• Director: José Manuel Vidal
América
El Nuncio Carrascosa, en un acto con indígenas
Visitando la provincia de Manabí me ha impresionado la destrucción que generó (incluso las tuberías de agua y de desagües). Y lo peor es que el mundo se olvidó de ello

(José M. Vidal).- El español Andrés Carrascosa lleva cinco meses de Nuncio apostólico en Ecuador. Tiempo suficiente para pulsar el corazón del país que, a su juicio, late más tranquilo políticamente, por "una manera de gobernar más serena" de Lenin Moreno, dice, sin citarlo. Religiosamente, ve a los obispos "en sintonía" con el Papa, ha comenzado las consultas para elegir al sucesor del arzobispo de Quito y se congratula de que los pobres estén muy agradecidos por el apoyo rápido y decidido, que reciben de la Iglesia.

¿Cómo se ha sentido acogido en Ecuador?

Estoy muy contento de la acogida fraterna de los Obispos, de los sacerdotes, religiosos y fieles en general. Eso me ayuda a conectar con ellos.

¿En estos meses que lleva como Nuncio ya le ha podido tomar el pulso al país?

No pretendo pensar que ya conozco a este pueblo, que tiene una enorme variedad (costa, sierra, Amazonia, islas), pero en 5 meses he visitado 9 diócesis y poco a poco me voy haciendo una idea.

Religiosamente, ¿Ecuador goza de buena salud o también ahí se empiezan a notar los efectos de la secularización?

Se trata de un pueblo de profunda religiosidad popular, que te ayuda al verlo, pero no está exento de esos males que les llegan como modas desde fuera.

Políticamente, tras el referendum, ¿las aguas bajan más tranquilas?

No es la consulta lo que ha calmado el ambiente sino una manera de gobernar más serena y que trata de combatir la impunidad de la corrupción. Me dicen que ahora hay mucha menos crispación. Pero el panorama sigue presentando muchos retos.

¿Las secuelas del terremoto se siguen notando, sobre todo en las zonas del país más afectadas?

Visitando la provincia de Manabí me ha impresionado la destrucción que generó (incluso las tuberías de agua y de desagües). Y lo peor es que el mundo se olvidó de ello, mientras aún necesitan mucha ayuda.

¿Cree que la jerarquía ecuatoriana sigue decididamente el impulso reformador y de Iglesia en salida que promueve el papa Francisco?

Mientras voy conociendo a los Obispos y trabajando con ellos, no me cabe duda de que tienen una buena sintonía con el Papa Francisco, como evidenció la visita "ad limina" de septiembre.

¿Los pobres encuentran en la Iglesia cobijo, aliento y denuncia profética de los males que los aquejan?

Como prueba, no un botón sino dos: Visitando los lugares más golpeados por el terremoto, mucha gente vino a darme las gracias porque la Iglesia era quien más, y más rápidamente, les había ayudado. Y he visto en la Amazonia la cercanía de la Iglesia a las comunidades indígenas.

¿Cómo va la provisión de la archidiócesis de Quito?

Antes de comenzar una consulta de esa importancia es necesario conocer algo de este país y de esta Iglesia. Y en eso estamos. Se hará una consulta muy amplia.

¿Sigue echando de menos Panamá, sobre todo ahora que ya se prepara para la JMJ?

Panamá es un país que amé mucho y amaré siempre, pero no me gusta vivir de nostalgias. Hubo que girar la página y ahora vivo el presente plenamente integrado en esta Iglesia.

¿Qué sueña para la Iglesia de Ecuador?

Una Iglesia que no cese en el empeño de evangelizarse cada vez más, de hacerse cada día mejor discípula del Señor, para poder ser buena noticia siempre para este mundo que tanto la necesita, con un testimonio coherente y alegre de vida cristiana.