• Director: José Manuel Vidal
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El padre Fernando Montes, sj
Mi opinión personal es que ante la dolorosa reacción que ha habido por el nombramiento de Monseñor Barros él ofrezca su renuncia. Sería un gesto noble

(José M. Vidal).- El jesuita Fernando Montes y ex-rector de la Universidad Alberto Hurtado de Chile nos habla en esta entrevista de sus expectativas sobre la visita del Papa al país andino. Y les pone nombre: "Que nos ayude a establecer un diálogo profundo y con respeto, a restablecer confianzas dentro y fuera de la Iglesia, y una especial atención a los más pobres y marginados".

¿Cómo se ve y se vive la próxima visita del Papa a Chile?

La visita del Papa es el tema prioritario de la prensa y existe una gran expectativa. La propia Presidenta de la República escribió una columna impactante mostrando profundo interés y apertura por los temas humanistas que probablemente desarrollará el Papa.

Las excesivas medidas de seguridad, tal vez justificadas, podrían dificultar la participación en los actos masivos. Lo que más ha acentuado la prensa son las debilidades de la Iglesia, su pérdida de credibilidad y la diferencia que existe con la Iglesia que enfrentó a la dictadura. Hay pocas referencias a los servicios que presta la Iglesia y a la profunda fe popular.

La mirada es un poco provinciana pues hace creer que las dificultades son específicas de Chile y tiene poco en cuenta que la mayoría de los problemas son compartidos en casi todo el mundo por el profundo cambio de cultura que en todos los países hace tambalear las instituciones y las confianzas no sólo en lo religioso sino en lo político y lo civil.

¿Le dejarán ver a Francisco el Chile de los pobres y de las periferias?

El paso del Papa por Chile será brevísimo y sus contactos multitudinarios. En la tumba del Padre Hurtado, quien es un símbolo del catolicismo social, el Papa se encontrará con los más postergados luego de su cita con los jesuitas chilenos. Ahí verá la otra cara de Chile.

¿Qué espera o qué desearía que quedase del paso del Papa jesuita por Chile?

Yo espero que no nos quedemos centrados en lo anecdótico y nos atrevamos a escuchar la esencia del mensaje que quiera transmitirnos. Deseo que todos, obispos, políticos, sacerdotes y cada uno de nosotros nos sintamos interpelados.

Ojalá todos recordáramos lo que dice San Agustín: "si los tiempos son malos, cambia tú y cambiarán los tiempos porque el tiempo eres tú".

Yo espero que nos ayude a establecer un diálogo profundo y con respeto, a restablecer confianzas dentro y fuera de la Iglesia, y una especial atención a los más pobres y marginados. Yo espero que su testimonio de alegría y esperanza traigan un aire nuevo a este país.

¿Se atreverá el Papa a hablar de los abusos del clero en Chile?

Francisco ha demostrado valor para encarar los problemas. Yo espero que nos hable con claridad y con sabiduría.

¿Qué solución propondría usted para el caso del obispo Barros y de Osorno?

Mi opinión personal es que ante la dolorosa reacción que ha habido por el nombramiento de Monseñor Barros él ofrezca su renuncia. Sería un gesto noble. Un obispo debe ser factor de unidad y desgraciadamente, aunque él pueda sentirse inocente de los abusos que existieron, es uno de los símbolos de uno de los hecho más doloroso de la Iglesia chilena.

¿Qué puede hacer el Papa por el tema de los mapuches?

Es fundamental que nos recuerde la dignidad y los derechos del pueblo mapuche contra el cual hemos ejercido muchos abusos y arbitrariedades. El tema es urgente pues han surgido brotes de violencia que no son lo común en ese pueblo.

Es bueno saber que la Iglesia Católica aunque llegó junto con la conquista española y lo que ella pudo tener de avasalladora, fue en el período colonial ardiente defensora de los mapuches.

El padre Valdivia, el primer jesuita que llegó a Chile, estudió a fondo el mapudungun y escribió la primera gramática de esa lengua y lo que es más importante viajando España logró de la corte española que los conquistadores detuvieran la conquista en el río Bio-Bio y que reconocieran la soberanía de los mapuches en su territorio respetando su lengua y cultura. Es un hecho inédito en el continente.

No hay que olvidar después que fuimos nosotros los chilenos luego de la independencia los que entramos en territorio mapuche de manera injusta y avasalladora arrebatándole a ese pueblo sus tierras y conculcándoles sus derechos.

La visión de una república liberal decimonónica fue incapaz de entender y hacer convivir diferentes culturas y naciones en un país plural. La Iglesia ciertamente debe pedir perdón por su silencio y hoy dar prioridad a restablecer la justicia y defender los derechos y la cultura de ese pueblo.

¿Aumenta la desigualdad en Chile?

La desigualdad en Chile es muy grande. Es verdad que en muchos aspectos la desigualdad ha disminuido en Chile: el índice Gini que mide las desigualdades muestra que este país es uno de los que ha avanzado más acortando las diferencias económicas e mejorando la cobertura educacional.

Pero la desigualdad es un problema más profundo que lo económico. Hoy perduran profundas diferencias sociales y sobre todo hoy en un país donde ha aumentado inmensamente el nivel de escolaridad quienes son más postergados tienen mucho más conciencia de la desigualdad inaceptable en casi todos los niveles de la vida social.

El marketing y la sociedad de consumo han hecho aumentar las necesidades y las expectativas y por eso es más urgente que nunca encarar el tema de la desigualdad de manera radical.

¿La mayoría de la jerarquía católica chilena escapa de la denuncia profética y de las reformas de Francisco?

Sociológicamente a veces es más importante la percepción de los hechos que los hechos mismos y es una realidad innegable que la mayoría del pueblo chileno no percibe la fuerza de la denuncia profética y la aplicación a Chile de las reformas del Papa Francisco. Esto debe ser analizado honestamente par reconocer las causas de esta distancia.

¿A qué se debe la drástica pérdida de credibilidad social de la Iglesia chilena?

La Iglesia chilena tuvo un comportamiento ejemplar en la defensa de los derechos humanos durante la dictadura. Al terminar Ésta, la Iglesia chilena era la más reconocida en toda América Latina.

Hoy por el contrario es de las que tienen menos prestigio. El foco central de su mensaje es percibido hoy más en torno a temas familiares o sexuales. Los obispos han entrado más en el debate público en torno a esos temas que a los temas específicamente sociales. Y es precisamente en los temas sexuales donde la transparencia ha hecho públicos abusos inaceptables de parte de sacerdotes que tenían mucha significación social.

¿Preocupa en Roma, donde estuvo usted recientemente, la situación de la Iglesia chilena?

En Roma se conocen los problemas por los que atraviesa la Iglesia chilena pero es indispensable que se renueven y diversifiquen la fuente de información.

Yo espero que esto ayude a ir al fondo y revisar el modo como se constituyen las comunidades, como se escucha y se hace participar realmente a los laicos y en particular a la mujer, como se forma a los sacerdotes en los seminarios y como se eligen los obispos.

Espero que Roma nos ayude a retomar con fuerza las reformas del Concilio que en cierta manera se frenaron para que volvamos al origen evangélico de nuestra fe y a la vez nos abramos al mundo moderno que es diverso y con cambios acelerados.