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Rodrigo Aguilar Agencias
Un pastor sin catedral debido a los grandes daños que dejaron el edificio principal de la diócesis en estado de riesgo por el sismo de más de ocho grados de intensidad del 7 de septiembre

(Guillermo Gazanini, México).- De forma sencilla y encomendándose a Dios con la oración que Cristo nos enseñó, el Padre Nuestro, Rodrigo Aguilar Martínez inició el viaje a su nuevo ministerio pastoral. A través de un video se dio cuenta a los seguidores de facebook cómo el mismo obispo condujo su vehículo para iniciar travesía desde Puebla a Chiapas.

No lo hizo en avión, transporte privado especial o fletado. Como afirman sus redes sociales, "partió de la Diócesis de Tehuacán, la mañana del 1 de enero de 2018, por carretera, rumbo a San Cristóbal de las Casas, Chiapas, para la toma de posesión como el Obispo 39 de dicha Diócesis, al mediodía de este 3 de enero de 2018; le acompañaron en su trayecto un grupo de sacerdotes y desde la noche del 1 y madrugada del 2 de enero varios grupos de laicos estarán viajando para hacer presencia en su toma de posesión".

Dejando la diócesis que pastoreó por once años, el obispo llega a San Cristóbal impactado por el poder de la naturaleza. Un pastor sin catedral debido a los grandes daños que dejaron el edificio principal de la diócesis en estado de riesgo por el sismo de más de ocho grados de intensidad del 7 de septiembre. La rehabilitación del inmueble, de acuerdo con autoridades de la Secretaría de Cultura, tomará más de dos años, mientras el prelado celebrará con su pueblo al aire libre en espera de tomar posesión real de su cátedra. Este 2 de enero, en el seminario diocesano acompañado por el nuncio apostólico, Mons. Franco Coppola y el obispo emérito, Mons. Felipe Arizmendi Esquivel, hizo solemne profesión de fe y juramento de fidelidad.

Mons. Aguilar apacentará a esa región del Estado de Chiapas bajo situación particularmente delicada ante el drama de los desplazados por conflictos agrarios entre los municipios de Chalchihuitán y Chenalhó. De acuerdo con información de las autoridades estatales y municipales, tres mil personas estarían regresando a sus lugares de origen desde este 2 de enero, sin embargo, el párroco de Simojovel, padre Marcelo Pérez, diría que no hay condiciones suficientes de seguridad para el retorno a salvo de los desplazados.

 

 

La denuncia del estado de emergencia de casi cinco mil personas vino de la Pastoral Social de San Cristóbal de las Casas y de organismos católicos defensores de Derechos Humanos. El 21 de noviembre, el Centro de Derechos Humanos "Fray Bartolomé de las Casas" (FrayBa) advirtió de la violencia de grupos armados provocando el desplazamiento que empujó a miles a refugiarse en el campo en condiciones adversas. "Las personas están refugiadas en el monte, según dicen son más de mil. Grupos armados cortaron la carretera y bloquearon todos los accesos a las comunidades del municipio de Chalchihuitán, quedando incomunicada la población".

El 28 de noviembre, el Consejo Presbiteral de la diócesis de San Cristóbal lamentó las condiciones "de verdadero terror" en la zona de los municipios de Chalchihuitán y Chenalhó. Esos rezagos han acentuado las carencias ancestrales y, de acuerdo con Mons. Felipe Arizmendi, los procesos electorales en el Estado de Chiapas para renovar el cargo de Gobernador, las 40 curules del Congreso estatal, 123 ayuntamientos, además de tres escaños en el senado y doce lugares en la Cámara de Diputados federal, provocan que el conflicto se enrarezca: "Lamentablemente -afirmaría- ya todos andan buscando qué les va a tocar en el siguiente puesto, en la siguiente elección, y ya lo que menos les importa son las matanzas entre el propio pueblo".

Chiapas también sufre debido a pugnas por cuestiones religiosas. Apenas el 19 de diciembre pasado, la Secretaría de Gobernación anunció la gestión de 15 millones de pesos para comprar predios en favor de 254 familias tzotziles y tzeltales desplazadas por intolerancia religiosa en 1973 del municipio de San Juan Chamula, conflicto que tiene 44 años.

Mons. Aguilar Martínez inicia su ministerio en este clima social agitado por la lucha del poder electoral y la existencia de añejos conflictos que, por negligencia de los responsables, han puesto a Chiapas en riesgo e inestabilidad. Este 1 de enero, se conmemoraron 24 años del alzamiento indígena del Ejército Zapatista de Liberación Nacional y el pasado 22 de diciembre, se recordó el 20 aniversario de la matanza de 45 campesinos en Acteal, municipio de Chenalhó, a manos de paramilitares.

El nuevo obispo de San Cristóbal nacido en Guanajuato (1952) llega como peregrino agradecido y anhelante. Dejó Tehuacán de manera humilde y llega a Chiapas, como él afirmaría ante su designación, con la certeza de que en su nombramiento ha advertido "la presencia clara de Dios, que me llama y me envía; de modo que esto me hace sentir en paz, e incluso ya va brotando en mí el anhelo de llegar pronto e iniciar mi caminar con la Diócesis y todos los que la integran..." especialmente con quienes han sufrido injustamente la violencia, corrupción e impunidad" a ellos, les invita a no desesperar ni alimentar "el deseo de venganza; a pesar de todo, perdonen, hagan paz en su corazón y construyan la paz en su derredor. Entonces encontrarán la alegría de actuar con la verdad y con el bien, que nadie les podrá quitar..."

 

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