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América
El cardenal Timothy Dolan, arzobispo de Nueva York Agencias
Dolan y la Iglesia de NY "no hicieron nada para ayudarnos... ni para pararlo" cuando el robo se habría cometido, y ahora "están maquillando la desgracia que dejaron continuar

(Cameron Doody).- El cardenal arzobispo de Nueva York, Timothy Dolan, ha puesto la mano en el fuego por un sacerdote acusado de haber defraudado casi un millón de dólares de las arcas de sus parroquias, y por haber pagado por sexo. Pese a ser relevado de su cargo, no ha sido reducido al estado laical, y sigue viviendo a costa de la Iglesia.

"Tras más de un año de investigación, la fiscalía del Bronx no halló pruebas para sustanciar un crimen. Y, con respecto a las acusaciones de mala conducta sexual, nadie se ha presentado con ninguna prueba creíble, pese a las peticiones". Así reza la parte pertinente de una carta, fechada el día 2 de este mes, que el cardenal de Nueva York envió a un feligrés en respuesta a la advertencia de éste de que dejaría de hacer donativos a la diócesis en protesta por el supuesto encubrimiento de Dolan de crímenes cometidos por sus sacerdotes.

Sacerdotes como, en este caso, el padre Peter Miqueli, acusado en 2015 de haber robado cientos de miles de dólares de sus fieles para pagar orgías con drogas y sexo sadomasoquista con Keith Crist.

Aunque Dolan tiene razón al asegurar que el sacerdote no ha sido imputado, la Fiscalía sí acreditó que el clérigo se había apropiado irregularmente de 22.450,89 dólares de fondos parroquiales, y eso en contraste con los 50.000 dólares que hubiera constituido un delito de robo según la ley neoyorquina. Y aunque la archidiócesis comunicó en noviembre que detraería esa cantidad del sueldo que sigue pagando a Miqueli, esto no ha contentado a sus antiguos fieles, quienes siguen manteniendo que Dolan y la Iglesia de Nueva York "no hicieron nada para ayudarnos... ni para pararlo" cuando el robo se habría cometido, y ahora "están maquillando la desgracia que dejaron continuar, planteando dudas sobre la veracidad, decencia e integridad de los feligreses abusados [por Miqueli]".

En su carta del 2 de febrero, Dolan también sostiene que nadie se ha quejado de la presunta mala conducta sexual del cura Miqueli. Sin embargo, entre 2015 y 2016 el New York Post publicó una serie de reportajes sobre el caso, en los que citó a vecinos de Miqueli afirmando que la "pareja" tenía "tan poca vergüenza" que Crist a menudo se dejaba ver trayendo la compra a la casa del cura o sacando la basura a la calle.

El periódico local también habló con una ex-novia de Crist, Tatyana Gudin, quien aseguraba que la suma de dinero que Miqueli gastó en sexo ascendía a 1.000  dólares por sesión, o que el cura adquiría, para dichas orgías, botellas de whisky valoradas en 300 euros cada una o dosis de narcóticos.