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América
El Papa Francisco, con una mujer mapuche
Que la próxima visita del Papa nos ayude a continuar nuestro viaje, dejando de lado las críticas y el descontento hacia aquellos que de entre nosotros se unen a otras comunidades cristianas

(Agencia Fides).- Los Mapuche católicos esperan que el Papa Francisco "nos bendiga, que nos refuerce en la fe". Esperan que el acento de sus homilías favorezca "la paz social".

Pero no esperan de él soluciones políticas para resolver todos los problemas, porque él "es un pastor, no es el Presidente del Chile ni tampoco un ministro con poderes especiales". Así lo comenta a la Agencia Fides Isolde Reuque Paillalef, secretaria ejecutiva para la comisión de la "pastoral Mapuche" de la diócesis chilena de Temuco. "El Papa -añade Isolde- dirá aquí las cosas que dice también en otras partes del mundo, poniendo el acento en las esperanzas y problemas de los pueblos indígenas. Luego les tocará a los políticos saberlo escuchar, dejarse interpelar por sus palabras, y esto vale sobre todo para aquellos que en Chile ocupan los puestos del poder y controlan el desarrollo social".

En los últimos años la "cuestión" de los Mapuche - los "hijos de la tierra", nativos de las zonas que ahora conforman el centro y el sur de Chile y de Argentina, de las que sienten que han sido usurpados - ha sido relacionada por los media de comunicación sobre todo con violencias e incendios de iglesias evangélicas y católicas cometidas por grupos que afirmaban actuar en nombre de la "causa" indígena.

"En realidad - señala Isolde - no sabemos quienes son los autores de estos actos violentos, porque la justicia de Chile no los ha individuado, y por tanto no podemos culpabilizar a nadie. Pero muchos piensan que en realidad no son gente de nuestro pueblo, no son Mapuche, sino que se trata de gente que viene de fuera para crear desordenes y hacer que la culpa recaiga sobre los Mapuche. En cualquier caso - añade Isolde - los responsables de las violencia son pocos y aislados. Una vez individuados, lógicamente hay que castigarles, pero son necesarias pruebas reales de sus crímenes, porque también hemos visto Mapuche acusados, arrestados y luego liberados, por falta de pruebas reales. Como católicos - continúa Isolde - debemos rezar para que los autores de estos gestos se den cuanta del daño que hacen precisamente al pueblo Mapuche: las iglesias y las capillas son nuestras, las ha construido el pueblo, y quemándolas no se hace ningún daño a la llamada "iglesia jerárquica" o a quien sabe que poder. Sólo se perjudica al pueblo".

 

 

Estos focos puesto sobre los incendios y la violencia corre el peligro de oscurecer la intensa vida comunitaria de los cristianos Mapuche, quienes sobre todo esperan ser confirmados en la fe por el Sucesor de Pedro. "No hay contradicción posible entre ser mapuche y ser cristiano. Casi diría que hay una complementariedad entre la fe cristiana y la religiosidad mapuche, basada en el reconocimiento de que Dios es el creador de todas las cosas, y que el amor a Dios se combina con el amor por la tierra y por la naturaleza". Las Misas, celebradas en el idioma mapuzugun, se caracterizan por oraciones espontáneas, de tipo carismático, "con las que se pide a Dios en primer lugar perdón y el permiso para comenzar a orar, y luego se expresa el amor y las propias peticiones para la vida cotidiana".

Las comunidades católicas mapuches cultivan una devoción particular por Ceferino Nunancura - el salesiano laico de origen mapuche, beatificado en noviembre de 2007-, y por San Sebastián. Durante el "mes de María", del 8 de noviembre al 8 de diciembre, los actos de devoción mariana se entrelazan con la cotidianidad de la vida comunitaria, y los gestos realizados por María se repiten en las casas y capillas, como la visita a su prima Isabel. En vista de la llegada del Sucesor de Pedro, las parroquias también han organizado reuniones sobre la vida del Papa Francisco y sobre su experiencia como sacerdote y obispo en la vecina Argentina. "Sentimos que el Papa Francisco está cerca de nosotros, y con sus palabras nos insta a movernos, a no permanecer estáticos" explica a Fides Isolde Reuque.

La visita del Papa Francisco es esperada como una continuación de un camino de discernimiento eclesial sobre la "cuestión Mapuche" que tuvo un pasaje calificativo en la Carta Pastoral sobre la proclamación del Evangelio al pueblo Mapuche, publicada en 1979 por los obispos chilenos del sur.

"Con ese documento", recuerda Isolde Reuque, "la Iglesia reafirmó la existencia y la dignidad de nuestro pueblo". Ese texto inspiró los pasos más importantes de la pastoral dirigida a los mapuches, el apoyo eclesial a las organizaciones sociales y la formación de líderes comunitarios, el redescubrimiento de sus tradiciones y de su propia historia.

La Iglesia local, en recientes iniciativas dirigidas a los mapuches, insiste en la perspectiva de la "buena vida", del "vivir bien", en equilibrio con la naturaleza, que parece ser connatural a la espiritualidad de este pueblo. Esta perspectiva también hace referencia a las llamadas a superar las tensiones sociales y las presiones conflictivas que marcan la región de la Auracania. "El mensaje de la 'vida buena' - enfatiza Isolde - también se recibe a través de las homilías y encíclicas del Papa Francisco: la Encíclica Laudato Si', sobre la custodia de la casa común, ha tenido un gran impacto entre nosotros, precisamente porque llama la atención sobre la relación entre los hombres y la naturaleza, algo que está en el corazón de la espiritualidad y de la cultura Mapuche".

Según la secretaria ejecutiva de la pastoral mapuche de la diócesis de Temuco, últimamente han disminuido los sacerdotes católicos dispuestos a vivir su vocación sacerdotal al servicio de los indígenas de la Auracania: "la formación que reciben no les ayuda a comprender la cosmovisión del pueblo mapuche. Muchos sacerdotes jóvenes no aceptan fórmulas y ritos adaptados a la espiritualidad mapuche. Estos obstáculos culturales se están superando lentamente, pero hay mucho por lo que trabajar, hay una voluntad de aprender el idioma y adquirir los criterios de interculturalidad, para ayudar a los mapuche a vivir su fe de acuerdo con sus propias formas expresivas".

Los sacerdotes provenientes del pueblo Mapuche en la diócesis de Tomuco son tres, y según Isolde Reuque, "hasta ahora no han expresado ningún problema o reserva" en lo que se refiere al celibato sacerdotal.

Isolde Reuque recuerda con emoción la visita de Juan Pablo II a Chile en 1987, y sus palabras "bastante claras" que invitaron a los Mapuches a preservar "con orgullo la cultura de su pueblo". También recuerda que después de esas palabras, "muchas personas comenzaron a sentirse orgullosas de pertenecer a este pueblo, volvieron a vestir ropas tradicionales Mapuche y a participar en las misas en el idioma Mapuzungun. "Espero - agrega - que la próxima visita del Papa nos ayude a continuar nuestro viaje, dejando de lado las críticas y el descontento hacia aquellos que de entre nosotros se unen a otras comunidades cristianas"