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Monseñor Óscar Ojea, obispo de San Isidro Agencias
Que la luz del Niño Dios ilumine a todos los que tenemos responsabilidad sobre los hermanos, sobre los que tenemos responsabilidad de gobierno

El obispo de San Isidro, monseñor Óscar Ojea, brindó una reflexión al celebrarse este 6 de enero la Fiesta de la Epifanía del Señor, que "no quiso ser ignorado por nosotros".

María y José son, explica el obispo, "los primeros testigos, ellos son los primeros iluminados por Jesús". Luego los pastores, que "representan a los más pobres de Israel", y allí "se manifiesta la divinidad de Jesús", con los ángeles que cantan "Gloria en el cielo y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor" .

Finalmente "estos santos reyes, con su sabiduría, viniendo de Oriente, representan a toda la humanidad", considera monseñor Ojea, y "ven llorar en la cuna del pesebre a aquel a quien buscaban con su sabiduría por los astros, en las estrellas", para finalmente encontrarse "con la sencillez del Rey que llora", añade: "allí está la verdadera sabiduría".

El obispo reflexiona sobre cuántas veces buscamos en nuestros razonamientos "la verdad sublime de todo", y vivimos con mucho racionalismo. Sin embargo, la realidad es "esa verdad contundente del misterio de la Encarnación del Hijo de Dios", advierte.

"Dios está en cada niño que nace, Dios está en cada hermano", asegura el prelado, con el deseo de que "esa luz inunde en el Día de la Epifanía; que esa luz ilumine a todos los que tenemos responsabilidad sobre los hermanos, sobre los que tenemos responsabilidad de gobierno, para poder nosotros no seguir nuestros propios razonamientos lejos del hombre concreto", sino que podamos "servir al pesebre de nuestro Señor Jesucristo en el cual está el verdadero hombre al que servimos".

(RD/Aica)