• Director: José Manuel Vidal
América
Marco Antonio
Tengo la mayor certeza, que la pederastia en la Iglesia, más que otros temas, es el talón de Aquiles de la jerarquía, donde se juega algo fundamental, su credibilidad y consecuencia, su honestidad moral

(Marco A. Velásquez).-Hola, buen día querido amigo José Manuel: Hoy domingo, el segundo periódico de circulación nacional publica en primera plana un titular que impacta, porque comienza a aflorar lo que todos intuimos, que la crisis de la Iglesia chilena es única en el mundo y que por sus características preocupa al mismo Francisco. Sólo los obispos agachan la cabeza y hacen como si nada existiera.

Debo reconocer que hace unos cuatro años fui el primero en atreverse a hablar de crisis, cuando todos tenían miedo. De ahí continué denunciando las diferentes aristas de esta situación, siempre con fundamento y agudeza. Ha sido un servicio perseverante y honesto, también doloroso, donde ha primado un genuino amor a esta iglesia que me bautizó y que me ayudó a crecer en muchos aspectos. De eso siempre soy un hijo agradecido.

La venida del Papa ha generado expectativas, no tanto de acogida, sino porque representa una oportunidad de cambio real. En este sentido, es una ocasión determinante para que esta Iglesia chilena tenga futuro, de lo contrario seguirá siendo cada día más irrelevante.

El domingo pasado se publicó una entrevista a Fernando Montes SJ. Tú conoces a Fernando, es un rostro creíble y querido de esta Iglesia. Sorprendió su análisis muy crítico de la realidad, cuando todos creíamos que en su silencio había una suerte de complicidad. Ahora viene llegando de Roma, después de informar a Francisco de la gravedad de la mencionada crisis.

Ayer se publicó que varias víctimas mundiales de la pederastia de la Iglesia se convocarán durante la visita de Francisco a Chile en un Seminario internacional. Lo que se propuso cuando se conoció la venida del Papa a Chile fue recogido por las víctimas de Karadima. Será una actividad importante y necesaria, donde la mirada del mundo estará puesta en la Iglesia chilena. Una mirada con muchas imágenes: Francisco, multitudes, pueblo, jerarquía, víctimas, marginados, etc.

Hoy, la portada de un periódico es reveladora: "Caso de la Iglesia chilena preocupa en el Vaticano". Así, todo indica que la visita será un gran trampolín para muchos temas que no pueden ser pasados por alto en la visita de un Papa.

De ese conjunto de temas, hay uno que, de tanta exposición, muchas veces provoca hastío y agotamiento. Yo mismo lo he experimentado, incluso así lo he manifestado a algunos de quienes lo lideran. Son los abusos sexuales del clero. En eso, admiro la perseverancia de las víctimas, el apoyo de mucha gente y, sin duda, a ese movimiento que hoy se ha consolidado, el laicado del Osorno, que se resiste a la imposición de un obispo seriamente cuestionado.

Tengo la mayor certeza, que la pederastia en la Iglesia, más que otros temas, es el talón de Aquiles de la jerarquía, donde se juega algo fundamental, su credibilidad y consecuencia, su honestidad moral. Así, podrán venir grandes transformaciones, vistosas reformas curiales, multitud de gestos papales, mucha audacia discursiva, pero si no existe justicia verdadera hacia las víctimas, si no existen sanciones ejemplificadoras para los responsables, si no existen consecuencias para sus encubridores, todo eso será fanfarria y pirotecnia. Y en esto sabemos que Francisco está en deuda.

En este punto, permíteme un análisis específico.

La Iglesia chilena siempre ha sido una Iglesia particular pequeña en el contexto internacional, pero asimismo, siempre ha sido referente global. Lo fue en el Concilio y en el post concilio. Don Manuel Larraín fue la figura señera del episcopado chileno que visibilizó a esta Iglesia de los confines del mundo. Lo hizo como pionero al firmar el Pacto de las Catacumbas, lo hizo en el mismo concilio con una visión encarnada de la misión de la Iglesia en el terreno social, y lo fue también en el post concilio como fundador del Celam.

Su estilo de pastor comprometido con el pueblo de Dios, lo convirtió en un buen ejemplo de una pléyade de obispos que acompañaron a la Iglesia chilena en el post concilio. Eran días de esplendor latinoamericano cuando las Conferencias de Medellín y Puebla abrían horizontes y alentaban grandes esperanzas. Eran días en que el oficio profético todavía estaba vigente en la Iglesia.

En ese contexto, la Iglesia chilena de hoy, degradada en su imagen, cuestionada en lo más esencial de su misión, desprovista de credibilidad y sin rumbo cierto, vuelve a ser un referente mundial. Esta vez, no por las virtudes de su testimonio, sino por la colección de sus incoherencias y escándalos, no sólo sexuales. En ese sentido, la Iglesia chilena es un referente mundial frente a cuestiones que son fundamentales en cualquier latitud de la amplia geografía de nuestro mundo globalizado.

En este sentido, la Iglesia chilena es pionera de lo que puede ser el destino de toda la Iglesia universal; donde todo el bien que realiza queda opacado y desdibujado por sus contradicciones. Claro, porque lo que está en crisis es esa Iglesia poder, que desoye con desparpajo sus propias contradicciones.

Siendo una Iglesia tan autoreferente, no alcanza a escuchar los clamores de sus hijos e hijas, ni el quejido de los ciudadanos, así avanza a un despeñadero donde el Evangelio que predica no consigue pasar por el filtro necesario de la coherencia. Así, su voz predicadora de una Buena Nueva enajenante se vuelve insulto al propio Evangelio.

Hoy en Chile la Iglesia ha llegado a ser irrelevante. Este es ese curioso servicio que la Iglesia chilena presta a la Iglesia universal, porque habiendo recorrido este doloroso camino, debe ser una voz de alerta para mundo. Chile, este país pequeño, de los confines del mundo, ayer señera luz de los pueblos, hoy, con motivo de la próxima visita del Papa, llama con su testimonio a detenerse con responsabilidad ante los peligros de la historia.

Hoy, el servicio más honesto que se puede prestar al Papa de la esperanza es decirle la verdad, en eso los medios que acompañan a Francisco en su titánica tarea deben ser insobornables. Es el mérito que reconozco a Religión Digital. Y porque aun tenemos esperanza, te pido ayuda, es necesario que las páginas de este valioso espacio sigan abiertas, no para denostar, sino para honrar la verdad y la justicia.

Y porque aun hay esperanza, el próximo miércoles 3 de enero, del nuevo año, se realizará una Conferencia de Prensa para difundir un importante documento. La convocatoria a dicho evento, la adjunto para que puedas difundirla en tu prestigiado medio.

Querido amigo, me despido en la certeza de que todo esto es necesario para recuperar la esperanza, más aun cuando pronto comienza un nuevo ciclo del calendario, por lo que te deseo un buen 2018, donde puedas ver realizado muchos de tus anhelos, Feliz Año,