiera de manifiesto por qué hay esa apatía, porque hay territorios en los que se necesitan personas: sacerdotes, religiosas y religiosos. Eso, espero que el Papa también, de alguna forma, lo toque.

Después, en privado, nos vas a contar más cosas de esas que pueden construir libros y cambiar sueños.

Un placer tenerte aquí, como siempre, y mucha suerte en tu trabajo y en tu misión. Y gracias, por lo que haces en nombre de todos.

Gracias a ustedes.

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Hay que encontrar cuáles son los puntos de la realidad en los que nosotros podemos ofrecerles un servicio junto con otras personas

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Justo en el Yavarí el gobierno no quiere que las tierras se inscriban a nombre de la comunidad. No quieren que sean tierras comunales

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Nos tenemos que meter a ver en qué medida... podemos colaborar para que la vida sea más humana [en el Yavarí]

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Prácticamente, en todo el distrito nadie tiene luz eléctrica, agua ni desagüe

[En el Yavarí] el absentismo escolar es altísimo, la calidad de la enseñanza en las comunidades es bajísima, y la atención médica también es muy mala. Es una zona con pobreza extrema

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Nosotros no podemos, de repente, ir a un sitio y celebrar una misa porque nadie va a venir, o casi nadie es católico

El Papa, cuando vaya en Puerto Maldonado a la Amazonía, va a tocar temas menos eclesiales y más sociales. Si es que lo pudiéramos dividir así

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