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América
El profesor indígena asesinado en Brasil, Marcondes Namblá
La víctima, casado, con cinco hijos y que se había formado como profesor especial para indígenas en la Universidad Federal de Santa Catarina, fue golpeada repetidamente con una porra por un hombre que paseaba con un perro

El Consejo Indigenista Misionero (Cimi), una organización del episcopado de la Iglesia católica, atribuyó el asesinato de un profesor indígena ocurrido en la madrugada del 1 de enero a la intolerancia para con los indios que viene siendo diseminada en una región del sur de Brasil.

El profesor y líder indígena Marcondes Namblá, de 38 años, murió víctima de los golpes con una porra de madera que le propinó un desconocido con el que cruzó pocas palabras en la madrugada del pasado lunes en una calle de Penha, municipio en el litoral del estado de Santa Catarina (sur de Brasil).

"El Cimi viene alertando en los últimos años sobre la ola de intolerancia contra los indígenas que es propagada en el litoral de Santa Catarina, especialmente manifestada por autoridades municipales que no aceptan que los indios frecuenten sus playas", acusó el organismo episcopal en un comunicado.

La organización liderada por obispos católicos agregó que "cuando alcaldes, concejales, secretarios municipales y algunos medios de comunicación divulgan informaciones o pronuncian discursos contra los indios, una buena parte de la población se siente legitimada para agredir a los indígenas".

Nambla, miembro de la etnia Laklano-Xokleng, que ocupa una reserva en el Vale de Itajaí, en el interior de Santa Catarina, había viajado a Penha junto con otros indios para aprovechar la aglomeración de bañistas durante el festivo para vender artesanías de su pueblo y obtener una renta extra a la suya como docente en una escuela de su aldea.

La víctima, casado, con cinco hijos y que se había formado como profesor especial para indígenas en la Universidad Federal de Santa Catarina, fue golpeada repetidamente con una porra por un hombre que paseaba con un perro, que al parecer lo observaba desde lejos y con el que cruzó pocas palabras antes de ser atacado por la espalda, según imágenes de una cámara de seguridad analizadas por la Policía.

"Tenemos un sospechoso y ya conseguimos varios testigos de lo ocurrido. Vamos a poder cerrar la investigación con el autor identificado", afirmó Douglas Teixeira Barroso, el comisario de Policía Civil responsable por el caso y quien dijo que entre lo que falta por aclarar es el motivo del crimen.

El Cimi, sin embargo, asegura que el motivo es el racismo y vinculó el crimen a otro ocurrido también en Santa Catarina el 30 de diciembre de 2016, cuando un niño indígena de la etnia Kaiangang de sólo 2 años fue degollado por un desconocido en momentos en que era amamantado por su madre.

"Algunos dirán que no hay relación entre los dos crímenes, pero el Cimi, que acompaña a los pueblos indígenas, sus luchas y desafíos, viene denunciando que la intolerancia ha aumentado significativamente en los últimos años", afirmó la organización.

"Las manifestaciones (racistas) se reproducen en redes, especialmente en la internet, en algunos diarios y algunos programas de radio y televisión, herramientas que lamentablemente terminan siendo usadas para estimular el odio a los indios, negros y extranjeros procedentes de países más pobres", agrega la nota.

Para el Cimi, los dos crímenes están relacionados al contexto de intolerancia étnica y anti-indígena propagado incluso por algunas autoridades en esa región del sur de Brasil.

El Cimi aprovechó su nota para pedirle a la Fiscalía y al Ministerio de Justicia que promuevan un diálogo con las autoridades municipales, especialmente con las de ciudades en el litoral de Santa Catarina, para que "acojan con respeto a los indios y los garanticen el derecho de ir y venir, frecuentar las playas y recorrer avenidas, calles y carreteras, porque ellos tienen derecho a vender sus productos".

(RD/Efe)