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América
Monseñor Óscar Ojea, nuevo presidente de los obispos argentinos RD
De las grandes enseñanzas de Francisco hay mucho para aplicar en la Argentina y creo que Ojea es la persona indicada para poder llevar eso a la práctica en nuestra tierra

(C. Doody/Agencias).- Siempre "al lado de los pobres" para que "nadie quede excluido del cuidado de la vida en todas sus dimensiones". Es aquí donde quiere situar la Iglesia el nuevo presidente de los obispos argentinos, monseñor Óscar Ojea, quien además ha afirmado que sus prioridades al emprender su mandato incluyen la de "crear las mejores condiciones" para que el Papa Francisco aterrice por fin en su país natal, "tratando de que se cumpla su magisterio".

Así lo afirmó en una conferencia de prensa en la sede de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), de la que participó también el vicepresidente primero de la institución, el arzobispo de Buenos Aires, cardenal Mario Poli, y el secretario general, monseñor Carlos Malfa.

"Con humildad como pastores, no como técnicos ni políticos, queremos contribuir al diálogo entre los argentinos", dijo Ojea, obispo de San Isidro, que fue elegido la semana pasada en una asamblea en Pilar para presidir el episcopado por los próximos tres años.

Al ser consultado sobre una eventual visita del papa Francisco a la Argentina, Ojea indicó que la agenda del sumo pontífice "es intensa, está permanentemente invitado", y agregó que el pueblo argentino "desea su presencia y él sabrá cuando" será el momento.

"Nuestra misión es crear las mejores condiciones para esa visita tratando de que se cumpla su magisterio", indicó el titular de la CEA.

Ojea, quien adelantó que en las próximas semanas la nueva cúpula de la Iglesia será recibida por el presidente Mauricio Macri, dijo que el episcopado "comparte las aspiraciones del gobierno" en relación a lograr pobreza cero y unir a los argentinos.

"La deuda social es enorme. Estamos dispuestos a trabajar y aportar desde nuestra mirada de pastores", insistió.

Al ser consultado sobre la reforma laboral que impulsa el Gobierno, Ojea sostuvo que "para la doctrina social de la Iglesia el trabajo no es una mercancía sino un ordenador de la vida", por lo que destacó la necesidad de "conservar los puestos de trabajo y que no se vulneren los derechos laborales", tras lo cual indicó que la Iglesia estará "al lado de estas situaciones".

Pepe Di Paola: "Eligieron muy bien los obispos argentinos" a su nuevo presidente

"Ojea fue párroco mío en Santa Rosa [Av. Belgrano y Pasco, en Capital Federal], en 1988, cuando yo era un cura recién ordenado", recuerda Pepe Di Paola ante la consulta de Infobae. "Aprendí mucho con él, nos hicimos realmente muy buenos amigos, porque como cura joven me encontré con un sacerdote que tenía una mirada muy amplia. Se ocupaba mucho de la evangelización pero también del trabajo social. Trabajábamos con la gente que venía a la parroquia: Santa Rosa es una Iglesia histórica, un santuario además y abarca el barrio de San Cristóbal, Congreso y Once, barrios muy populosos. Pero él quería llegar a toda la gente del barrio. Íbamos a las escuelas, no sólo religiosas, sino también estatales. Tratábamos de armar actividades conjuntas. Fue una época muy linda, trabajamos juntos cuatro años. Ojea nos proponía ir a trabajar a casas tomadas, con los encargados de edificios; se trabajaba mucho con los niños, jóvenes, adolescentes".

No sólo ha sido un referente para él. Di Paola, que como sacerdote ha trabajado en la Villa 21-24 de Barracas y actualmente es párroco de San Juan Bosco en la villa La Cárcova de José León Suárez y es además coordinador nacional de la Pastoral Nacional de Drogadependecia y Adicciones de la CEA, sostiene que "muchos curas lo tienen a monseñor Ojea como guía espiritual", así que no es sólo un sacerdote "apreciado por los fieles, sino que también internamente los sacerdotes comunes, de barrio, lo tienen como guía".

¿Es Ojea, como parece, un hombre de bajo perfil? "Sí", responde Di Paola, "es una persona muy profunda. Tiene un equilibrio extraordinario, muy espiritual, pero con una mirada del mundo actual, de la realidad social. Se combinan en él dos factores muy importantes para alguien que es párroco y obispo, que es ser profundamente espiritual pero a la vez profundamente humano, que combina el trabajo pastoral y social".

En cuanto a su vínculo con Jorge Bergoglio -Ojea fue obispo auxiliar de Buenos Aires en tiempos en que el Papa era Arzobispo-, Di Paola dice que fue el encuentro de "dos personas con elementos iguales, porque Bergoglio también es una persona muy espiritual pero con una mirada clara de la realidad social".

"Son iguales: uno es Papa y otro presidente de la CEA", sintetiza. "Sintonizan porque tienen una misma manera de encarar el sacerdocio".

Ante la consulta acerca de qué tipo de gestión se puede esperar de monseñor Ojea al frente del Episcopado, el padre Pepe responde: "Creo que el paso de él por la CEA va a ser muy importante, porque ya como director de Cáritas marcó un camino muy interesante, abriendo nuevas perspectivas, por ejemplo, en el tema de adicciones. Gracias a él se abrieron nuevos centros de recuperación, se pudo trabajar con seriedad. Creo que con él podemos tener la esperanza de que como presidente de la Conferencia Episcopal muchas cosas de la Iglesia que todavía estamos esperando se puedan realizar".

El pontificado de Francisco impactó al mundo pero pareciera que en Argentina no termina de pasar algo al respecto, no se ve a la Iglesia movilizada...

"Coincido", dice Di Paola. "La elección de Francisco ha sido un desafío grande para la Argentina, que todavía falta recoger. Muchos no entienden que Francisco es un líder mundial, todavía estamos leyendo la letra chica de la Argentina. De las grandes enseñanzas de Francisco hay mucho para aplicar aquí y creo que Ojea es la persona indicada para poder llevar eso a la práctica en nuestra tierra".

Y agrega: "Creo que eligieron muy bien los obispos. Alguna vez se tenía que dar..."

"Hay un espíritu de querer llevar a la práctica las enseñanzas de Bergoglio", sigue diciendo. "Estamos frente a un nuevo momento. Igual creo que la Iglesia se construye de abajo hacia arriba, las parroquias, las comunidades organizan la vida de la Iglesia. Tenemos que acompañar esta gestión del obispo Ojea y el pontificado de Francisco desde las parroquias. Es un momento histórico. Si la Argentina no aprovecha esta oportunidad no le podemos echar la culpa a nadie más que a nosotros mismos".

¿Cómo cree que será la relación de monseñor Ojea con el gobierno?, fue la pregunta de Infobae.

"Él es como Bergoglio", responde Di Paola: "muy claro en la doctrina, por lo tanto va a ser muy serio en su relación y no le podrán pedir nada, ninguna gestión sea del color que sea, que sea diferente a la doctrina social de la Iglesia. Él se va a desempeñar como lo hizo hasta ahora, con mucho equilibrio, sensatez y firmeza".

El periodista Tito Garabal también conoció a Oscar Ojea como párroco de Santa Rosa. "Es un hombre de oración y de acción", lo describe. "Tiene muy buen diálogo, tanto con sacerdotes como con laicos. Es muy reconocido por su sacerdocio, por su compromiso y como hombre de oración. Se destaca tato en lo pastoral como en la gestión".

"En Santa Rosa", agrega, "le dio mucha vida a todos los movimientos de la parroquia, a Acción Católica, a Cáritas, promovió mucho la vida laical. Y potenció las actividades de la parroquia: el trabajo con inquilinatos y conventillos, comedores, ropería, servicio social..."

Garabal es un laico que se ha desempeñado en varias áreas de la Iglesia en tareas de comunicación. Actualmente dirige el noticiero católico Claves para un mundo mejor, pero en el pasado ha sido encargado de prensa de Cáritas y de la propia Conferencia Episcopal, entre otras tareas.

Cree que Ojea es "quizás un poco más ortodoxo que Bergoglio pero, como él, es un hombre que nunca entró en las internas episcopales". "Conoce muy bien a todos los curas villeros porque estuvo en Buenos Aires en los tiempos en que se iba armando ese equipo", agrega.

Garabal destaca también la labor de Ojea como obispo de San Isidro y en Cáritas. "En silencio, discretamente, ordenó su diócesis. Es ese trabajo silencioso que le gusta a Bergoglio. Y ese cortar todo lo que hay que cortar, como le gusta a Bergoglio. Toma el toro por las astas. Ojea despolitizó Cáritas, le dio impronta de institución social. Tiene muy buena cintura política y no abandona la dimensión sacerdotal".

"Es una muy buena elección. Es de lo mejor que había", concluye.