• Director: José Manuel Vidal
América
El padre Peter Kliegel
He conversado personalmente con dos personas afectadas en varias oportunidades y el testimonio de ellos me convenció por su claridad y ante todo por su sinceridad en exponer la propia vida

(José M. Vidal).- No hay muchas personas que entiendan la Iglesia en Osorno tan bien como el padre Peter Kliegel, un sacerdote alemán que lleva casi cincuenta años trabajando en la diócesis chilena del polémico obispo Juan Barros. Tan valioso es su punto de vista, de hecho, que el enviado del Papa para investigar el caso Barros-Karadima, monseñor Charles Scicluna, le ha citado para una reunión, cuando llegue al país el día 20 de este mes.

¿Espera realmente que la visita de monseñor Scicluna pueda solucionar, de una vez por todas, el caso Barros?

La esperanza es lo más importante, sin esperanza no hay vida. Desde el primer momento habíamos solicitado a que se nos permita a un interventor para dialogar. Ahora sí.

¿Cuatro días no le parecen excesivamente escasos, para abordar el más que complejo caso Karadima-Barros?

Cuando se trabaja intensamente un tema por cuatro días se logra mucho. Creo que el mundo sindical nos muestra con creces que, cuando se dialoga con buenos argumentos y no con argumentos "ad hominem", se llega a buenos acuerdos. En la Iglesia debemos y podemos aprender cómo se dialoga, con apertura, sin miedo, pero siempre con argumentos, no para tener la razón sino para aclarar y tomar decisiones cuerdas.

En cualquier caso, con el envío a Chile de Scicluna, ¿no cree que el Papa escenifica un 'volantazo' en su posición sobre los abusos en Chile y, especialmente, sobre Barros?

Suelo interpretar palabras y acciones de personas positivamente. Me parece que el Santo Padre logró entender que el problema es mayor y que hay que dar oído a los que no logran encontrar paz con una decisión tomada.

¿Usted cree, con los datos que tiene, a las víctimas de Karadima, que acusan abiertamente a Barros de encubridor y cómplice?

He conversado personalmente con dos personas afectadas en varias oportunidades y el testimonio de ellos me convenció por su claridad y ante todo por su sinceridad en exponer la propia vida.

Se compruebe o no que Barros fue encubridor, ¿no cree que, por al mayor bien de la Iglesia, debería renunciar a la diócesis de Osorno y retirarse?

Esto ha sido siempre mi convicción. La salud de las almas está sobre cualquier acción administrativa.

¿Puede Barros seguir siendo obispo de Osorno, a pesar de la oposición de parte del clero y de los fieles?

En estos tres años de pastoreo nuestra diócesis ha vivido un dilema enorme en todas las comunidades y como la diócesis es muy pequeña todo afecta a todos. La división está a la vista y el desánimo es muy grande. La pastoral organizada está en el suelo y no se ve salida. No hay ganas "de meterse". Todo sigue como en un "stand by". No existe un plan pastoral común.

¿Espera que Scicluna visite Osorno y hable con sacerdotes y laicos sobre el obispo?

Sería la solución pero no creo que venga a visitar a la diócesis misma. Además para esto se necesitaría más tiempo. Pero sería lo ideal y pastoralmente el mejor camino.

¿Qué responsabilidad tiene en todo este proceso de Barros el Nuncio Scapolo?

Como nosotros no tenemos mucha información en esto (sólo sospechas) quedamos con los interrogantes.

Si un nombramiento se hiciera con un poco más de democracia en la Iglesia, el pueblo de Dios crecería con más unidad, bondad y justicia desde la gracia que poseen todos los bautizados.

¿Cree que la visita de Francisco ahondó la crisis que vive la Iglesia en Chile?

La visita del Santo Padre no ahondó la crisis, más bien le destapó con fuerza y esto es una gracia, pues nos obliga a ser sinceros y no taparnos los ojos frente a la situación que vivimos. La crisis es una oportunidad maravillosa y por eso no hay que desaprovecharla pensando que con el tiempo todo se arreglará. Enfrentar la crisis es el camino.

¿Cómo se puede recuperar la falta de credibilidad social de la Iglesia en Chile?

Será un camino largo. La credibilidad se recupera con sinceridad, apertura y franqueza. No hay que mentirse a sí mismo. Nuestros feligreses son muy sensibles y aman a su fe y si se dan cuenta que un proyecto eclesial puede ser parte de su vida real, nos abrazarán como guías. Si la fe sigue siendo solamente una piedad, no va a pasar nada.

De hechos: se perdió la coherencia y esta hay que recuperar. Esto sí es posible y en esto pongo toda mi esperanza. Nuestra gente no está en "oposición", nuestra gente no está en paz con toda una "madeja administrativa eclesial".

¿Qué le dice monseñor Barros, cuando usted habla con él y le expone sus argumentos a favor de su aconsejable renuncia a la diócesis?

Yo he conversado con el Sr. Obispo Barros siempre cara a cara, directo y franco. Yo sé que no entiende mis argumentos, pero él tampoco ha rehuido el diálogo conmigo. Me da la impresión que no logra ver argumentos lógicos humanos, lógicos pastorales, lógicos sociales. Insiste más en la validez de su nombramiento y no capta las consecuencias pastorales dañinas que estamos viviendo. Y esto es lo que nos entristece tanto. No hay verdadera escucha mutua y por eso no hay diálogo verdadero.

¿Tiene esperanza en que el conflicto se solucione y Osorno pueda volver a la normalidad?

Respuesta en el momento imposible. Ahora hay esperanza que se nos escuche a todos y que se logre llegar a una decisión cuerda pastoral y humanamente. No es posible que una comunidad entera sufra por razones administrativas. Esto no lo permite la fe.