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América
Monseñor Jorge Lozano, obispo coadjutor de San Juan de Cuyo (Argentina) RD
La propuesta de Francisco de mayor cercanía, de alentar un espíritu misionero... este tipo de cosas me parece que van como marcando balones que no tienen marcha atrás

(José M. Vidal).- "Yo estoy muy contento porque veo que hay gestos que nos ponen a toda la Iglesia en un camino de servicio al Evangelio". Así retrata el arzobispo de San Juan de Cuyo (Argentina), monseñor Jorge Lozano, estos cuatro años del pontificado de Francisco. En su opinión -compartida con RD en el Encuentro de la Acción Católica en Santiago- el actual Papa nos ha ayudado a ponernos de nuevo sobre la pista del Vaticano II, pero advierte que "el cambio de estructuras sin el cambio del corazón no llega a poder cambiar la realidad". 

¿Qué tal en Santiago?

Muy bien. Muy contento, participando con alegría, y además observando los modos de organizarse, de expresar la fe.

¿Tiene usted ascendientes gallegos o españoles?

Sí, por parte de mi madre, mis abuelos eran de aquí. Mi abuelo de Combarro y mi abuela de algún otro pueblo de por aquí.

Entonces, se siente como en su casa. Vuelve a sus raíces.

Pues sí, claro. Esta es la cuarta vez que vengo, tengo familia en Pontevedra y he podido visitarles, estar con ellos y recorrer algunos lugares que siempre me evocan la juventud de mis abuelos.

Ayer, en su densa conferencia citaba cinco males de la parroquia: esos cinco males, ¿se pueden superar a corto plazo o es una cuestión de tiempo?

Depende un poco de cada comunidad y cuán enquistados estén estos males. Algunos de ellos son de pronta resolución porque tienen que ver con cuestiones organizativas, como la creación de un consejo pastoral donde no lo haya, o la incorporación de los laicos en algunas instancias de decisión.

¿O sea, retomar el Vaticano II?

Sí, claro. Y otras, llevan más tiempo porque implican mentalidades y no solo estructuras; el cambio de estructuras sin el cambio del corazón no llega a poder cambiar la realidad.

Sonaba mucho su conferencia a Papa Francisco. ¿Ha sido usted amigo del entonces cardenal Bergoglio?

Sí. Él me ha ordenado obispo a mí. He sido su obispo auxiliar del 2000 al 2006 en Buenos Aires y le tengo un cariño muy grande. Sigo mucho sus enseñanzas de ahora que tienen eco de lo que él enseñaba y vivía en Buenos Aires.

¿Por qué hay resistencias a estas cosas que propone que, al final, es descongelar el Vaticano II?

Cada uno de los pontífices ha tenido resistencias en su ministerio. Recuerde cómo con Juan Pablo II, algunos se quejaban de que viajaba mucho y descuidaba la curia vaticana. O del Papa Benedicto XVI, el haber dado más posibilidades de reconciliación y encuentro con algunos seguidores de Lefebvre. Hay cosas que en algunos Papas cuesta más que todos lo acepten, y con el Papa Francisco cuestan este tipo de cuestiones que orientan a una vivencia más profunda del Concilio Vaticano II, y en realidad no es tanto oposición a él, sino al Concilio.

Dicen que en Argentina el Papa está haciendo una poda de obispos. Acaba de aceptar la renuncia de o dos o tres seguidos...¿Está cambiando la faz del episcopado argentino?

Hay un cambio y una renovación generacional que se viene dando de una forma natural porque a los últimos a los que les ha aceptado la renuncia ha sido por una cuestión de edad. Yo mismo estoy en una archidiócesis nueva, porque el obispo anterior ha cumplido 75 años en junio. Y en otras dos, ha habido una cuestión de enfermedad; de obispos que han presentado su renuncia anticipadamente.

No ha habido venganza del Papa por ningún tipo de cuestiones como se especula en algunas webs...

(Ríe) Está muy lejos del Papa tener un corazón vengativo. No, eso a mí ni se me hubiera ocurrido: hay gente que tiene imaginación para todo. Pero, el Santo Padre, que ha llevado adelante un camino de reconciliación y de paz para quienes le han ofendido, agraviado e insultado públicamente, nunca ha tenido ese sentido de no querer recibir. O de ahora, que es sucesor de Pedro, hacer este tipo de cosas.

¿Es irreversible la reforma que está planteando el Papa en la Iglesia?

Algunas cosas sí; hay cuestiones que tienen que ver con mayor sencillez de vida. Esta propuesta de mayor cercanía, de alentar un espíritu misionero..., este tipo de cosas me parece que van como marcando balones que no tienen marcha atrás porque, por otro lado, vienen de impulsos anteriores.

Qué bueno que podamos recuperar esta orientación del Concilio Vaticano II, que ya hace más de cinco décadas que nos abrió a una disponibilidad de la Iglesia, del respeto del mundo, del anuncio del Evangelio y de compartir la alegría y la fe. Y la cercanía con los más pobres.

Otras cosas, por decirlo con respeto y cariño, son más folklóricas: si el próximo Papa vivirá en Santa Marta o dentro de alguna de las oficinas o palacios vaticanos, es algo circunstancial.

Sus gestos, que le colocan muchas veces en los medios de comunicación y que llegan mucho a la gente, ¿son proféticos o son pasajeros?

Son gestos proféticos y que, -nosotros en Argentina tenemos una expresión para expresarlo que dice: "nos marcan la cancha"-. Nos muestran en dónde es que tenemos que jugar y disponernos. Y a todos, sus gestos nos enseñan.

Hay cosas que él realiza que a mí no me obligan. Por ejemplo, él se levanta a las cuatro de la mañana, hace sus oraciones, su meditación y luego celebra a las siete de la mañana en Santa Marta: eso no me obliga. Yo, puedo levantarme a las cinco o a las seis, rezar a las tres de la tarde o a la hora que me venga más cómodo, y celebrar la eucaristía en el horario que yo vea más conveniente para mi comunidad. Ahora, tener un carro sencillo, vestir de manera sencilla, estar cerca de los pobres y de los que sufren, eso, no es algo alternativo.

¿Por qué no le siguen muchos obispos? Al menos en España todos tienen grandes carros, grandes palacios...

Los gestos proféticos tardan en incorporarse, es cuestión de ir dándonos tiempo y viendo cómo nos dejamos interpelar por una presencia que es muy fuerte en el ámbito religioso, y también en nuestros jóvenes y nuestros adultos. Entre la gente en general. Aún los que no son de una confesión religiosa católica admiran en el Papa este tipo de cosas que vemos que son misioneras y evangelizadoras.

Porque eso sí llega a la gente; ese tipo de gestos son llamativos, hablan por sí solos.

Sí y además, al menos en la Argentina la gente nos lo reclama también a nosotros. Recuerdo, al poquito tiempo de haber sido consagrado obispo auxiliar en Buenos Aires, la gente lo que me preguntaba era a quién iba yo a lavar los pies el Viernes Santo, sabiendo que el arzobispo de Buenos aires sí iba a un aviso, a un hospital, a una cárcel.


¿Qué opina de la mirada de misericordia que Francisco tiene también hacia el mundo homosexual?

Hay que tomar en consideración la situación de las familias que viven la experiencia de tener en su seno a personas con tendencias homosexuales. Una experiencia nada fácil, ni para los padres, ni para los hijos. Por eso deseamos, ante todo, reiterar que toda persona, independientemente de su tendencia sexual, ha de ser respetada en su dignidad, acogida con respeto, procurando evitar todo signo de discriminación injusta, particularmente cualquier forma de presión o de violencia.

En lo que se refiere a las familias se trata, por su parte, de asegurar un respetuoso acompañamiento. La palabra "acompañamiento" es la cuarta que más se repite en "Amoris Laetitia". Además, "Amoris Laetitia" da un salto cualitativo, que es el acompañamiento personal.

Pero tenemos que pasar del acompañamiento en masa al acompañamiento personalizado, también a estas personas, con el fin de que, aquellas personas que manifiesten una tendencia homosexual puedan llegar, con la ayuda necesaria, a comprender y realizar plenamente la voluntad de Dios en su vida.

Recuerdo, que hace muchos años, un obispo me pidió que quería que se escribiera un artículo sobre el tema de una serie de casos de personas homosexuales y lo titulaba de la siguiente manera: "También las personas homosexuales están llamadas a la santidad". ¡Como "todos"!

Se sienten ustedes orgullosos del Papa argentino. Nosotros también, pero me imagino que ustedes un poquito más, como argentinos.

Yo estoy muy contento porque veo que hay gestos, orientaciones, enseñanzas que nos ponen a toda la Iglesia en un camino de servicio al Evangelio y al servicio de la sociedad que es muy importante profundizar.

¿La Acción Católica, cree que puede refundarse en España?

Sí, por lo que he visto en estos días, y por lo que he escuchado por parte de algunos obispos sacerdotes y laicos, están muy contentos con el modo en que Acción Católica va tomando fuerza en distintas diócesis del país.

Yo he podido ver en algunos puntos del camino cómo el fervor desde los jóvenes, algunos desde la Acción Católica, otros movimientos o grupos religiosos expresaban su alegría de la fe. Y las inquietudes que percibo aquí en los laicos son inquietudes muy buenas. Me parece que la Acción Católica, como institución, en su propio carisma brinda un espacio para un laicado maduro. Para quien quiere vivir su fe de manera profunda en un espíritu de participación dentro de la vida de la Iglesia.

Ayer le gritaban casi, a usted y a los obispos españoles, más corresponsabilidad a los laicos. ¿Es una asignatura pendiente?

Sí, y eso dependerá también de cada comunidad. Porque, yo mismo, en la diócesis que estaba antes o ahora, veo que, en algunas parroquias en las que les pregunto a los fieles qué es lo que están pensando hacer para el próximo año, algunos me responden: "lo que el padre diga". Pero son muy pocos.

El clericalismo.

Son muy pocos. La mayoría han ido alcanzando un ejercicio de corresponsabilidad, de participación. Y todo eso es cuestión de ir haciendo un camino de entrenamiento
¿verdad? Y así como a nadar se aprende nadando, pues a participar se aprende participando.

Muchas gracias monseñor, ha sido un placer. 

 

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Aún los que no son de una confesión religiosa católica admiran en el Papa este tipo de cosas que vemos que son misioneras y evangelizadoras

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Me parece que la Acción Católica, como institución, en su propio carisma brinda un espacio para un laicado maduro

La mayoría [de los laicos] han ido alcanzando un ejercicio de corresponsabilidad, de participación. Y todo eso es cuestión de ir haciendo un camino de entrenamiento ¿verdad?

Toda persona, independientemente de su tendencia sexual, ha de ser respetada en su dignidad y acogida con respeto

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