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América
El padre Rey Pineda, el cura 'dreamer' de EEUU Washington Post
Pineda dice que con la comunidad no inmigrante quiere "arrojar luz sobre la cuestión y, ojalá, convertir los corazones". "Ponerle rostro, y ser su cura, es un buen lugar donde estar"

(Cameron Doody).- Rey Pineda (29 años) es uno de los casi tres millones de dreamers que Trump quiere deportar por haber llegado de forma 'ilegal' a EEUU cuando eran niños. También es sacerdote -de hecho, el único cura 'soñador'- y en su trabajo tiene que atender de forma igual a miles de sureños blancos conservadores y miles de hispanos como él que, en un momento u otro, pueden verse obligados a abandonar el único país que han conocido.

El Washington Post visitó a Pineda en la parroquia en la que trabaja, la catedral de Christ the King en Atlanta. El cura explicó que las mismas experiencias que le embarcaron a la vida de un inmigrante "irregular" fueron las mismas que despertaron en él el deseo de ordenarse.

Con tan solo dos años, el niño Pineda se vio forzado a salir con su familia de México, buscando atención médica para su madre que estaba en coma tras sufrir un accidente de tráfico.

Tras llegar a Los Ángeles y recuperarse su madre, la familia se mudó a Atlanta, ciudad en la que Pineda, a los 16 años, decidió empezar a estudiar para el sacerdocio. Y eso pese a que la oficina de vocaciones de la diócesis le advirtió que nunca podría llegar a ordenarse no estando en posesión de los papeles debidos. Pineda hizo caso omiso y emprendió el camino a las órdenes sagradas, convencido de que Dios le abriría un camino. Un camino que se despejó en 2012, con la decisión del presidente Obama de otorgar protección temporal a los llegados a EEUU en la infancia.

La catedral donde Pineda presta servicio ahora fue construida hace ochenta años sobre tierra que albergaba el cuartel nacional del Ku Klux Klan. Pero esa no es la única ironía en la historia del joven sacerdote, que tiene que atender a los fieles de lengua inglesa que no paran de etiquetar a los dreamers como "ilegales".

¿Cómo lo hace? Pineda dice que con la comunidad no inmigrante quiere "arrojar luz sobre la cuestión y, ojalá, convertir los corazones". "Ponerle rostro, y ser su cura, es un buen lugar donde estar", continúa.

Con sus fieles hispanos, no obstante, es una historia diferente. Cuando predica en las misas en castellanos, se preocupa siempre de trasmitir un mensaje no tanto de entendimiento, sino de solidaridad. "Saben que soy un dreamer", dijo el cura Pineda al Post. "Cuando rezamos, cuando estamos nerviosos por lo que está pasando alrededor de nosotros, con el Gobierno, siempre les recuerdo, con un toque irónico: 'No os preocupéis. Si vienen a por vosotros, vendrán también a por mí'".

El domingo en el que el Post le visitó, Pineda hizo referencia en su sermón al comentario de Donald Trump sobre los "países de mierda" cuyos ciudadanos no son bienvenidos como inmigrantes en EEUU.

"Hemos de amarle incluso a él", sentenció el joven cura, refiriéndose al polémico presidente estadounidense: "Esto es lo que el Señor nos pide".

Los obispos piden a Trump una solución "humana, proporcionada y justa"

Mientras tanto, los obispos católicos de EEUU han dado la bienvenida a una nueva propuesta de Trump de despojar el camino hacia la ciudadanía para los dreamers como Rey Pineda, a la vez que se han revelado como "profundamente preocupados" en cuanto a la posibilidad de nuevos recortes en otros programas migratorios.

La semana pasada la Casa Blanca anunció los detalles de un nuevo plan que, de ser aprobado por el Congreso, reemplazaría la protección que actualmente se extiende a los soñadores bajo la política de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA, por sus siglas en inglés). El nuevo plan, no obstante, también conllevaría una inversión de 25 mil millones de dólares en la construcción del nuevo muro a lo largo de la frontera, y la cancelación de los visados que se sortean por lotería además de los que se otorgan de forma preferencial a familiares de residentes o ciudadanos estadounidenses.

"La inmigración familiar es parte de los cimientos de nuestro país y de nuestra Iglesia", recordó en un comunicado el presidente del comité de los obispos católicos sobre la inmigración, monseñor Joe S. Vásquez. "Al buscar una solución para los dreamers, no deberíamos darles la espalda a los vulnerables", añadió, enfatizando que ya "corre el reloj" para dar respuestas ante la inminente caducidad del programa DACA, prevista para el próximo 5 de marzo.

"Como pastores y líderes de la Iglesia, vemos miedo y tristeza en nuestras parroquias y, por eso, seguimos llamando a la acción inmediata", instó Vásquez, justo a tiempo para el discurso sobre el Estado de la Nación de Trump previsto para este miércoles. "Los cargos públicos deben mostrar un liderazgo que ponga pronto en marcha legislación que garantice nuestra seguridad y sea humana, proporcionada y justa".